Corea del Norte afronta 2021 con nuevos retos políticos y económicos

Vista del Congreso del PT norcoreano con Kim Jong-un en el centro. | Señal de la televisión estatal

Madrid. El líder norcoreano Kim Jong-un sale reforzado del VIII Congreso del Partido de los Trabajadores (PT) al ser nombrado secretario general, cargo que antes ya ostentaron su padre y su abuelo, en un cónclave con duras críticas a Corea del Sur y a EEUU, pero cuya finalidad principal es enderezar la maltrecha economía del país y retomar el diálogo con el nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, dado que es la única alternativa posible para que 2021 sea el año que la península coreana logre esa paz que lleva 70 años sin estamparse entre las dos Coreas.

Realmente queda lejos imaginarse enfrentamientos bélicos o ataques nucleares, dado que los tiempos son otros y tampoco resolverían los problemas actuales. Así, este VIII Congreso del PT, el segundo celebrado en 40 años, ha potenciado la imagen de Kim Jong-un más a nivel interior que exterior, sobre todo al ser restaurada la secretaría general, eliminada en el anterior congreso de mayo de 2016, en el que el propio Kim fue nombrado presidente del Partido de los Trabajadores.

Para Corea del Norte, EEUU sigue siendo su principal “enemigo”, pero al mismo tiempo es su principal referencia para una nueva cumbre entre los dos países que origine una nueva política en el desmantelamiento del programa nuclear norcoreano que lleve implícita el levantamiento de las sanciones que pesan sobre el régimen y que obstaculizan cualquier reforma económica de gran calado en el país.

Por su parte, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, que fue un intermediario clave para lograr que Kim celebrase tres encuentros con Donald Trump, tiene intención de reunirse con representantes norcoreanos “donde y cuando sea para reavivar lazos y el proceso de paz y desarme”. Es decir, empieza el año 2021 como terminó el 2020, pues de nuevo todo tipo de declaraciones, manifestaciones, buenas intenciones, estrategias diplomáticas con vistas a nuevos encuentros que ponga fin al único rincón del mundo donde aún prevalece la “guerra fría” tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial.

Corea del Norte marcará su prioridad en los asuntos económicos del país de cara a 2021 pero no paralizará su desarrollo nuclear, su principal arma disuasoria para lograr la paz definitiva en la península coreana, y ahora con Joe Biden en la Presidencia de EEUU, el régimen de Pyongyang buscará más calma y estabilidad para lograr un entendimiento con Washington que dé salida al estancamiento actual, a fin de propiciar unas conversaciones que también involucran a Corea del Sur.

El líder Kim Jong-un reconoció que el plan quinquenal de la economía fracasó sin lograr ningún éxito, por lo cual lo conduce a declarar otra meta en el próximo plan quinquenal económico: una autosuficiencia económica al tiempo que la economía norcoreana esté menos dependiente del comercio exterior. Sin reformas y sin conversaciones con EEUU para levantar las sanciones y el lento desmantelamiento nuclear, los arreglos económicos del país tendrán difícil solución.

Kim Jong-un no va a permitir que Corea del Sur y EEUU le dejen en mal lugar, debe reforzar su liderazgo, de ahí que continuará desarrollando su programa de armamento nuclear, el cual se ve reforzado con los científicos norcoreanos mejorando su tecnología para producir cabezas nucleares más pequeñas posibles que ayudarán a instalarlas con más facilidad en misiles de largo alcance que puedan destruir puntos estratégicos que están a su alcance de 15.000 km.

Kim Jong-un señala que la mejora con Corea del Sur depende de Seúl y volvió a reiterar que las maniobras militares conjuntas surcoreanas-estadounidenses no favorecen los contactos entre las dos Coreas. Si el gasto en defensa en el equipamiento militar surcoreano y la modernización de su Ejército preocupa a Pyongyang, también preocupa al Sur el desarrollo imparable de la capacidad nuclear norcoreana, lo que evidencia el alto presupuesto en gastos militares que impide la normalización y que no favorece a la estabilidad en la zona. 

Corea del Norte justifica sus programas nucleares -prohibidos por la comunidad internacional- alegando que EEUU supone una amenaza para la supervivencia del régimen y durante décadas las autoridades norcoreanas han destinado muchos recursos al desarrollo de estos programas, a pesar de que trajeran consigo sanciones muy perjudiciales para su economía y población.

Y nadie duda que desde que Kim llegara al poder hace nueve años, estos programas han hecho avances considerables, incluidas varias pruebas nucleares y el ensayo de un misil que podría alcanzar el territorio continental de Estados Unidos. No obstante, nadie va a invadir Corea del Norte y tampoco Corea del Norte va atacar a Corea del Sur.

Pese a que la pandemia del coronavirus, según el Gobierno norcoreano, está controlada, el estallido de la COVID-19 ha asestado un duro golpe a la economía, que unido a las sanciones obligan al régimen de Kim Jong-un a modificar sus planes económicos y, como señala el líder, con nuevas “políticas tácticas y estratégicas” para lograr “la reunificación nacional y promover las relaciones exteriores”.

En el 75 aniversario de la fundación del Partido de los Trabajadores, celebrado el pasado 10 de octubre, Kim reconoció entre lágrimas las carencias que están encarando los ciudadanos de un país ya de por sí afectado por las sanciones internacionales y que además cerró a cal y canto sus fronteras al inicio de la pandemia.

El régimen norcoreano tiene entre muchos retos el de hacer ver al país que “somos fuertes y únicos”, pero realmente Pyongyang sabe las dificultades de un conflicto militar-nuclear, que ya no sólo es utópico sino que no solucionaría ningún problema. Todo hay que basarlo en el diálogo, en el que también China tiene su protagonismo, aunque Pekín tiene muchos frentes abiertos y la inestabilidad en la península coreana no le favorece. 

En suma, hay que trabajar para recuperar la normalidad económica y con ello el país vivirá mejor y la península coreana destinará menos inversiones en armamento para destinarlo a otras partidas. La práctica de ejercicios militares conjuntos entre Seúl y Washington o las provocaciones nucleares norcoreanas no arreglan nada el problema, y sólo el diálogo entre las partes es la única forma de solucionar un conflicto que lleva más de 70 años vivo y creando tensiones, además de un despilfarro económico innecesario para asegurarse la defensa de las dos Coreas.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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