Tiananmen, todo sigue igual después de 32 años

| Yo Hibino, Flickr

Madrid. El 4 de junio de 1989 es y seguirá siendo una fecha inolvidable para China mientras no se disipen las permanentes dudas sobre una realidad que llevó a cabo el Ejército Popular de Liberación cuando los tanques entraron en la mítica Plaza de Tiananmen. Una de las tragedias más sangrientas de la historia del país que supone, después de 32 años, recordar la realidad de un suceso que no sólo no está superado en la sociedad china, sino que todos los años por estas mismas fechas su recordatorio impide un “borrón y cuenta nueva.

Cientos de miles de personas empezaron a movilizarse todos los días en el centro de la capital china, siempre en torno a Tiananmen, donde los jóvenes montaron un campamento y poco a poco el movimiento pasó a otra etapa con el comienzo de una huelga de hambre, con la que se esperaba forzar al Gobierno a aceptar sus demandas democráticas, pero la realidad se torció y se produjeron los graves incidentes que dieron lugar a unos de los sucesos más tristes acaecidos en la China moderna.

Lo ocurrido en la mítica plaza pequinesa sigue siendo el gran tabú para el régimen chino pese a los 32 años transcurridos. Un episodio que conmocionó a la comunidad internacional y cuyos familiares de las víctimas siguen reclamando justicia para unos hechos que, según distintas fuentes, provocó varios centenares de muertos, mientras otras fuentes hablan de varios miles. La realidad es que no se sabe con exactitud la magnitud de aquella tragedia, que aún sigue marcando a la sociedad china.

Psicológica y socialmente, es necesario enterrar para siempre aquellos hechos que se produjeron entre el 3 y 4 de junio de 1989, cuando unidades blindadas y de infantería del Ejército chino entraron en la Plaza de Tiananmen y zonas adyacentes para desalojar a los ciudadanos, inicialmente estudiantes pero también trabajadores y profesores, que desde abril llevaban protestando en el histórico enclave.

Es obvio que la China actual no es la misma que en 1989. China necesita cultivar y mejorar su imagen internacional, y sería positivo desenterrar las dudas o el silencio que pesa sobre aquellos hechos para que la comunidad mundial y el pueblo chino sepulten para siempre un suceso trágico que nunca más deberá producirse.

China nunca ha facilitado un relato completo de lo sucedido el 4 de junio de 1989 en Tiananmen. Por ello, tanto Hong Kong como Taiwán suelen recordar estas fechas como un símbolo político en defensa de la democracia.

En Hong Kong, la Policía acordonó la práctica totalidad de Victoria Park, la gran zona verde de la ciudad, para impedir cualquier tipo de congregación nocturna en recuerdo de aquella tragedia perpetrada en 1989, mientras poco antes fue detenida la activista pro democracia Chow Hang Tung, vicepresidenta de la Alianza de Hong Kong en Apoyo a los Movimientos Patrióticos Democráticos de China, bajo sospecha de promover una vigilia que las autoridades han prohibido por motivos sanitarios, a causa de la pandemia de coronavirus, por segundo año consecutivo.

Luego, en Taiwán, las autoridades taiwanesas han pedido a Pekín que “devuelva el poder al pueblo” y se embarque en una “reforma política real” en vez de evitar enfrentarse a la “verdad” de la tragedia. 

Al mismo tiempo, Estados Unidos ha recordado a las víctimas de Tiananmen y ha solicitado a Pekín que hagan un “doble esfuerzo de transparencia histórica y respeto a los Derechos Humanos”, lo que obviamente las autoridades chinas han insistido que “no permitirá injerencia de terceros países en sus asuntos internos”.

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