Kim Jong-un cierra la puerta a dialogar con Trump antes de las elecciones en EEUU

© Bwag/Wikimedia

Madrid. La reticencia de Corea del Norte por cuestiones de seguridad nacional a desmantelar sus programas de armamento nuclear a cambio de la propuesta de Estados Unidos del levantamiento de sanciones internacionales para aliviar la economía norcoreana ha recibido un nuevo impulso esta semana por parte de Kim Jong-un, que ha fulminado cualquier opción de acercamiento a Donald Trump previo a las elecciones de noviembre al asegurar en un encuentro con veteranos del bando comunista en el conflicto bélico de Corea que la apuesta “autodefensiva” por una “disuasión nuclear efectiva” garantiza “el futuro de nuestro estado para siempre” al desaparecer “en esta tierra la palabra guerra”.

“No permitiremos que otros nos desprecian y, si lo hacen, haremos que paguen caro”, ha recalcado en su discurso, recogido por el Pyongyang Times, el líder norcoreano, para quien los esfuerzos por “el autodesarrollo hacia un estado nuclear” frente a la “amenaza militar” de “fuerzas hostiles” como “los reaccionarios imperialistas” han conducido a Corea del Norte a plantar cara a “adversidades sin precedentes que habrían puesto a otros de rodillas cien veces”, unas palabras que finiquitan el deshielo de las cumbres históricas de Singapur en junio de 2018 y Vietnam en febrero de 2019 entre Kim y Trump, preocupado en redoblar las tensiones con China como estrategia electoral de cara a la reelección en la Presidencia.

La guerra de los consulados promovida por Washington al ordenar el cierre en Houston (Texas) de la sede diplomática de China, que contrarrestó la medida con la clausura del estadounidense en Chengdu (Sichuan), enfría todavía más una aproximación a corto plazo de Trump hacia Corea del Norte, entendimiento que sí fue posible años atrás, sobre todo con la firma en Singapur de una declaración conjunta en la línea de acabar con la nuclearización de la península coreana, si bien la falta de acuerdo en la cita de Vietnam dejó en suspenso la mejora en las relaciones, ya que a la oferta del final de las sanciones, Kim Jong-un contestó con una reducción gradual, no completa, de su potencia nuclear.

Esta confrontación de EEUU con China, en una disputa comercial con incidencia en los sectores tecnológico y farmacéutico en plena carrera por la vacuna de la COVID-19, hace inútil el papel de mediador del “gigante asiático”, protector de los intereses norcoreanos. Este miércoles, Pekín ha hecho pública una conversación del ministro de Exteriores, Wang Yi, con el francés Jean-Yves Le Drian en la que el dirigente chino llama a la comunidad internacional a “resistir cualquier acto unilateral o hegemónico y salvaguardar la paz y el desarrollo mundial”, en alusión al comportamiento “hegemónico” de la Administración Trump. “Tolerar a un matón”, comentó Wang a su homólogo europeo, “no mantendrá a nadie a salvo sino que solo le hará comportarse de manera más atrevida y actuar peor”.

Como tampoco parece probable antes de final de año una reunión entre los máximos dirigentes de las dos Coreas a raíz de los reproches a Seúl en junio de Kim Yo-jong, la hermana de Kim Jong-un, por las actividades de propaganda de desertores norcoreanos en la frontera que lanzaron hacia el Norte millares de folletos de crítica al régimen juche con motivo del 70 aniversario del inicio de la guerra civil, un hecho al que Pyongyang respondió en represalia tirando abajo con explosivos la oficina de enlace intercoreana en Kaesong.

No obstante, el Gobierno surcoreano se desentendió de las campañas de los activistas en torno al paralelo 38 al criticar duramente a los movimientos sociales que las realizaron, que han recibido el castigo del Ejecutivo de Moon Jae-in a quedar excluidos de los mecanismos habituales de financiación por haber puesto trabas, según el Ministerio de Unificación, al hermanamiento de la península. Un veto a los norcoreanos favorables al sistema de libertades de Corea del Sur que fue criticado por la oposición y por el cual se acaba de interesar la Organización de Naciones Unidas (ONU), cuyo relator para los derechos humanos en Corea del Norte mantendrá una conversación con el ministerio sureño.

El mensaje de Kim Jong-un fue dado a conocer al poco de que la agencia de noticias estatal KCNA informara del primer caso sospechoso de coronavirus en el país por el retorno a nado desde Corea del Sur de un joven que fue localizado con síntomas de la enfermedad en la ciudad fronteriza de Kaesong, puesta en cuarentena. Esta circunstancia complica la posibilidad de diálogo con Corea del Norte, más si cabe cuando, después de recriminarse entre gobiernos la pasividad en la vigilancia de la frontera, las autoridades surcoreanas han anunciado que barajan pedir la extradición del “fugitivo” para ser investigado judicialmente por una presunta violación a una mujer hace un mes, todavía en el Sur.

Todo en un 2020 que arrancaba con la invitación de Moon Jae-in a convocar la cuarta reunión con Kim Jong-un en menos de dos años, esta vez en Seúl, desde la cumbre de abril de 2018 en el complejo fronterizo de Panmunjon, repetida en mayo y luego seguida por la visita en septiembre a Pyongyang del presidente surcoreano, así como el encuentro a tres con Trump en las casetas azules de Panmunjon en junio de 2019, el último episodio de una serie de encuentros en pausa por la pandemia del coronavirus.

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