EEUU mata con un dron en Afganistán al líder de Al Qaeda y avisa a los talibanes que no les permitirá darles refugio

Osama Bin Laden y Ayman Al Zawahiri, en 2001. | Hamid Mir, Wikimedia
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Madrid. El pasado 1 de agosto EEUU llevó a cabo un bombardeo perpetrado con un dron para matar en Afganistán al líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, el sucesor de Osama Bin Laden, cuando se encontraba en un balcón de un pudiente barrio de Kabul, con la precisión «espectacular» de un misil que sólo rompió los cristales del balcón sin causar ninguna víctima más.

Al Zawahiri, de nacionalidad egipcia y 71 años, médico de profesión, se había trasladado a Kabul, la capital afgana, junto a su familia a principios del presente año, procedente de Pakistán. De acuerdo con la CIA estadounidense, Al Zawahiri era aún una seria amenaza para los ciudadanos, intereses y seguridad nacional de Estados Unidos.

Bien es cierto que la salida definitiva, el 31 de agosto de 2021, de las tropas de EEUU en Afganistán supuso duras críticas de la Unión Europea (UE) y de sus aliados occidentales, sobre todo de Francia, Alemania y Reino Unido, y por esa humillante amenaza talibán que suponía la vuelta de nuevo al Emirato Islámico afgano que tantos quebraderos de cabeza ha originado dentro y fuera del país.

Con esta acción de EEUU, Joe Biden gana algo de popularidad en el país, y supone al mismo tiempo una seria y dura advertencia a los talibanes. «Bajo mis órdenes, Estados Unidos llevó a cabo un ataque aéreo sobre Kabul, en Afganistán, que mató al emir de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri», comunicó el presidente.

La CIA estadounidense tenía localizada la casa en la que residía el líder terrorista junto a su mujer, su hija y sus nietos. Pese a no salir a la calle, Al-Zawahiri acostumbraba a asomarse durante largos períodos al balcón. Y así fue cuando en una de esas ocasiones un dron disparó «dos misiles Hellfire» contra el domicilio, matando al terrorista más buscado por Estados Unidos.

Con Bin Laden y Al Zawahiri ya muertos, la organización terrorista de Al Qaeda inicia un posible cambio generacional tras haber perdido a sus dos figuras más importantes y ahora, según expertos, el egipcio Saif Al Adel sería uno de los candidatos a ocupar un puesto que es clave ante un cambio generacional en los puestos de responsabilidad.

Zawahiri ha sido también uno de los impulsores del rediseño de la organización que ya puso en marcha Bin Laden antes de su muerte y que consiste en pasar de ser un aparato centralizado y jerárquico a una red global descentralizada, con franquicias como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) o Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) o grupos que han jurado su lealtad desde Somalia, Siria o el subcontinente indio. Una estrategia para globalizar la marca y escapar del férreo marcaje de los aviones no tripulados de Estados Unidos.

Estados Unidos abandonó Afganistán por la puerta trasera pero ha prometido que no permitirá que el nuevo Estado afgano sea un refugio para terroristas y señala que los talibanes son un grupo que dice que quiere gobernar y que busca legitimidad, por lo que deberían comportarse de forma «coherente» con esas metas.

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