El coronavirus sigue atemorizando al mundo

Madrid. El coronavirus sigue atemorizando al mundo, sus avances en muertos, más de 3.300 fallecidos, y de infectados, al menos 95.000, no ceden, y sus enormes repercusiones económicas salpican ya por doquier a todo el planeta sin vislumbrarse un medio eficaz que detenga esta pandemia que ya ha causado el fallecimiento de una persona en España, nueve en EEUU y penetra en América Latina con Argentina y Chile como los más notorios, que afecta a 79 países de este mundo global.

En Europa, Italia sigue siendo el país más afectado y los muertos por la epidemia llegan a 80, lo que hace al país trasalpino que sume 2.263 contagiados y luego junto Corea del Sur, Irán y Japón forman la mayor concentración de infectados con el 80 por ciento de enfermos fuera de China, origen del coronavirus hace ya más de dos meses en la ciudad de Wuhan.

Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) aún no ha declarado oficialmente el coronavirus como una pandemia, el Banco Mundial (BM) ha anunciado la movilización de 12.000 millones de dólares para ayudar a los países que se enfrentan a impactos económicos y de salud con dimensiones imparables.

China, país de origen de la epidemia y referencia mundial de la economía, sigue sufriendo las consecuencias del coronavirus y las noticias que llegan a occidente no son nada alentadoras, sobre todo cuando el sector servicios entró en recesión durante el pasado mes de febrero por primera vez desde que hace 14 años y así el índice compuesto de actividad de las empresas china se situó en febrero en 27,5 puntos, frente a los 51,9 de enero, es decir, su peor lectura desde noviembre de 2005.

Precisamente el crecimiento de la actividad del sector servicios de España se moderó en febrero como consecuencia de la debilidad de los nuevos pedidos y la reducción de los márgenes en un contexto marcado por la incertidumbre creada por el brote de coronavirus en China, país que con el freno en su actividad económica está paralizando al resto de gran parte de las economías de todo el mundo.

En concreto, en España, el coronavirus ya se ha hecho notar, dado que en enero recibió 4,1 millones de turistas internacionales, lo que supone un 1,4 por ciento menos que en el mismo mes de 2019 y en el conjunto de la Unión Europea (UE), las pérdidas se cuantifican en 1.000 millones de euros al mes, que es el dinero que se está dejando de ingresar porque los chinos no viajan o lo hacen mucho menos tras la aparición de la epidemia.

España, país mundial de referencia turística, el coronavirus (COVID-19), no debe haber motivos de salud pública, pese al reciente fallecimiento y al goteo incesante de afectados (unos 175), pero en la mayoría de los caso cada vez los ciudadanos están modificando sus vidas y comienzan a cancelar viajes a lugares e incluso sin apenas relacionados con la epidemia, lo que evidencia, inseguridad, incertidumbre, miedo y sobre todo desconocimiento, pero es una realidad que ofrece constantemente cambios interpretativos y preocupaciones.

El COVID-19 incrementa su fuerza diariamente, su influencia no cede, cuyas consecuencias siguen siendo difíciles de predecir, cuyo epidemia, pese a todo, su impacto en la salud no acarrea grandes amenazas a no sea que afecte a personas que incorporen una serie de factores previos al riesgo como la edad hasta enfermedades respiratorias, pero es cierto que se trata de un virus que se contagia con bastante facilidad, y el objetivo es contenerlo, al menos hasta que se llegue a encontrar los mecanismos suficientes para combatirlo, en una situación en la que los científicos trabajan a destajo para encontrar algún remedio inminente.

En realidad, se trata de una guerra contra un enemigo invisible pero que sigue matando, crenado caos, sembrando dudas y sobre todo modificando las vidas de los ciudadanos con un freno en la economía con grandes consecuencias en todo el mundo, con miles de cancelaciones aéreas, competiciones deportivas, congresos, eventos de toda índole y sobre todo la paralización en el mundo empresarial ante la falta de suministros procedentes de China, lo que podría derivar en reajustes de plantillas, despidos, planes nuevos de producción, entre otros, para conformar un panorama distinto en el mundo industrial y empresarial a causa del coronavirus.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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