Alianza militar para frenar a China (I): Crece la carrera armamentística en Asia

Un helicóptero de los Marines de EEUU aterriza en una base australiana. | U.S. Indo-Pacific Command, Flickr
*Este análisis inicia un serial de tres partes sobre el impacto del acuerdo de defensa Aukus en el continente asiático

Madrid. Mientras la tensión en la península coreana se eleva con Corea del Norte lanzando dos misiles balísticos, previo a la prueba del proyectil de crucero, y Seúl responde con el disparo de un misil balístico desde un submarino, EEUU, Reino Unido y Australia pactan una nueva alianza militar para frenar el ascenso de China en el Indo-Pacífico, con el enfado de Francia con Canberra por anular la compra de 12 submarinos de propulsión nuclear franceses y con una Asia más rearmada en una guerra armamentística en auge.

Una nueva defensa militar, conocida como Aukus, que ha originado un enorme enfado de chinos y franceses por este pacto defensivo entre EEUU, Reino Unido y Australia. Por un lado, China ve el acuerdo como una amenaza a la estabilidad y a la paz en la región, factible a la proliferación nuclear al considerarlo dentro de una mentalidad de Guerra Fría. Por otro, Francia se queja del gran daño económico por el contrato fallido en la venta de submarinos en favor de EEUU, cuyo coste estaba en unos 56.000 millones de dólares. Pero la tensión no ha hecho más que comenzar, llamando París a sus embajadores en Washington y Canberra.

Esta nueva alianza militar entre EEUU, Australia y Reino Unido para contrarrestar el expansionismo de China en la región del Índico y el Pacífico, donde territorios franceses como Nueva Caledonia y la Polinesia pertenecen a su área de influencia, ha provocado una grave crisis diplomática entre Francia y Estados Unidos al cancelar Australia la compra de submarinos franceses, cuyo Gobierno de Emmanuel Macron acusa directamente a Joe Biden de la cancelación de un contrato que habían firmado en 2016 Canberra y París, sobre todo cuando las relaciones entre franceses y la etapa de Donald Trump nunca fueron estables. El Ejecutivo australiano dice que sí comunico sus dudas sobre los submarinos para su compra.

Un acuerdo que ha defendido el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y que va a debilitar a la OTAN y también a las relaciones con la Unión Europea (UE). Pero Francia no piensa quedarse callado por este desaire. Y, además, EEUU ha perdido credibilidad en la comunidad internacional con las políticas de Biden tras la convulsa política de Trump. Tanto el desastre de Afganistán como el Aukus no pasarán desapercibidos, pues el nuevo acuerdo de defensa mundial ha molestado mucho, y más a Francia, arrastrando con ello al Reino Unido, que se frota las manos con su objetivo de pactos comerciales con Washington tras el Brexit y con Australia, cuyas políticas, cercanas a la Casa Blanca, le convierte en un importante aliado defensivo en la región.

Las dos Coreas

Corea del Norte sigue con su actividad en el Centro de Investigación Nuclear de Yongbyon, ubicado a 100 kilómetros de Pyongyang, entre la capital norcoreana y la frontera con China, donde imágenes satelitales obtenidas por la cadena de televisión estadounidense CNN muestran una serie de obras de ampliación de una planta de enriquecimiento de uranio, en tanto Corea del Sur ha disparado por primera vez un misil balístico desde un submarino.

El empuje de ambas Coreas para hacerse con el control nuclear en la región no favorece ni a un clima de confianza ni a consolidar expectativas para recomponer el diálogo y las conversaciones con EEUU, pero estos misiles son significativos para la seguridad ante posibles amenazas y a la vez contribuyen a una disuasión del Sur contra la provocación norcoreana, aunque la realidad es que dista mucho para dar soluciones al desmantelamiento nuclear del régimen norcoreano.

Corea del Norte anunció que los dos misiles balísticos, sin especificar de qué clase, fueron disparados desde un tren, lo que supone el primer lanzamiento de este tipo para el país. Volaron unos 800 kilómetros y alcanzaron una altura de unos 60 kilómetros antes del caer en el mar del Este (mar de Japón para Tokio), lo cual evidencia que «el sistema ferroviario de misiles sirve como un medio eficiente de contraataque capaz de propinar un duro golpe múltiple a las fuerzas que suponen una amenaza a través de los diferentes activos de ataque en diferentes partes del país», dice Pyongyang.

Por su parte, Corea del Sur, en un gesto poco usual, respondió a estos lanzamientos norcoreanos lanzando un misil balístico desde un submarino (SLBM) y así constató el desarrollo de un nuevo misil de crucero supersónico anti-buque y un misil aire-tierra para sus nuevas cazas, lo que le convierte en el séptimo país del mundo en poseer la avanzada tecnología, con el interrogantes sobre una carrera armamentística en la región, lo que dificultará que Corea del Norte desmantele sus proyectos nucleares.

Dentro de las relaciones entre las dos Coreas, y para echar más leña al fuego al entendimiento entre las dos partes, Pyongyang ha cuestionado la eficacia del misil balístico lanzado la semana pasada desde un submarino (SLBM) por el Sur, cuyo Gobierno señaló que el proyectil voló la distancia esperada y golpeó «con precisión» el objetivo marcado, un test que convirtió a Corea del Sur en el octavo país con capacidad para lanzar SLBM, una lista que integran también EEUU, Rusia, China, India, Reino Unido, Francia y, precisamente, Corea del Norte, que ha insistido estar vigilando «las intenciones del Sur detrás del lanzamiento», al tiempo que achacó a su vecino aumentar la tensión militar en la península coreana.

Corea del Sur tiene previsto poner en funcionamiento un misil balístico de lanzamiento submarino para mediados de 2022, lo que provocará que Corea del Norte también afiance su desarrollo nuclear y con ello se torne difícil el retorno a las conversaciones entre todas las partes implicadas en la península coreana, más cuando Corea del Norte no se fía de nadie.

Corea del Norte, que ha criticado el acuerdo entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia, ha apoyado a China y a otros países vecinos, considerando que esa alianza militar perjudica la estabilidad de la región y al «sistema internacional de no proliferación nuclear».

(II) Alianza militar para frenar a China: La OTAN y la UE recelan del Aukus

(y III) Alianza militar para frenar a China: El polvorín de los mares dispara el gasto defensivo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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