La India, con escasos medios, triunfa en el control contra el coronavirus (y II)

Potenciales efectos humanitarios

Madrid. A partir de aquí, cualquier decisión sobre la estrategia a adoptar debe basarse en una evaluación del riesgo que plantea el COVID-19 en la India. La población india tiene una edad media de 28 años, lo cual es una ventaja dada la baja tasa de letalidad a edades tempranas. La mayoría de las muertes por el coronavirus se han producido en personas mayores y el riesgo de muerte cuando se es menor de 50 años es menor, y casi inexistente cuando se es menor de 18 años. Estos factores de edad ayudarán a proteger a la India, pero dada su enorme población, el número total de muertes podría ser aún masivo.

Si suponemos que al menos entre el 50% y el 60% de los indios se infectarán antes de que se pueda controlar el brote, y si suponemos la misma edad ajustada de tasas de letalidad que en China, entonces estamos hablando de un número de 2,37 millones de muertes en la India. De éstas, 2,22 millones (o el 94%) tendrían más de 50 años de edad. Se trata obviamente de una catástrofe humanitaria y representa una tasa de mortalidad, compuesta en su mayoría por personas de edad avanzada, el 0,17% de la población.

Una vez extraídas estas previsiones, existen muchas incógnitas con respecto a la imposición de confinamientos a largo plazo. Por ejemplo, no sabemos realmente qué proporción de estas posibles muertes puede evitarse mediante un cierre estricto y de largo plazo. Es de suponer que muchas muertes pueden evitarse disminuyendo el estrés en el sistema de salud. Sin embargo, en la India el sistema de salud público está crónicamente sobrecargado lo que significa que incluso una curva aplanada de la tasa de infección abrumará el sistema y provocará muchas muertes.

En el otro lado de la ecuación, la pregunta importante es ¿Cuántos indios podrían morir debido a una estrategia de contención a largo plazo, cierres y el consiguiente colapso económico? La pobreza multidimensional ya afecta a 374 millones de indios, e incluso sin los efectos sociales o económicos de un encierro continuo, el 38% de los niños menores de cinco años ya padecen retraso en el crecimiento, el 59% están anémicos y el 21% son demasiado delgados para su estatura. Un confinamiento hace que estos grupos sean aún más vulnerables y aumentará las tasas de mortalidad. Y sin olvidar que unos 70 millones de indios carecen de hogar.

Ya se están documentando los graves efectos del confinamiento en toda la India, con muchos millones de trabajadores del sector no estructurado y jornaleros que se enfrentan a la indigencia y el hambre. Estos trabajadores ya padecen inseguridad alimentaria y dependen de los salarios diarios para su sustento, para pagar la atención sanitaria básica y para educar a sus hijos. El confinamiento está perjudicando desproporcionadamente a las comunidades marginadas debido a la pérdida de medios de vida y a la falta de alimentos, vivienda, salud y otras necesidades básicas. El cierre generalizado de las fronteras interiores ha causado una interrupción en el suministro de bienes esenciales, lo que ha dado lugar a la inflación y al temor a la escasez.

Al mismo tiempo, el confinamiento ha significado que muchos centros de salud han cerrado o sus servicios se han reducido drásticamente. Trabajadores del ámbito de la salud en el norte rural del país han informado de que los aldeanos están desesperados por obtener sus medicinas básicas. Sin embargo, las líneas de suministro están cortadas, sus centros de salud local están cerrados y el personal sanitario no puede viajar. Una vez más, esto costará vidas.

Potenciales efectos económicos

Las repercusiones económicas de COVID-19 en la India dependerán de varios factores, entre ellos la propagación del virus, la eficacia de las respuestas políticas y la forma en que los bruscos cambios de la oferta y la demanda agraven aún más el daño económico.

El 75% de la economía india se haya en medio de un parón generalizado de 21 días. Las fronteras estatales están cerradas, el movimiento laboral está restringido y las escuelas y los cursos de formación están suspendidos en todo el país. Las principales empresas del país han suspendido temporalmente o reducido considerablemente las operaciones en varias instalaciones de fabricación. El Banco Asiático de Desarrollo ((BAD) estima que este cese de las actividades supondrá una pérdida de alrededor del 2,3% del PIB. Por otra parte, la consultora KPMG dijo que el costo del cierre de 21 días en la India podría ser de 120.000 millones de dólares.

A nivel mundial, la India es una de las 15 economías más afectadas por la desaceleración económica relacionada con el COVID-19. Se estima que el impacto comercial será mayor en los sectores de los productos químicos, los textiles y el automóvil.

Si se quiere evitar un descalabro mayor de la economía del país se requiere inmediatamente una acción coordinada a nivel mundial para eliminar las restricciones comerciales al suministro de medicamentos y alimentos a la India, la estabilización de los mercados financieros y los recortes coordinados de los tipos de interés. Es necesario que Nueva Delhi asuma un papel de liderazgo en el marco del G-20 para reducir los daños económicos y financieros duraderos de la pandemia.

Con la tasa de crecimiento del PIB cayendo a un mínimo del 4,5% y los activos improductivos aumentando al 10%, la India necesita ser innovadora en los próximos meses. Debería tomar prestadas las ideas de otros países como Estados Unidos, que han puesto en práctica un paquete de medidas de socorro en casos de desastre por valor de 2 billones de dólares.

Una vez dicho esto, cabe señalar que los políticos de Nueva Delhi y las capitales de los estados del país están aprendiendo a hacer lo correcto. El paquete de ayuda de 25.000 millones de rupias anunciado por el ministro de finanzas el 26 de marzo es un buen primer paso para aliviar la angustia causada por el virus. Cubre varios sectores de los segmentos vulnerables, desde los agricultores, las mujeres y las pequeñas empresas hasta los trabajadores organizados, que obtendrían una importante cobertura de seguro de unos 7.000 dólares. Ofrece pagar a empresas muy pequeñas que se han visto obligadas a cerrar sus operaciones y también a los empleados que ganan pequeños salarios.

El Banco de la Reserva de la India (BRI) también reaccionó metódica y creíblemente, con su decisión de reducir la tasa de recompra en 75 puntos básicos, hasta el 4,4%. La semana pasada  anunció nuevas medidas para mejorar la liquidez y el crédito en el país, rebajando 0,25 puntos el tipo de interés para los acuerdos de recompra inversa entre otras acciones. Además, el BRI inyectará unos 6.022 millones de euros a través de facilidades especiales de refinanciamiento a entidades como el Banco Nacional para la Agricultura y el Desarrollo Rural (NABARD) para permitir cumplir con las necesidades crediticias del sector.

A pesar del golpe a la economía provocado por las medidas de contención del coronavirus y la recesión mundial, se espera que la India retome su trayectoria previa a la pandemia, creciendo un 7,4% en el año fiscal 2021-22, según las últimas estimaciones.

Conclusiones

En suma, en el país, el segundo más poblado del mundo, el virus no se ha propagado tan rápidamente en la India como en otros lugares. Para algunos, la razón se debe a la rápida acción que el gobierno tomó cuando el virus se propagó desde China a otras partes del mundo. Si el número relativamente bajo de casos continúa, podría convertir a India en un modelo para otros que buscan limitar el impacto del coronavirus.

Los esfuerzos de India para contener la pandemia de COVID-19 han sido fructíferos hasta ahora, pero hay desafíos fundamentales por delante. Entre los mayores de ellos figuran la participación del sector sanitario privado y la aplicación de leyes actualizadas que rigen la salud pública. La situación de COVID-19 ofrece la oportunidad de mejorar la atención sanitaria de la India y actualizar su legislación contra pandemias, la cual data de la época colonial británica.

En definitiva, y más allá de los efectos económicos, si las estadísticas siguen mostrando una tasa de infección relativamente baja, entonces la India habrá ayudado a marcar el camino al resto de países para contener el coronavirus.

Manuel Francisco Herrera

Manuel Francisco Herrera

Analista sobre Estudios de Seguridad y Defensa, que ha vivido en India realizando investigaciones sobre su programa nuclear y sus implicaciones en el conflicto indo-paquistaní

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