Corea del Norte deja de lanzar misiles y Rusia no ataca a Ucrania mientras estén los JJOO

Kim Jong-un y Vladimir Putin, en 2019. | Kremlin
Comparte esta noticia:

Madrid. Los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín siguen facilitando una tregua política que sirve para que por ahora Rusia no ataque a Ucrania y Corea del Norte haya dejado de lanzar misiles, siete en todo el mes de enero, unas circunstancias que retan a las nuevas relaciones geopolíticas internacionales y que en el caso de Pyongyang tiene como meta llevar a Estados Unidos a la mesa de negociaciones y al levantamiento de las sanciones que pesan sobre el régimen de Kim Jong-un.

Además, febrero es un mes que marcará la agenda previa a lo que sucederá en marzo. Asia está celebrando el Nuevo Año Lunar del Tigre, en especial China, luego vienen las elecciones presidenciales de Corea del Sur, el 9 de marzo, que supondrán, dependiendo del ganador, cambios políticos en las relaciones entre las dos Coreas, y Rusia sigue acosando a Ucrania con sus miles de soldados en la frontera mientras la diplomacia actúa para evitar un desastre de consecuencias gravísimas para el mundo, que puede respirar relativamente tranquilo al menos hasta que finalicen los Juegos Paralímpicos de Invierno, el 14 de marzo.

Pekín, que apoya a Moscú, no entendería que mientras siga encendido el pebetero olímpico Vladimir Putin agüe la fiesta olímpica a los chinos. Y si por un lado un ataque ruso a Ucrania provocaría una crisis de materias primas, un enorme terremoto en las bolsas y en la economía mundial, por otro, Corea del Norte, cuyo líder y presidente del Comité de Asuntos de Estado, Kim Jong-un, ha felicitado a China por el éxitos de sus JJOO y no va a lanzar más misiles que puedan menguar los actos de Pekín y menos ver cómo los atletas estuviesen contemplando un escenario bélico mientras compiten por lograr sus medallas olímpicas.

En suma, al menos hasta el 14 de marzo todos los conatos por interferir con otros asuntos de índole político en los JJOO y evitar el éxito del presidente chino, Xi Jinping, van a estar aparcados para que esa tregua olímpica facilite a la diplomacia internacional un entendimiento de los rusos con el mundo occidental y al mismo tiempo Pyongyang y Washington reanuden las conversaciones sobre el programa nuclear y el levantamiento de las sanciones con la perspectiva de un cambio de gobierno en Corea del Sur que puede determinar en una nueva estrategia en las relaciones con su vecina del Norte.

Veremos cómo transcurre la tregua diplomática, además de los esfuerzos de Francia y Occidente para evitar que Rusia ataque a Ucrania y los intentos de Corea del Sur para que Corea del Norte acepte su acercamiento con Seúl y a la vez favorecer así el regreso al diálogo con Estados Unidos, una realidad política que tanto Pekín como Moscú y Tokio ven positivamente. Aunque, eso sí, China pide a EEUU más «flexibilidad» para lograr un consenso político de confianza y reanudar los contactos entre los dos países, pero ni EEUU va atacar a Pyongyang ni el régimen norcoreano hará un ataque nuclear a nadie.

Corea del Norte acaba de celebrar una importante sesión de su Parlamento, cuya Asamblea Popular Suprema abordó una revisión del cumplimiento de los presupuestos de 2021 y los planes de 2022, en el marco del plan económico quinquenal del país ya elaborado pasado año, pero sigue todo muy condicionado a las sanciones para enderezar su economía y también fue importante que la Asamblea no diera ninguna estrategia nueva en relación a los misiles lanzados en un mes y tampoco a vagos rumores sobre un posible fin de la moratoria de pruebas nucleares, pues mientras estén los JJOO, Pyongyang no va a molestar a China.

Una sesión parlamentaria que estuvo presidida, por ausencia del líder norcoreano, por Choe Ryong-hae, considerado el número dos del régimen, pero que genera enorme importancia ya no sólo para la política doméstica sino para la comunidad internacional dado que además de analizar las cuentas de la economía, también analiza las políticas de defensa, que se llevan un buen pellizco de las arcas del Estado.

La pandemia, las sanciones y el cierre fronterizo con China han añadido más dificultades a la maltrecha economía norcoreana, de ahí que si la recuperación de la economía mundial se acelera con la caída lenta de la COVID-19 y sus variantes, y las sanciones se hacen más leves con un también paulatino desmantelamiento del programa nuclear, la realidad económica del país puede empezar a moldearse en aras de una mejor perspectiva económica.

Nadie duda del poderío militar-nuclear de Corea del Norte, cuyo líder Kim Jong-un reafirmó en su discurso de Año Nuevo su promesa de «impulsar las capacidades de defensa del país» para «contrarrestar la inestable situación internacional», una inestabilidad que no va a mejorar con el lanzamiento de más misiles y con el objetivo de Pyongyang de intentar llevar a EEUU a la mesa de negociaciones. Pero el régimen de Kim Jong-un también aprovecha su coyuntura nuclear para mandar un mensaje a aquellos países que aún le siguen solicitando su armamento, que le supone importantes ingresos que le sirven para la supervivencia del régimen, aunque es la economía el sector que más le puede ayudar sin sanciones.

Corea del Norte tendrá una buena oportunidad para lograr ganarse la confianza de la comunidad internacional cuando ocupe. del 30 de mayo al 24 de junio. la Presidencia de la Conferencia de Desarme de la ONU, que le corresponde de forma rotatoria, una Presidencia que algunos países dudan de cómo la ejercerá y otros se oponen a ello, pero las reglas son estrictas y el régimen norcoreano tendrá una ocasión envidiable para entenderse mejor con EEUU y acercar posiciones con su vecina del Sur, que ya tendrá un nuevo presidente.

Pese a que Pyongyang reitera que Washington debe abandonar su política hostil contra Corea del Norte acusándole de la escalada de tensiones en la península coreana, el régimen de Kim Jong-un al menos ha logrado que la embajadora estadounidense en la ONU, Linda Thomas-Greenfield, asegurase que EEUU sigue dispuesta en reunirse con el Gobierno norcoreano sin condiciones y lamenta que se haya rechazado las conversaciones, pero que la Casa Blanca esté a favor de nuevos escenarios en la península coreana no debe ser un asunto baladí y más cuando las sanciones merman la recuperación económica del país.

Mientras, Rusia sigue sembrando incertidumbre con el acoso de sus más de cien mil soldados en la frontera con Ucrania, una creciente tensión que vapulea prácticamente todos los activos generando una inestabilidad enorme en la economía y en los mercados, tal como se está viendo en el petróleo y el gas, un 2022 con turbulencias por doquier en el que un conflicto en Ucrania afecta directa e indirectamente a muchos países, pero es obvio que se dispararán los precios y de otras materias en un momento en que la inflación ya es histórica.

Por ahora, los JJOO están frenando una contienda bélica en Ucrania, o eso parece, pero no olvidemos que Rusia es un gran productor de materias primas que son consumidas por más de medio mundo, incluida Europa, que recibe un 40 por ciento del gas de Rusia, cuyo país es el segundo mayor productor de gas natural a nivel mundial y representó el 17 por ciento del suministro total de gas natural en 2020.

Pero está claro que Xi apoya a Putin en la demanda de que la OTAN descarte la expansión en Europa del Este, mientras que Putin ha secundado a China en su oposición a cualquier independencia formal de Taiwán, otro asunto polémico en el tablero de la geopolítica mundial, pero tanto Moscú como Pekín no quieren que ningún país se involucre en sus políticas.

El pasado día 4 de febrero, los presidentes de China y Rusia se comprometieron a afrontar juntos lo que consideran «amenazas a la seguridad» tras reunirse ambos líderes en Pekín con motivo de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno.

Y en cuanto a Corea del Norte, sólo se espera que el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente de EEUU, Joe Biden, celebren una cumbre a lo largo de 2022 que contribuya a través del diálogo a soluciones definitivas sobre el programa nuclear norcoreano y las sanciones.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.