Biden en Asia (II): asegurar la cooperación tanto militar como económica

Los presidentes de Corea del Sur y EEUU, Yoon Suk-yeol y Joe Biden. | Lee Kyung Won - DEMA (Defense Media Agency), Flickr
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Madrid. En cuanto al Quad (Diálogo de Seguridad Cuadrilateral), el presidente de EEUU, Joe Biden, sigue moviendo fichas para no debilitar este foro de seguridad, dada la prioridad estadounidense en la defensa y seguridad para impulsar la cooperación estratégica en la región del Indo-Pacífico, y que por ahora no hay intención alguna de añadir a Corea del Sur a este organismo, formado por Australia, India, Estados Unidos y Japón, pues la seguridad en Seúl está plenamente garantizada por los acuerdos militares de defensa con Washington, pero sí es notorio que estos países mantienen su desconfianza ante el incremento militar que ejerce China, país que mostró sus quejas a raíz de la creación de la alianza militar entre EEUU, Australia y el Reino Unido, conocida como Aukus, en septiembre de 2021.

Durante la visita de Biden a Corea del Sur, el nuevo presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, dijo que «analizaría positivamente» una invitación para unirse al grupo Quad, pero el propio Biden por ahora no lo contempla, mientras China vigila de cerca y los aliados estadounidenses también vigilan toda estrategia militar. La zona podría militarmente ser un nuevo foco de tensiones, sobre todo si en algún momento Pekín decide hacer con Taiwán lo mismo que ha hecho Rusia con Ucrania, una acción posible pero descartable por ahora por su enorme repercusión económica, militar, social y de gran daño para las partes y para la comunidad internacional, en la que EEUU no se quedaría con los brazos cruzados.

En el nuevo escenario mundial EEUU no aparece como la potencia que era en el pasado. Hay nuevos escenarios bélicos con altas tecnologías sofisticadas y al mismo tiempo compite con dos potencias activas como Rusia, que reducirá su potencial ante el desastre de su guerra con Ucrania, y China, que aprende de lo que ve en el conflicto ucraniano y mide pormenorizadamente sus pasos en el caso de que quiera conquistar Taiwán a nivel militar.

Tanto Moscú como Pekín pueden cambiar la situación actual y de ahí que Biden y sus aliados se refuercen ante cualquier emergencia que pueda modificar el estatus quo del Indo-Pacífico. Un frente unido frente a las hipotéticas amenazas chinas y ante el reto nuclear de Corea del Norte. Pero es obvio que el conflicto en Ucrania se mantiene todavía a nivel político y económico, sigue condicionando a la comunidad internacional y sigue debilitando, pese a sus «éxitos» militares, a una Rusia que ve cómo su sistema financiero está cercado por las sanciones impuestas por Occidente y sólo China, con su postura ambigua, le puede sacar del laberinto en el que se ha metido equivocadamente.

Sin embargo, pese a recientes maniobras conjuntas entre los miembros del Quad en 2020, en su reunión en Tokio con motivo de la visita de Biden a Asia, estuvo la India, que lleva tiempo en una posición ambigua para no condenar la invasión rusa en Ucrania y al mismo tiempo para no renunciar a sus millonarios acuerdos con Moscú. En el comunicado conjunto no hay una mención directa a Rusia que se ha interpretado como una concesión a Nueva Delhi por su posición ambigua en el conflicto ucraniano, pero pese a esta situación los líderes de estas naciones se han comprometido para defender un Indo-Pacífico «abierto y libre,» cerrando filas frente al aumento del poder chino en Asia-Pacífico.

En el aspecto económico, el IPEF (Marco Económico del Indo-Pacífico), su creación por iniciativa multilateral impulsada por EEUU, que aglutina a cerca del 40 % del PIB mundial y el 60 % de la población mundial, tiene como objetivo acelerar el crecimiento de sus socios y de contrarrestar así la influencia de China, tal como se debatió en Tokio, donde el presidente estadounidense, en su primera visita asiática, se ha centrado en profundizar la cooperación económica y de seguridad frente al auge de China en la región.

Las economías de los países integrantes del IPEF, con EEUU como primera potencia económica mundial y Japón como la tercera, reúne también a Australia, Brunéi, Corea del Sur, la India, Indonesia, Filipinas, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Tailandia y Vietnam y se marca el objetivo en convertirse en el mayor contribuidor al crecimiento económico global durante las próximas tres décadas.

Una de las principales áreas de cooperación de IPEF será «garantizar las cadenas de suministro» de importancia estratégica como las materias primas o los semiconductores, cuya disponibilidad se ha visto mermada por el impacto en China de la pandemia de coronavirus y por la guerra de Ucrania.

La nueva iniciativa del IPEF, impulsada por EEUU, se une a un creciente ecosistema de proyectos multilaterales en la región Asia-Pacífico como la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) o el Acuerdo Comprensivo y Progresivo Transpacífico de Cooperación Económica (CPTPP), con los que comparte ciertas similitudes y también diferencias y nace para mostrar una voluntad renovada estadounidense por reforzar su posicionamiento en una región cada vez más sometida al poderío de Pekín. Biden llevaba desde octubre ideando un nuevo «un marco económico para el Indo-Pacífico», en el que EEUU y países de la zona definirían «objetivos compartidos» en diferentes áreas, y ahora en su visita a Asia como presidente lo ha puesto en circulación.

 

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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