Año 2022. El nuevo orden mundial. China como protagonista (II)

Madrid. Para 2049, fecha del centenario de la República Popular, China ya se habrá convertido en la primera potencia mundial y su magnitud y objetivos no habrán tenido obstáculos mientras el asunto de las libertades cívicas o derechos humanos o sus políticas en Hong Kong, Xinjiang, Tíbet, la presión a Taiwán o su propio concepto del valor políticos de lo que es la democracia, entre otros asuntos, no entorpecen, pero pueden dificultar los caminos que ha emprendido el gigante asiático para convertir el siglo XXI en el siglo de China y ya dentro de un mundo global que no será igual que el actual.

Mientras tanto, China cierra 2021 como cerró 2020, es decir, abonada a la política de cero tolerancia contra el coronavirus pese a las nuevas variantes surgidas este año y a una masiva campaña de vacunación en la que se han administrado 2.700 millones de dosis, pero con las supuestas sospechas hacia Occidente de la procedencia de origen de la COVID-19.

El nuevo orden mundial para China y Rusia pasa por recuperar aquellos territorios que en su momento se disgregaron y se constituyeron en otros países. Taiwán nació tras la duradera guerra civil china (1927-49) con el triunfo de Mao Zedong que proclama la República Popular China, mientras los nacionalistas del Kuomintang (KMT), con el apoyo de Estados Unidos, se establecen en la isla de Taiwán (antigua Formosa) y así hasta la actualidad.

Por su parte, Rusia añora reconquistar todo lo posible para volver a lo que fue la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y Ucrania es una pieza suelta que impide a Vladimir Putin lograr sus objetivos imperiales, pero EEUU quiere impedirlo. La desmembración de la URRS que supuso 15 nuevas repúblicas en 1991 dio lugar al fin de la Guerra Fría, un concepto que perdura aún en la península coreana. En definitiva, Putin anhela una gran Rusia y Xi Jinping un gran China. Y todo empieza para hacer realidad estos sueños magnánimos, no imposibles, en recuperar Ucrania y Taiwán, respectivamente.

Dadas las actuales circunstancias geopolíticas dentro del mundo global que caracteriza en parte una inestabilidad mundial con distintos objetivos veremos qué pasa en el nuevo año, pero ya sólo falta que a lo largo del 2022, el año del Tigre, donde la personalidad del felino es característica básica, el tercer animal en el horóscopo chino, el rey de todas las bestias, que acierte o no en todas sus predicciones en aras de una estabilidad global controlando impulsos políticos, pero es obvio que habría preguntarse: ¿Qué pasaría si Rusia ataca a Ucrania y China a Taiwán en 2022? Eso sí, la empatía política entre Moscú y Pekín se acentuará frente a EEUU.

La difícil situación geopolítica en relación con Taiwán ha tensado mucho las relaciones con EEUU, principal suministrador de armas de Taipéi, y que por ahora el presidente Joe Biden seguirá defendiendo a la antigua isla de Formosa en caso de un ataque chino, pero Pekín ha seguido aumentando sus incursiones de aviones militares en esa parte al considerar que Taiwán es su Zona de Identificación de Defensa Aérea y sus simulacros de combate en el Estrecho, lo que ha llevado al límite el «statu quo» vigente actualmente, un escenario complicado por los contactos taiwaneses con congresistas estadounidenses, diputados de la Unión Europea (UE) y países como Lituania, que rompió lazo diplomáticos con Pekín y a su vez Nicaragua hizo lo propia con Taiwán en beneficio de Pekín.

De esta forma, China y Rusia refuerzan su colaboración para ejecutar una fuerte oposición a EEUU, a las sanciones de la UE y sobre todo para fortalecer la cooperación entre los dos países para afrontar la estrategia política de Occidente. EEUU quiere evitar que China se convierta en el primer país del mundo, el más rico y el más poderoso del planeta.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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