China conmemora su 70 aniversario con sus retos y con Hong Kong en medio de una fuerte tensión

Desfile por el 70 aniversario de la República Popular China. | RTVE

Madrid. China ha celebrado el 70 aniversario de su fundación como república con un gran desfile en el que mostró su poderío militar y en medio de una enorme tensión en Hong Kong, cuyos ciudadanos protestan por las injerencias políticas de Pekín y por la violación del acuerdo de “un país, dos sistemas”, además de otros retos como Taiwán o los litigios en el mar de China Meridional, desafíos nada baladíes, y claves para la “gran China” que quiere Xi Jinping.

Desde abril, la tensión en la antigua colonia británica ha ido en aumento, una tensión que se originó a raíz de la “ley de extradición” que Pekín quiso aplicar en la isla, luego tras las graves protestas fue retirada pero no eliminada de forma definitiva, pero los manifestantes han seguido denunciando la pérdida de libertades por considerar que China continental viola los acuerdos de 1997 que otorgan a Hong Kong un estatuto político especial hasta 2047.

El enorme desfile militar, cuyo presupuesto para 2019 crecerá un 7,5 por ciento hasta llegar a los 177.600 millones de dólares, no ha intimidado a los hongkoneses ni tampoco a Taiwán, cuyo ministro de Asuntos Exteriores, Josep Wu, señala que la violencia en Hong Kong cuestiona la fórmula ”un país, dos sistemas”, un modelo que Pekín quiere adoptar para unificar a la isla y al mismo tiempo sostiene que “la democracia de Taiwán representa la esperanza de los hongkoneses”.

Pese a la “fuerza y determinación” que los militares chinos señalan que tienen para invadir la isla de Taiwán no veo por ahora esa posibilidad dado las enormes consecuencias que ello tendría para la comunidad internacional y lo mismo pasa con una intervención militar en Hong Kong, dos plazas que están dando muchos quebraderos de cabeza a Pekín, unido a los litigios que mantiene en el mar de la China Meridional con Vietnam, Filipinas o Malasia por el control de las islas Paracel o las Spratly, unas disputas en las que EEUU ha manifestado su apoyo a estos países.

La unidad nacional, el Ejército y la revolución comunistas fueron tres de los ejes en los que el presidente Xi hizo referencia a la “gran China” que quiere construir. Desde el punto de vista político los chinos de momento no reclaman una mayor apertura política y más libertades individuales, pues sus ciudadanos viven cada vez mejor, incluso se ha logrado sacar de la pobreza a unos 700 millones de personas, pero con el tiempo esta estabilidad se puede venir abajo si la democracia hongkonesa salpica a gran parte de la sociedad china que duerme sin grandes aspiraciones políticas mientras no le afecten los bolsillos.

Y lo mismo pasa en sentido contrario, los hongkoneses temen que Pekín siga inmiscuyéndose cada vez más en todo lo que emana políticamente del acuerdo entre el Reino Unidos y China en 1997 que permite a la isla disfrutar de unas libertades que no hay en China continental al menos hasta 2047, un periodo largo que serviría para que nuevas generaciones de la antigua colonia británica beban de un modelo político que por ahora no se vislumbra en la República Popular China.

Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 se disputarán en China, la enorme dependencia económica que medio mundo tiene de Pekín y la cada vez más influyente en sus políticas tanto en África como en América Latina hacen del “gigante asiático” un eje vertebrador nada débil en la economía del mundo, que se ve afectada por la “guerra comercial” con Estados Unidos y, por ahora, lejos de una solución final.

China no va a repetir los errores de la plaza de Tiananmen ni tampoco Hong Kong es la misma de hace unos años, cuya economía era básica, pero ahora ciudades como Shanghái, Shenzen o Hangzhou han desarrollado un enorme poderío económico, pero lo vital es que pese a esta nueva realidad sus ciudadanos, ante la imparable fuerza económica de Pekín, no vean sus derechos políticos dañados.

E incluso, para muchos expertos la isla podría ser una referencia política para el “gigante asiático”, algo impensable dado que la globalización económica que practica China nada tiene que ver con sus políticas económicas contrarias al proteccionismo. Todo ha quedado bien claro con los actos del enorme desfile miliar que conmemora el 70 aniversario de la fundación del país, y donde también ya están bien sujetas al organigrama chino el Tíbet y la región de Xinjiang.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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