El escultor español Ángel Orenzanz y sus obras para vencer al coronavirus

Madrid. Durante todo el confinamiento a escala mundial, los artistas tratan de dosificar sus pensamientos a través de sus obras en los que reflejan la situación real de la pandemia del coronavirus que tiene condicionado prácticamente a todo el mundo.

La pandemia ha modificado muchas pautas del pensamiento, el cual trata de protegerse de un virus que contamina todos sus movimientos, de ahí que muchos artistas hayan afrontado una realidad única e impensable hace unos meses y ahora, desprevenidos de defensas, tratan de enfrentarse a través del arte a este enemigo de la sociedad con sus obras que engendren mecanismo creativos para solventar la mayor crisis -social y económica- desde la Segunda Guerra Mundial.

En este caso el escultor español Ángel Orenzanz, de origen zaragozano, ubicado en París, muy familiarizado con países como Japón, China o Corea, además de Nueva York, donde tiene su segunda residencia y donde creó la fundación que lleva su nombre en una antigua sinagoga del Lower East Side de la ciudad neoyorquina ha explicado desde la capital gala a ASIAnortheast.com “que el miedo que tenemos todos está ahí, nos enfrentamos a un asesino sigiloso e implacable, pero el arte es inofensivo, aunque aquí traslade una idea dramática, por supuesto”.

Orenzanz prosigue: «Un profesor de la Sorbona me dijo una vez que el arte no tiene siempre un fin estético no, obviamente, equilibrado, más bien le encontraba sentido como reflejo de algo trágico, caótico. En Goya se ve mucho, desde luego. El coronavirus está ahí, en las figuras, en el mar Rojo y el mar Negro, que he colocado bajo y entre ellos, en el golpeo del viento…el anhelo de la persistencia, el día y la noche, un baile macabro”.

El escultor español va más allá. En la obra también subyace una reflexión sobre el quejido del planeta, en las sonoridades, en la realidad del cambio climático. En suma, la idea es mostrar un poco de lo que llega y de lo que se va, ese ritmo terrible que se altera de pronto, de los árboles, quemados cuya vidas se ha apagado, paradójicamente, con las llamas. Eso sí, dice Orenzanz, también me ha inspirado la determinación, la pelea de tantas personas a la hora de combatir este desastre y conseguir que salgamos adelante. “Muchas cosas cambiarán en el futuro próximo, sin duda”. 

Parte de las obras del escultor español que reflejan su propia idiosincrasia.

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