El impulso económico de la India abre una nueva era en la diplomacia internacional

Rupias indias. | Ravi Roshan, Pexels.com
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Madrid. India está llamada a ser la primera potencia económica mundial. Presumiblemente, a la tercera economía de Asia aún le quedan décadas para alcanzar ese hito, pero algunas firmas de inversión como CLSA ya anticipan que para 2052 superará a Estados Unidos con un Producto Interior Bruto de 45 billones de dólares.

Por el momento, sigue siendo la economía que más crece dentro de las mayores del planeta. Entre julio y septiembre, batió las expectativas al expandirse un 7,6 % gracias a la inversión estatal y al sector manufacturero, que registró un crecimiento del 13,9 % interanual, frente al 4,7 % de los tres meses anteriores.

Para este año fiscal, que acaba el próximo 31 de marzo, se prevé que el PIB del país aumente un 6,3 %, de acuerdo con una encuesta realizada por la agencia Reuters. Y se espera que ese ritmo se mantenga o incluso se acelere en los próximos años -S&P Global Ratings ha mejorado recientemente su proyección para 2024 desde un crecimiento del 6 % al 6,4 %-, de tal forma que superará a muchas otras economías, las cuales han experimentado una dramática ralentización como consecuencia de las subidas de los tipos de interés de los bancos centrales para controlar la inflación, mientras que el Banco de la Reserva de la India no ha sido tan agresivo.

La inflación india alcanzó su punto más alto en 2022 y no ha dejado de bajar desde entonces. Esto le ha permitido al banco central del país mantener los tipos desde febrero. La inflación de los alimentos está remitiendo, gracias a la mejora de las precipitaciones y al final de la temporada de cosechas. El índice de precios al consumo pasó del 7,4 % en julio al 4,8 % en octubre y algunos analistas pronostican que la inflación seguirá en descenso hasta el 4,5 % el próximo año, gracias a los fuertes efectos de base. «Esto debería permitir al banco central recortar su tipo de interés oficial hasta 100 puntos básicos en 2024», opina Kenneth Akintewe, responsable de deuda soberana asiática de la gestora de inversión Abrdn.

Reflejo del protagonismo creciente de esta economía a escala mundial, JPMorgan decidió en septiembre incluir a los bonos indios en su índice de referencia de mercados emergentes. En total, añadió 23 bonos gubernamentales por valor de 330.000 millones de dólares en este selectivo a partir del 28 de junio de 2024, con lo que el país tendrá una ponderación máxima del 10 % en dicho índice. Según Akintewe, «esto reforzará las ambiciones globales de la India», ya que debería dar un espaldarazo a «la confianza tanto en las divisas como en los bonos». Y remacha: «Dado el potencial de los bonos indios, creemos que muchos inversores querrán mantener posiciones sobreponderadas». Por su parte, el índice Bloomberg Barclays Global Aggregate Index (con unos cuatro billones de dólares en activos) también está considerando la inclusión de la India.

Uno de los grandes atractivos que tiene el país es el programa de reformas que está llevando a cabo el Gobierno. Entre las iniciativas, destaca la relajación de las restricciones a la inversión extranjera y el respaldo al comercio interior.

Este impulso económico cambiará significativamente la posición de India –el país más poblado del mundo, con 1.400 millones de habitantes– en el tablero internacional en los próximos años, una perspectiva que ya se viene materializando. Sin ir más lejos, India acogió la cumbre del G20 en septiembre, la primera que se celebraba en el sur de Asia, a la que asistieron líderes de 43 países. La cita supuso un logro diplomático para la India, que se reivindicó como una potencia emergente capaz de generar consensos en la escena internacional. Asimismo, en enero ya organizó la Cumbre «La Voz del Sur Global» con el objetivo de que las naciones del Sur Global compartieran sus prioridades en una plataforma común. Además, el primer ministro indio, Narendra Modi, participó en la reunión del G7 en Japón en mayo y en agosto acudió a la cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), un grupo de países que cada vez cobra más importancia como contrapeso a Occidente.

Pero lo que es más determinante es que India está en el centro de la estrategia de Estados Unidos para contrarrestar el ascenso de China en la región del Indo-Pacífico. El país fue invitado a la cumbre de líderes de las 21 economías del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) celebrada en noviembre en San Francisco, y en enero de 2024 Nueva Delhi será el lugar donde se celebre el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral, también conocido como Quad, un foro estratégico informal entre Estados Unidos, Japón, Australia e India.

En otras palabras, la idea es que India, con credenciales democráticos y un potencial económico incuestionable, crezca para hacer frente al poderío de China, con el apoyo de aliados en todo el mundo, aprovechando su influencia histórica en el Movimiento de Países No Alineados que se forjó en plena Guerra Fría. Si bien todos los presidentes de Estados Unidos desde Bill Clinton han abogado por establecer una relación sólida con la India, el actual presidente, Joe Biden, ha realizado una apuesta especialmente estratégica por el país, como demuestra la visita de Estado en junio de Modi a Estados Unidos, la primera en los nueve años que lleva en el cargo el mandatario indio.

Al término de esa cumbre bilateral, Estados Unidos y la India emitieron una declaración conjunta en la que manifestaron su deseo de mejorar las relaciones entre ambos países mediante una Asociación Global y Estratégica. El resultado de esta alianza fue el anuncio de una inversión conjunta de la empresa estadounidense Micron Technology de 800 millones de dólares (que aumentará progresivamente hasta alcanzar los 2.750 millones) para crear unas instalaciones de ensamblaje y ensayo de semiconductores en Gujarat, India. Por su parte, el proveedor de software para la fabricación de chips Applied Materials construirá un Centro de Comercialización e Innovación de Semiconductores en el país.

Otra señal clara de la buena sintonía entre ambos países fue la visita en septiembre del presidente estadounidense, Joe Biden, en su gira asiática, cerrando el círculo de la visita de Modi a Estados Unidos unos meses antes. Lejos quedaron las tensiones tras las pruebas nucleares realizadas por la India en 1998. Ahora el país es incluso un aliado de Estados Unidos en el sector de la defensa. Prueba de ello es que General Electric, en colaboración con la empresa india Hindustan Aeronautics Limited, fabricará conjuntamente en India el motor a reacción F414. Y es que un nuevo horizonte se atisba para el país, tanto en lo económico, lo tecnológico y la diplomacia internacional.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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