Los suicidios se reducen en Japón por el confinamiento

Madrid. Japón es uno de los países con cifra de suicidios más elevada a nivel mundial, pero el número se ha reducido en los últimos años, llegando a un mínimo histórico en el lustro reciente el pasado abril, mes en el que empezó el confinamiento por la crisis del coronavirus

El Gobierno del primer ministro nipón, Shinzo Abe, comunicó que el porcentaje se había reducido un 19,8 por ciento en comparación con la misma época del año anterior, lo que se traduce en 1.455 fallecimientos por esta causa frente a los 1.814 de abril de 2019.

El hecho de que en la mayor parte de países la tendencia haya sido justamente la contraria, con el aumento de suicidios debido al confinamiento, muestra que quizás el problema de la sociedad japonesa se encuentre en su rutina y en los altos niveles de estrés y de carga laboral a los que se ve sometida su población.

Es el caso de Tailandia, donde los suicidios por la crisis económica que ha traído consigo la COVID-19 se han visto incrementados; o de China, donde se teme un aumento en esta cifra tras la vuelta a la “nueva normalidad” de la población, especialmente entre sus estudiantes.

La enorme presión a la que se ven sometidos los jóvenes es uno de los rasgos que comparten las sociedades de Japón y China. Curiosamente, en el país nipón el confinamiento ha reducido los suicidios entre éstos debido, en parte, al aplazamiento del inicio del curso escolar, que ocurre en abril.

El acoso escolar, la falta de medios e intenciones para prevenirlo o abordarlo y la presión por conseguir una buena media que les asegure la entrada a una universidad “de renombre” son factores principales que llevan al suicidio entre los más jóvenes.

Sin embargo, se teme que el número de suicidios pueda aumentar entre los niños, ya que el confinamiento ha llevado, por otro lado, a que los casos de abuso infantil se hayan incrementado un 12 por ciento respecto a la misma época en 2019. Asistentes sociales han denunciado que el confinamiento no solo eleva los casos, sino que además hace más difícil detectarlos.

De forma similar a lo que está ocurriendo en China, expertos en Japón temen que la vuelta a la “nueva normalidad” sea lo que traiga un aumento en el número de suicidios, más que el confinamiento.

No sería la primera vez que ocurriera este fenómeno. Japón está acostumbrado a pasar por momentos de crisis nacionales, como el terremoto y tsunami de marzo de 2011, durante el cual se vivió un incremento en la solidaridad grupal para con los más afectados.

Esta solidaridad de grupo y la necesidad de reponerse, muy propios de la mentalidad japonesa del “ganbaru” (cuya traducción al español más cercana vendría a ser “hazlo lo mejor que puedas”), que se ha venido incrementando tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial, es lo que lleva a la sociedad a no pensar tanto en el suicidio durante los momentos álgidos de crisis.

No obstante, pasada la tormenta, es cuando vienen las cifras más preocupantes. En el desastre de 2011, fue dos meses más tarde cuando los números de suicidios aumentaron; algo similar a lo ocurrido durante la gran crisis financiera y de la burbuja inmobiliaria de la década de 1990, que registró el mayor pico de suicidios en la historia reciente de Japón (con un incremento del 34,7 por ciento en 1998 respecto al año anterior según datos oficiales).

Como en Tailandia y en tantos otros países, la crisis del nuevo coronavirus ha traído consigo consecuencias económicas cuyo verdadero alcance aún se desconoce. La pérdida de empleo, el dejar de sentirse útil, el citado abuso doméstico o el no tener un objetivo claro serían los motivos principales.

Japón ha reducido las cifras de suicidio en los últimos años, pero éste continúa siendo la causa principal de fallecimiento entre hombres de 20 y 44 años en el país, según se informó en 2010. Organizaciones sin ánimo de lucro como Lifelink han enviado solicitudes al ministro de Sanidad, Trabajo y Bienestar, Katsunobu Kato, para que el Gobierno continúe tomando medidas y las refuerce en esta línea. 

Entre estas medidas, se solicita una especial atención y ayudas para las personas que han quedado sin empleo o sin hogar debido a la crisis de la COVID-19, además del subsidio que ya se está entregando a las familias de 300.000 yenes (cerca de 2.500 euros); y una mayor facilidad burocrática para su solicitud y obtención.

El Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar de Japón ofrece actualmente una línea de asistencia directa para asuntos relacionados con la COVID-19.

Ana Alonso Giménez

Ana Alonso Giménez

Licenciada en Historia (especialidad en antropología), directora de Fantasy Cloud S.L y colaboradora en varios blogs que versan sobre Japón

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