Corea del Norte se volcará más en los asuntos económicos en 2021

Madrid. Corea del Norte marcará su prioridad en los asuntos económicos del país de cara al nuevo año, pero no paralizará su desarrollo nuclear, su principal arma disuasoria para lograr la paz definitiva en la península coreana, y ahora con Joe Biden en la Presidencia de EEUU, el régimen de Pyongyang buscará en 2021 más calma y estabilidad, tal como indica la predicción del buey en el horóscopo chino, que ofrece para el nuevo año más oportunidades en aras de lograr objetivos concretos y cerrar 2020 (el año de la rata) como uno de los peores que se recuerdan a causa de la pandemia del coronavirus.

La economía mundial ha tenido en 2020 un año catastrófico que ha afectado a todo el mundo. Corea del Norte no ha sido una excepción, que además soporta las sanciones internacionales que pesan sobre el país a causa de sus ensayos nucleares, pero tanto Pyongyang como Washington esperan retomar las conversaciones y ver las posibilidades de una cumbre entre Kim Jong-un y Biden.

Enero de 2021 será un mes importante para Corea del Norte, pues el régimen de Kim Jong-un celebrará su congreso del Partido de los Trabajadores, además del discurso oficial del líder del nuevo año que marcarán las pautas políticas y económicas del nuevo curso que se avecina, aunque la línea nuclear sigue intacta y no la debilitará hasta que en la península coreana haya una estabilidad y confianza que todavía no existe, cuando sus vecinas Corea del Sur y China tienen mucho que decir.

Corea del Norte afrontará el próximo curso con nuevos mecanismos para desafiar la pandemia del COVID-19 y su lucha por el levantamiento de las sanciones, que dañan a su economía en todos los sectores, pero la práctica de ejercicios militares conjuntos entre Seúl y Washington o las provocaciones nuclearas norcoreanas no arreglan nada el problema de la península coreana y sólo el diálogo entre las partes es la única forma de solucionar un conflicto que lleva más de 70 vivo y creando tensiones, además de un despilfarro económico innecesario para asegurarse la defensa de las dos Coreas.

La desnuclearización de la península coreana debe ir unida al levantamiento de las sanciones. Los tiempos son otros, los conflictos no tienen la misma dimensión de antes y tampoco un enfrentamiento bélico-nuclear se va a producir en la región, por lo que se impone el diálogo y sobre todo la colaboración entre EEUU y las dos Coreas, sin dejar al margen a China, pero es evidente que 2021 es un buen año para firmar la definitiva paz en la península coreana que sustituya al armisticio de 1953 y a la vez se origine una confianza recíproca que evite las tensiones de siempre, y más tras el fracaso de la cumbre de Hanói en febrero de 2019.

El hecho de que Corea del Sur penalice el envío de propaganda hacia Corea del Norte o incluso que el régimen norcoreano haya decidido moderar sus críticas al presidente electo Joe Biden son dos referencias positivas para el acercamiento a la vía del diálogo, al margen de los problemas internos o de los asuntos económicos del país, pero con una perspectiva política y de mejoras en la situación doméstica las soluciones a los problemas tendrán más alternativas.

Para Corea del Norte, el año 2021 tiene que ser el arranque definitivo de la solución económica del país, pues pese a que su economía se amplió un 0,4 por ciento interanual en 2019 debido a las exportaciones y pese a las sanciones internacionales que limitan su comercio, el comercio entre Corea del Norte y China se redujo a mínimos en octubre por el cierre fronterizo establecido por Pyongyang a causa de la COVID-19 y sin olvidar que Pekín proporciona el 90 por ciento del combustible que consume el país. En los diez primeros meses de 2020, el comercio bilateral entre dichos países se redujo en un 76 % interanual. 

Para los expertos, Corea del Norte puede sobrevivir y reconstruir su economía siempre y cuando aproveche bien el destino de sus recursos naturales. Pensar al mismo tiempo que Corea del Norte pueda usar su armamento nuclear en pleno siglo XXI para atacar a cualquier país vecino sin consecuencias, por muy peligroso que pueda ser su desarrollo nuclear, resulta algo quimérico e imposible.

Aunque, eso sí, Pyongyang continúa fortaleciendo sus capacidades de defensa, tal como mostró en el desfile militar del 10 de octubre, donde desveló nuevas armas, incluido un misil balístico intercontinental (ICBM).

El régimen de Kim Jong-un debería aprovechar mejor con objetivos más claros sus recursos naturales para salir de la crisis económica, sobre todo cuando el coronavirus ha hundido la economía a nivel mundial y por ello 2021 puede ser un año clave para la economía norcoreana con la reactivación del diálogo con EEUU, la mejora de las relaciones intercoreanas, el levantamiento paulatino de las sanciones internacionales, así como crear una confianza política que favorezca al desarrollo doméstico del país con un nuevo impulso a la economía norcoreana.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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