China y Australia disputan la partida del Pacífico

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Madrid. A finales de mayo, Wang Yi, ministro de exteriores chino, visitó ocho naciones isleñas del Pacífico: las islas Salomón, Kiribati, Samoa, Fiyi, Tonga, Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y Timor Leste. Mientras Joe Biden se reunía por primera vez con sus aliados asiáticos en Seúl y Tokio, Pekín decidió expandir su influencia hacia esta región estratégica. Este avance preocupa muchos a los socios de la Casa Blanca en Australia y Nueva Zelanda, ya que el Pacífico lo consideraban «su patio trasero».

Wang comenzó su densa gira de 10 días en las islas Salomón. En abril se había reunido con su homólogo salomonense para discutir un acuerdo de seguridad, muy importante para el inestable Estado insular. Según fuentes de la oposición, el tratado le permitiría al Gobierno local recurrir a la policía (o incluso al Ejército) de China en caso de emergencia. Políticos australianos y estadounidenses especulan que este es solamente el primer paso para la inauguración de una base militar china en el archipiélago de un día para otro.

Todo ello significaría que el Ejército Popular de Liberación no solo irrumpiría en la esfera de influencia de Canberra, sino que se hallaría a tan solo 1.500 kilómetros de su costa. El recién electo primer ministro australiano, Anthony Albanese, declaró que este fue el mayor fracaso de la política exterior de su predecesor liberal, Scott Morrison. Aunque Wang afirmase que nada igual entraba en los planes de Pekín, los temores australianos no están del todo infundados. En 2016, China construyó una base militar en la nación costera de Yibuti, que se encuentra en uno de los puntos más estratégicos del mundo, el estrecho de Bab el-Mandeb, entre la Península Arábiga y el continente africano. Este nuevo acuerdo no puede no traer reminiscencias.

Las islas Salomón atrajeron la atención mundial a finales de 2021, cuando las calles de la capital, Honiara, se llenaron de violentas protestas. El descontento popular fue causado por la aparente deriva del Gobierno de Mannaseh Sogavare hacia Pekín. En 2019, Honiara decidió reconocer a la República Popular China en vez de la República de China (actual Taiwán), adhiriéndose así a la política de «una sola China». La isla de Malaita, región con sentimientos independentistas por estar supuestamente marginada por el Gobierno central, la más grande de la provincia de Malaita en las Islas Salomón, recibía ayudas económicas de Taipéi.

Pero la anulación de las relaciones con Taipéi por parte del Gobierno del primer ministro de las Islas Salomón, Manasseh Sogavare, llevó a los locales a protestar e intentar incluso asaltar el Parlamento. A continuación, fue atacado el barrio chino de la capital, donde murieron tres personas. La anarquía cesó tras la intervención de fuerzas australianas y otros aliados que acudieron al socorro. El primer ministro salomonense consiguió sobrevivir a la moción de censura iniciada por la oposición y mantener el poder.

Independientemente del sentimiento anti chino que tiene parte de la población del archipiélago, el gigante asiático se está convirtiendo en un socio muy lucrativo, que además muestra mucho interés por las preocupaciones de la región. Sin embargo, Sogavare no pretende alejarse de Canberra, como declaró en su discurso ante el Parlamento. Lo que pretende, según él, es diversificar sus relaciones internacionales para fortificar la seguridad del país. Además, este acuerdo de seguridad atrajo la atención de todo el Gabinete del primer ministro australiano, Anthony Albanese, a la nación insular, por lo que Honiara tiene ahora más poder de negociación que nunca.

La común preocupación de todas las islas del Pacífico, que es el cambio climático y el creciente nivel del mar, que amenazan con borrar estos países del mapa, puede ser usada por los líderes isleños para presionar a Australia a combatir esta crisis global. De hecho, en uno de sus primeros discursos el primer ministro australiano remarcó el cambio climático como cuestión clave a ser resuelta durante su estancia en el poder.

A continuación, Wang Yi viajó a Kiribati (que estableció sus relaciones con la RPC-(China- en 2019 junto con las Islas Salomón), el archipiélago que en mayor riesgo de desaparición se encuentra. Fueron firmados acuerdos comerciales y pesqueros, además de varios proyectos de infraestructura. Sin embargo, los detalles del encuentro siguen ocultos en su mayoría. El ‘Financial Times’ mencionó que el ministro chino estaba también interesado en un pacto similar al firmado por las islas Salomón hace varias semanas. Tonga y Vanuatu también están en la lista de potenciales signatarios de tales acuerdos, además de formar parte de la famosa Nueva Ruta de la Seda.

Aun así, Pekín no consiguió lo que quería en su totalidad. Tras su videoconferencia con 10 naciones isleñas, no logró aprobar un comunicado común de cooperación en seguridad tanto militar cómo cibernética con toda la región, que se encontró con la oposición abierta del presidente de Estados Federados de Micronesia (EFD), David Panuelo. Éste dijo que tales acuerdos amenazan con resucitar la mentalidad de bloques de la Guerra Fría, convirtiendo la región en el campo de batalla entre las dos superpotencias.

Por su parte, la primera ministra de Samoa también denegó las ofertas de Pekín, justificándolo con la falta de tiempo para decidir algo tan importante. Tanto ella como su homólogo micronesio velan por la importancia de la unanimidad y el consenso en cuanto a la toma de decisiones en la región.

Mientras tanto, Canberra no pierde el tiempo. La primera misión de Penny Wong, ministra de exteriores de origen chino, fue viajar a Fiyi para mostrar que Australia está presente y no abandonará a la región como hizo su predecesor. Wong también agradeció a la líder samoana por su razonable decisión ante la oferta china. Para contrarrestar el avance de Pekín, Albanese se mostró muy a favor en la última reunión del Quad en Tokio del proyecto del Marco Económico Indo-Pacífico, propuesto por la Casa Blanca. Canberra tiene que tomar nota de sus errores si pretende mantener su estatus de potencia regional.

Mientras la guerra en Ucrania se está alargando, el frente del Pacífico se está calentando cada vez más. Taiwán sigue intacta, pero los temores aumentan cada día. China ya logró seducir a varias naciones del Pacífico. Sin embargo, otras como Tuvalu, Palau, Nauru y las islas Marshall siguen prefiriendo a Taipéi. Micronesia y Samoa no piensan renunciar a sus estrechas relaciones con Australia. La partida solo ha comenzado. Y para rematar la situación esta misma semana el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, calificó las acciones de China como «irresponsables y provocadoras» después de que Ottawa acusase a aviones militares chinos de poner en peligro vuelos canadienses de vigilancia sobre el Pacífico.

Iván Ortega Egórov

Estudiante de Relaciones Internacionales de la Universidad Carlos III, de Madrid

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