India se opone al acuerdo comercial del RCEP por considerar que daña sus propios intereses

Madrid. La India decidió no adherirse al acuerdo comercial de la Asociación Económica Integral Regional (abreviado RCEP por sus siglas en inglés), el cual engloba a los países de la ASEAN más los seis Estados Asía-Pacífico (Japón, Australia, Nueva Zelanda, India, Corea del Sur y China), en la cumbre reciente celebrada en Bangkok, al considerar Nueva Delhi dañados sus propios intereses y abriría las puertas a que Pekín pueda inundar de productos al país.

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), integrada por Birmania (Myanmar), Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam y la RCEP, tiene acuerdos de libre comercio, pero en esta cumbre de la pasada semana han quedado en evidencia diferencias importantes entre China y la India, que ve como asuntos en materia de agricultura e industria no fueron abordados en la negociación del citado acuerdo.

Los temores de India se basan a que el RCEP pueda perjudicar a su manufactura y agricultura, y entonces el “miedo” de Nueva Delhi se basa en que el país se vea inundado por productos fabricados en China, de ahí que India se abstuviera de firmar el acuerdo final de la cumbre, aunque el RCEP incluye a la segunda y tercera economía del mundo (China y Japón) y a países muy pobres como Laos.

La decisión de la India no debería sorprendernos: Desde que el primer ministro Narendra Modi anunciara la posibilidad de que su país formara parte del RCEP, ha habido una oposición considerable al acuerdo. Diferentes organizaciones, especialmente en el sector agrícola, se han opuesto al mismo. Los comerciantes, industriales y agricultores están preocupados de que el acuerdo pudiera provocar que los productos chinos penetren en los mercados indios y afecten negativamente a las empresas locales.

Para hacerse una idea, si la India firmara el acuerdo significaría la eliminación de aranceles sobre casi el 90% de los productos comerciados con la ASEAN, Japón y Corea del Sur; y la eliminación de los aranceles sobre más del 74% de los productos que comercia con China, Australia y Nueva Zelanda. Esto para Nueva Delhi es inaceptable debido al déficit comercial que tiene con estos países, y especialmente con Pekín, el cual está cifrado en unos 53.000 millones de dólares.

Ahora bien, mientras que algunas de las preocupaciones de la India son legítimas, la competencia extranjera podría fortalecer la industria india en un momento en que el crecimiento económico del país se ha desplomado a su nivel más bajo en los últimos seis años. Es decir, el RCEP habría proporcionado un impulso externo muy necesario para que la industria del país se volviera más competitiva, en detrimento de la balanza comercial al menos a corto plazo.

Pero en los cálculos estratégicos de Nueva Delhi, un aumento del desequilibrio económico entre la India y China causado por el RCEP podría tener un impacto negativo en sus intereses estratégicos en el sudeste asiático, debido a la falta de recursos para poder operativizar su acción exterior en esa región, lo cual supondría un efecto devastador en la posición de la India vis-a-vis China, los dos países más poblados del mundo.

 

¿En qué se queda el RCEP sin la India?

La negativa de la India al acuerdo tiene una connotación estratégica para los Estados firmantes, y sobre todo para China, tanto desde el punto de vista económico como geopolítico.

 Desde un primer momento, Pekín planteó el acuerdo como un instrumento para neutralizar los impactos negativos de la actual guerra comercial contra EEUU, que ha resultado en un declive sustancial de sus exportaciones; y para enviar una señal a Occidente sobre la fortaleza económica de Asia y el Pacífico. Ahora bien, con la negativa de la India, el RCEP pierde gran parte de su importancia económica y geo-estratégica, ya que en gran medida el atractivo de este acuerdo residía en la apertura del mercado con mayor potencial de crecimiento de Asia.

En términos generales, India presenta un mercado de 1.400 millones de habitantes cuyos ingresos están aumentando entre un 6% y un 8% anualmente. Proporciona un dividendo demográfico desde la perspectiva de la presentación de una enorme base de consumidores jóvenes, que se están enriqueciendo. Además, tiene una industria nacional débil que difícilmente puede satisfacer las necesidades diversificadas de esta población. Y la productividad industrial existente es baja, mientras los procesos de producción y las cadenas de suministro ineficientes.

En este sentido, la India es el único mercado asiático con la característica de ser grande, fértil, y con baja competencia interna. Por lo tanto, con la salida de la India, no hay duda de que por el momento el RCEP ha perdido bastante atractivo económico para cualquier inversor asiático o del resto del mundo; y supone un escollo en las ambiciones geopolíticas de China en Asia.

 

Observaciones reales

La India, como cualquier país, necesita pensar primero en población y en su economía doméstica, y es por ello que ha actuado de forma precavida. Hasta que Nueva Delhi no comprenda adecuadamente los beneficios potenciales, los costos y las amenazas asociadas, incluidas las preocupaciones geoestratégicas del RECP, debería abstenerse de firmar el acuerdo.

Ahora bien, India sufrirá importantes costos geopolíticos y económicos si decide mantenerse al margen del RCEP, comprometiendo así su influencia estratégica en Asia.

Otra cuestión es que aún a pesar de que la puerta para que Nueva Delhi se adhiera al acuerdo seguirá seguramente abierta, es posible que le resulte más difícil en un futuro conseguir el acuerdo que desea. De hecho, lo más probable es que la adhesión en una fase posterior conlleve hacer más concesiones al resto de países partes del acuerdo que las que tendría que hacer ahora.

Precisamente el RCEP surgió como la respuesta de Pekín al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), amparado por Washington, pero que con la llegada de Trump a la Casa Blanca (enero de 2017) dio un giro total hacia el proteccionismo en la economía de EEUU y días después ordenó retirarse del TPP, una decisión que a la vez ha servido a China para ir ocupando más espacio en la zona y sobre todo una notoria influencia económica mundial.

Manuel Francisco Herrera

Manuel Francisco Herrera

Analista sobre Estudios de Seguridad y Defensa, que ha vivido en India realizando investigaciones sobre su programa nuclear y sus implicaciones en el conflicto indo-paquistaní

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