Las maniobras militares entre Corea del Sur y EEUU, un escollo salvable

Soldados surcoreanos conmemoran el aniversario de la guerra civil. | Cpl. Han, Jae Ho, U.S. Army

Madrid. Las maniobras militares entre los ejércitos surcoreano y estadounidense se repiten anualmente, lo que origina las protestas de Corea del Norte al considerarlas contrarias a la paz y estabilidad en la península coreana, pero también sabe el régimen norcoreano que estos ejercicios no tienen que ver nada con etapas anteriores donde la tensión entre las dos Coreas y con Estados Unidos eran continuas, de ahí también que deban tener cada vez menos recorrido para crear una confianza y una mayor predisposición a un definitivo diálogo entre las partes.

No obstante, Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano, Kim Jong-un, y cada vez con más notoriedad en la política de Corea del Norte, ha advertido que los ejercicios militares van a afectar gravemente los intentos para restaurar las relaciones entre las dos Coreas, sobre todo ahora que Seúl y Pyongyang han reanudado la comunicación cuando las dos partes más lo necesitan. 

Pese a que la hermana de Kim, posible sucesora del líder norcoreano, ha señalado que estos ejercicios militares tienen un punto de inflexión, que puede dañar gravemente la voluntad de los líderes del Norte y del Sur para reconstruir de nuevo la confianza, está claro que pese a las protestas norcoreanas la realidad política se impone y obviamente no hay otro camino que el del entendimiento y el diálogo entre las dos Coreas para que la economía fluya con agilidad en Corea del Norte.

Corea del Norte restauró la pasada semana las líneas de comunicación con Corea del Sur tras más de un año de suspensión en protesta por los folletos propagandísticos contra Pyongyang enviados desde el Sur y pese a ello Kim Yo-jong ya ha advertido “que no se haga una lectura apresurada, comenzando por los rumores de una posible cumbre. “Sería un juicio prematuro y descuidado”, puntualizó la hermana del líder norcoreano.

Corea del Norte persigue quedar exento de las sanciones que castigan sus exportaciones de mineral y sus importaciones de productos petrolíferos refinados y otros bienes como requisitos para sentarse a la mesa de nuevo con EEUU y, claro, es vital que haya un buen clima para el diálogo entre todas las partes.

Pero la vuelta a la comunicación con el Sur no es sólo determinante sino también clave para que en la península coreana se entierre para siempre todas las dudas, incertidumbres, susceptibilidades, desconfianza, entre otros muchos elementos, y así garantizar unos contactos que en esta ocasión las maniobras militares no van a perjudicar.

La economía norcoreana atraviesa una situación difícil, dado que a las sanciones de la ONU y EEUU por su programa nuclear se añade el estricto cierre fronterizo (frontera con China) para combatir la pandemia del coronavirus, lo que ha supuesto la paralización de su actividad económica, como dice el Banco Central de Corea del Sur, se escogiera en torno a un 4,5 por ciento en 2020, o sea, dice la misma fuente, datos que recuerdan a su peor contracción desde 1997.

A todo ello hay que añadir ahora las graves inundaciones de este principio de agosto en el noreste de Corea del Norte debido a las fuertes lluvias de los últimos días, lo que provoca un nuevo golpe al país en su delicada crisis económica y alimentaria afectando al campo.

En suma, lo esencial es crear una situación nada contaminada políticamente en la península coreana, que conduzca a originar una confianza en Corea del Norte para que definitivamente no aparezcan elementos susceptibles que bloqueen la desnuclearización y el paulatino levantamiento de las sanciones que pesan sobre el régimen norcoreano.

Corea del Norte debe aprovechar el momento político actual y antes de que se celebren las elecciones presidenciales de Corea del Sur, previstas para marzo de 2022, donde ya no estará el actual presidente, Moon Jae-in, y tal vez tampoco su partido, dado que los sondeos dan la victoria a la oposición, muy contraria a las actuales políticas gubernamentales con el régimen de Kim Jong-un, quien todo indica que se encuentra bien de salud, afirma la Inteligencia surcoreana.

La península coreana necesita una paz definitiva que sustituya al actual armisticio firmado entre las dos Coreas que puso fin a la guerra coreana (1950-53) y al mismo tiempo contribuya a crear una infraestructura económica con una serie de reformas que den más calidad de vida a los norcoreanos, pero nadie va a bloquear al régimen de Pyongyang y, además, China ve oportuno llevar a cabo esta nueva realidad política a la que su vecino del Sur puede contribuir mucho, pese al hartazgo existente en un gran parte de la ciudadanía surcoreana.

Las dos Coreas permanecen técnicamente en guerra ya que el conflicto que las enfrentó entre 1950 y 1953 y en el que Estados Unidos lideró la coalición que apoyó al Sur acabó con un alto el fuego, el actual armisticio, y no un tratado de paz.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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