La OTAN atlántica frente a la ‘OTAN asiática’, liderada por China

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. | NATO, Flickr
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Madrid. La capital de España se convierte esta semana en el foco mundial de la seguridad, con la OTAN reforzada por la invasión de Rusia a Ucrania, un organismo que ha pasado de una irrelevancia en la etapa de Donald Trump a una forzosa y nueva estrategia militar con el auge de China y la ubicación rusa en su desastrosa guerra, que ha originado que Moscú y Pekín consideren la Alianza Atlántica como un ente provocativo y desafiante y advirtiendo que no permitirán en sus fronteras alteración alguna de su seguridad, mientras Aukus y el Quad ya operan en Asia, en una nueva estrategia de Occidente frente a chinos y rusos.

La OTAN lleva tiempo intentando renovarse y ahora, con la guerra de Ucrania, la Alianza Atlántica va a definir su papel en el nuevo orden mundial. Madrid se convierte así en una referencia en la que sus miembros y los países aspirantes a integrarse en el organismo militar saben que la ambición del presidente ruso, Vladimir Putin, por recuperar gran parte de los territorios perdidos tras la disolución de la antigua URSS, es su objetivo, pero Putin conoce que algunos de esos países que añora están ahora en la OTAN. Mientras, China no olvida su obsesión por recuperar Taiwán, una competición geopolítica y estratégica de China con EEUU que afecta a la OTAN atlántica frente a esa otra ‘OTAN asiática’, liderada por Pekín y con el apoyo unánime de Moscú. Asia está cada vez más rearmada en una guerra armamentística en auge.

Está claro que la decisión de Finlandia y Suecia en mayo pasado de pedir el ingreso en la OTAN ante el expansionismo ruso y el bloqueo de Lituania, uno de los últimos socios atlánticos, al enclave ruso de Kaliningrado en los últimos días, ha redoblado las amenazas de Rusia a la propia Alianza Atlántica. En Madrid, a los líderes de este organismo se sumarán también en la cumbre Australia, Corea del Sur, JapónNueva Zelanda, que andan preocupados por el Pacífico y el desafío chino, además de países que no están en la OTAN como Austria, Chipre, Irlanda, Malta, Georgia y, por videoconferencia, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.

La Cumbre de la OTAN (la 32°) nunca estuvo diseñada para tanta trascendencia y ha tenido que ser Vladimir Putin quien la realce, la incentive y logre la unanimidad de sus socios con un nuevo presupuesto y, sobre todo, con una nueva estrategia militar que nada tenía que ver cuando el 14 de junio de 2021 el primer ministro español, Pedro Sánchez, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, anunciaron que la capital de España sería la sede de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de 2022, que ahora se celebra del 28 al 30 de junio.

La guerra de Ucrania ha servido para dos cosas. La primera, ante el fracaso militar ruso en conquistar en horas Ucrania, el mundo militar se ha fortalecido y la segunda es que ha dejado patente que Rusia y China alumbran alianzas en sus zonas fronterizas para evitar que Estados Unidos se haga más fuerte en la misma Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Eso sí, en 2014, con la anexión de Crimea, la Alianza Atlántica comenzó su inquietante preocupación viendo la deriva de Putin y éste sabiendo que nadie le decía nada.

Rusia no quiere países fronterizos metidos en la OTAN en sus fronteras, al igual que haría China en una Corea unificada, en sus fronteras, al tener a los militares de EEUU en Corea del Sur o ante una Japón, cada vez más militarizada, o incluso también Rusia, que hace frontera con Corea del Norte. Una realidad geopolítica militar que ha despertado Rusia con su invasión a Ucrania. Y así comenzamos un nuevo mundo con nuevas alianzas militares en detrimento de las alianzas sociales o económicas. Y, obviamente, habrá un antes y un después tras la cumbre de la OTAN en Madrid.

Todo ello conduce a ver qué pasa con Corea del Sur, firme aliado económico de China, en la OTAN occidental, o qué piensa Pekín cuando contempla que tanto Tokio como Seúl ya no sólo son los mejores aliados de EEUU, sino cómo Taiwán cada vez mejora sus Fuerzas Armadas con la sofisticada venta de armamento estadounidense a Taipéi. Una situación impensable antes de la guerra ucraniana. Los vecinos de Rusia se alistan en la OTAN y los vecinos de China se arman hasta los dientes. Corea del Sur abrirá una misión diplomática ante la OTAN en Bruselas. Japón, a través de su primer ministro, Fumio Kishida, estará en Madrid y enviará un claro mensaje a Pekín ante el auge militar chino en Asia-Pacífico.

La región de Asia-Pacifico está bien representada en esta cumbre de Madrid como un claro aviso a China. Al menos así lo atestiguan sus propios representantes, pero Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda participan por primera vez en una cumbre como la de la capital de España.

En definitiva, el nuevo «concepto estratégico» que nazca en Madrid en esta cumbre de la OTAN será la que dirigirá a la Alianza Atlántica en los próximos años con un nuevo presupuesto, nuevos socios y nuevos retos ante la actual crisis con Rusia, la pujanza de China o las tecnologías emergentes. Europa quiere garantizar su propia seguridad para que EEUU se centre en China. Si ya la falta de trigo ucraniano está creando miles de problemas de abastecimiento, los precios del gas y el petróleo son ya inasumibles. Una guerra estancada y con los puertos del mar Negro bloqueados.

Alemania se rearma. Polonia pide ojivas nucleares. Finlandia y Suecia solicitan su entrada en la OTAN, pese al veto momentáneo de Turquía. China toma nota, cada vez más decidida a conquistar Taiwán, y Estados Unidos se prepara para la acumulación de frentes abiertos, con Japón y Australia a la espera, mientras Rusia se desangra y será Pekín quien militar y económicamente le ayudará. Una nueva Guerra Fría, dos polos distintos, dos alianzas militares, la OTAN occidental frente a la ‘OTAN asiática’. Y sin olvidar los litigios del Mar Meridional y Mar Oriental y la nueva realidad política y militar en la península coreana, donde Pyongyang siempre estará con Pekín.

China aún tiene tiempo para tomar sus propias decisiones y asentarse como una superpotencia en 2049, año del centenario de la proclamación de la República Popular China. Incrementa su gasto militar y hace un esfuerzo diario por distanciarse de EEUU, mientras que Rusia tendrá un futuro más imprevisible por su fracaso militar en Ucrania, un fracaso que le supondrá invertir millones de dólares en Defensa ante un colapso de su economía por las sanciones, pero militarmente su infraestructura y tecnología han quedado muy «tocadas» y sin duda Moscú tratará de recibir ayuda de Pekín.

El mundo cambia, todo va muy rápido. La invasión rusa de Ucrania ha vuelto a situar a la OTAN en el centro del eje defensivo de los países occidentales, y sólo hay un culpable de que esta nueva situación defensiva esté reactivada y es gracias a un Vladimir Putin que se equivocó por minusvalorar a los ucranianos. La OTAN ha resucitado. Y China acusa a la expansión de la OTAN en Europa del Este como responsable de la guerra en Ucrania.

Tras la cumbre de Madrid se vislumbra un mundo militarmente más fuerte. Dos OTAN, la Atlántica occidental, liderada por EEUU, y la OTAN asiática, liderada por China con el apoyo sin fisuras de Rusia. Así lo ha querido Vladimir Putin. Aukus, una nueva defensa militar, y Quad, una nueva alianza militar, dos nuevos organismos defensivos para nuevos bloques en el mundo actual. ¿Una nueva Guerra Fría? Por un lado, EEUU y Europa, y, por otro, Rusia, con una China que se coloca a cierta distancia pero que comparte con Moscú una visión del mundo que nada tiene que ver con los principios que se reflejan en el preámbulo del Tratado de Washington o Tratado del Atlántico Norte que constituyó a la OTAN.

La competitividad con China en lo militar, en lo tecnológico y económico ya forma parte de ese nuevo orden mundial que no nos cansamos de diseñar diariamente y que todavía no sabemos cómo discurrirá.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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