La reapertura del complejo industrial de Kaesong es una buena ocasión para que Pyongyang haga retoques económicos y políticos
Al mismo tiempo, Pyongyang quiere reanudar, dentro de este avance de entendimiento entre las dos Coreas, que debe servir también para reparar el deterioro de las relaciones entre los dos países, los viajes turísticos al monte Kumgang, cerrado desde hace cinco años tras la muerte de una turista surcoreana por un soldado norcoreano y que supone para el régimen de Kim Jong-un buena partida de divisas.
Y una prueba del interés surcoreano en ese entendimiento con Corea del Norte ha sido la autorización por Corea del Sur a cuatro ciudadanos norcoreanos para que participen en un evento patrocinado por la ONUen la ciudad surcoreana de Gwangju (suroeste del país), lo que demuestra una inequívoca señal de Seúl por llegar a encontrar cauces definitivos de entendimiento y poner así punto final a una serie de años llenos de tensiones y conflictos entre las dos Coreas que no desea nadie.
No obstante, la advertencia indirecta lanzada por las autoridades norcoreanas, recogidas por Rodong, en el sentido de que depender de poderes extranjeros mientras se busca el diálogo tendrá efectos negativos ha sido interpretada por Seúl como una forma de protesta y queja de Pyongyang por las actuales maniobras militares conjuntas que realizan EEUU y Corea del Sur, pero que no deben entorpecer estos movimientos actuales de acercamiento.
Pese a esta coincidencia de los ejercicios militares anuales -que Pyongyang siempre ha considerado como un ensayo para la invasión de su territorio- con el desbloqueo de Kaesong y al parecer la “buena sintonía” del régimen comunista, está muy lejos, prácticamente imposible que estadounidenses y surcoreanos vayan a invadir Corea del Norte, incluso si se mantuviera este precoz optimismo y se lograra la confianza que no ha existido prácticamente nunca entre ambos países es posible que los futuros ejercicios militares tuvieran otra orientación e incluso hasta una suspensión provisional. La confianza da soluciones y progresos.
El cierre de Kaesong ha supuesto desde el 8 de abril unas pérdidas de unos 900 millones de dólares a las 123 empresas surcoreanas, mientras el régimen norcoreano ha dejado de percibir varios millones de dólares al no recibir el salario los 54.000 norcoreanos que trabajan en el complejo industrial.
Pero entre los importantes acuerdos para la reapertura de Kaesong, ubicado en la parte sureste de Corea del Norte, inaugurado en 2004 como un proyecto de cooperación económica entre las dos Corea, radica que no se volverá a cerrar de forma unilateral y el posible establecimiento de una serie de indemnizaciones a las empresas afectadas por la larga clausura. De hecho, ya los empresarios surcoreanos están revisando las instalaciones en el complejo industrial de Kaesong para su inminente reapertura.
La ONU ha visto en esta ocasión un buen momento para el entendimiento entre las dos Coreas, de ahí que su secretario general, Ban Ki-moon, (de nacionalidad surcoreana) se haya congratulado del acuerdo y se muestra optimista sobre una inminente colaboración entre Seúl y Pyongyang, pese a que aún espera la resolución final de lo que dictaminarán los expertos de Naciones Unidas sobre las armas cubanas en un buque norcoreano, pero, en definitiva, instó a la dos partes a apostar por el diálogo y la cooperación, a lo que nunca Corea del Sur se ha opuesto.
By Santiago Castillo, periodista y escritor, experto en asuntos del Nordeste asiático







