Fumio Kishida, un primer ministro para las elecciones legislativas de Japón

El primer ministro de Japón, Fumio Kishida. | Ministerio de Asuntos Exteriores, Gobierno de Japón

Madrid. El nuevo primer ministro de Japón, Fumio Kishida, tiene hasta el 31 de octubre, fecha de los comicios legislativos, para consolidar su cargo, convencer a los nipones con sus políticas económicas, fortalecer su bilateralidad con Estados Unidos y apoyar a un Indo-Pacifico libre para frenar a China con el Diálogo de Seguridad Cuadrilátero, conocido como el Quad, entre otros asuntos, para dar estabilidad al país con el objetivo de sacar a la tercera economía mundial de su caída a causa de la pandemia de la COVID-19.

Kishida, de 64 años, elegido recientemente líder del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) en sustitución de Yoshihide Suga, se convirtió en el primer ministro número cien de la historia del país en una votación al tener la mayoría parlamentaria el PLD en la cámara baja, ya que la ley nipona estipula que el presidente de la formación más votada en las últimas elecciones, en este caso el PLD, es quien elige al jefe del Ejecutivo aunque haya un cambio de liderazgo de la fuerza política en mitad de la legislatura.

Hay unanimidad en los analistas en considerar a Kishida como un político de consenso, que dé estabilidad al país, y ahora tiene sólo unas semanas para batallar en el camino que le lleve a ganar las elecciones legislativas del próximo 31 de octubre, y más cuando no era el candidato preferido para ocupar el cargo y con la pandemia como caballo de batalla, sobre todo cuando el gubernamental PLD ha venido siendo muy criticado por la gestión sanitaria.

Kishida tiene poco tiempo para llevar a cabo demasiados proyectos antes de los comicios, pero sí dejará claro su predisposición a fortalecer su alianza con EEUU, además de mostrar sus preocupaciones por la actividad militar de China en la zona, aunque, eso sí, tendrá que equilibrar sus profundos lazos económicos con Pekín, así como ver cómo transcurre toda la situación de la península coreana con Corea del Norte, país que no mantiene relaciones con Tokio

Pero precisamente con Corea del Norte Kishida tiene experiencia suficiente para mantener conversaciones con el canciller norcoreano dado que el nuevo primer ministro nipón ocupó la Cancillería japonesa de 2012 a 2017 y ahora, en su nuevo cargo y con escaso tiempo, tratará de convencer a Pyongyang que abandone su programa de desarrollo nuclear y así aliviar las tensiones entre Tokio y Pyongyang y al mismo tiempo sentar las bases para la reanudación de las conversaciones de Kim Jong-un con los presidentes de Corea del Sur y Estados Unidos.

Poco tiempo y muchas metas que serán claves ya con un primer ministro elegido en las urnas el próximo 31 de octubre, pero habrá que ver si Kishida gana las elecciones y trae estabilidad política o se regresa a los viejos tiempos, antes de Shinzo Abe, cuando el país tuvo hasta seis primeros ministros en seis años. En suma, muchas expectativas y poco tiempo, pero también la economía norcoreana necesita estabilidad y Japón no estará en su contra.

El nuevo primer ministro tratará en su breve tiempo de sentar las bases que impulsen el crecimiento económico del país tras las duras consecuencias que ha dejado el coronavirus, pues además de poner en funcionamiento la campaña de «Go To Travel» para impulsar el turismo interno, dado que el país ha tenido cerradas sus fronteras a los turistas extranjeros, Fumio Kishida intentará ganar los comicios legislativos y así llevar a cabo todos sus proyectos de política doméstica e internacional.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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