China contra todos (y III): EEUU, Hong Kong, India y la UE

Xi Jinping y Donald Trump, durante un encuentro en Pekín en noviembre de 2017. | Casa Blanca

Madrid. El asunto de Hong Kong ha ido demasiado lejos con la nueva la Ley de Seguridad Nacional de la isla y ha originado protestas de gran parte de la comunidad internacional, dentro de una confrontación entre China y EEUU que va desde Europa al Sudeste Asiático, y en medio de todo tipo de intereses comerciales, militares y diplomáticos. Además el presidente Donald Trump ha decidido acabar con el trato económico y comercial especial que su Gobierno daba a Hong Kong, una ley por la que Trump impondrá nuevas sanciones a China por haber “extinguido la libertad” de esa ciudad semiautónoma.

Trump ha decidido poner fin al trato preferencial de Estados Unidos hacia Hong Kong y “ahora les trataremos igual que a la China continental”. “No tendrán privilegios especiales, no tendrán un trato económico especial ni podrán exportarnos tecnologías delicadas. Además, ya saben que hemos puesto aranceles masivos a China”, recordó, insinuando que esas tasas se aplicarán también a los productos procedentes de Hong Kong. La guerra comercial y la inestabilidad están servidas.

Pero también ambas potencias se han visto salpicadas en lo relacionado con la internacional china de Huawei y el desarrollo de las redes 5G, una desconfianza ante la tecnología china que ha supuesto que el Reino Unido haya decidido que en 2021 impondrá a los operadores de telecomunicaciones requisitos para que no puedan adquirir tecnología 5G de Huawei a fin de garantizar la seguridad.

La desconfianza occidental por el uso que Pekín puede hacer de su creciente fortaleza tecnológica ha llevado a varios países a rechazar aplicaciones para móviles de origen chino, tal como ha ocurrido con India, que ha vetado la actividad en su territorio de 60 aplicaciones programadas en el “gigante asiático”, entre ellas TikTok, con 600 millones de usuarios en el país, por temor a que sean utilizadas con fines de espionaje.

Pero es que China e India estuvieron en mayo pasado al borde de una guerra con el enfrentamiento entre tropas indias y chinas en el lago Pangong Tso, situado a 4.270 metros sobre el nivel del mar en la región de Ladakh. Una tensión militar, con militares fallecidos, que llegó a Naku La, en la frontera entre China y el estado nororiental de la India de Sikkim.

China tiene como mejor aliado a Pakistán, rival de la India y a la vez aliado de EEUU, y donde se está llevando a cabo la construcción del Corredor Económico China-Pakistán, un proyecto de infraestructuras con el que Pekín busca obtener una puerta al mar Arábigo mediante una inversión de 60.000 millones de dólares. Intereses múltiples con connotaciones económicas importantes.

La Unión Europea (UE) ha acusado a China de no haber hecho los progresos esperados para limitar las barreras en el acceso a su mercado, algo que afecta fuertemente a Europa en tanto que es el primer inversor extranjero y primer socio comercial del país. La UE ha reprochado la Ley de Seguridad Nacional impuesta en Hong Kong para acallar con penas de cárcel actos de secesionismo, subversión y terrorismo.

De hecho, la UE reforzará el control sobre las exportaciones de tecnologías “específicas y sensibles” a Hong Kong como parte de su respuesta a la nueva Ley de Seguridad china que impone cadena perpetua para casos de “secesión” o “subversión contra el poder estatal” en Hong Kong. 

La propia evolución de Hong Kong es motivo de preocupación para la UE, que entiende que la propuesta de Ley de Seguridad Nacional de Pekín pone en peligro la autonomía de ese territorio. La antigua potencia colonial, el Reino Unido, rechaza lo que considera restricciones de libertades, hasta el punto de que Londres ha anunciado que concederá permisos de residencia y nacionalidad británica a los habitantes de la excolonia que cumplan los requisitos para ello. China ha replicado que tomará represalias contra los británicos. 

De esta forma, la nueva guerra fría entre EEUU y China se ve favorecida por las nuevas tensiones de los países. Por una parte, Washington se está volviendo cada vez más agresiva contra Pekín y tratando de que otras naciones rechacen a la multinacional china de Huawei, además de apoyar de forma directa a todos los que tienes litigios con el “gigante asiático” en el mar de China Meridional. Eso sí, la nueva guerra fría entre China y EEUU no se parece en nada a lo que sí fue una auténtica guerra fría entre la antigua URSS y Estados Unidos y es obvio que China no es ninguna amenaza ideológica para Washington

Una actitud estadounidense muy vehemente que irá en aumento dado el año electoral para la reelección de Donald Trump en la Presidencia de EEUU. De hecho, Trump ha convertido a China en un importante asunto de campaña de cara a las elecciones de noviembre, aunque para otros expertos en caso de ganar el demócrata Joe Biden la relación bilateral sufrirá grandes cambios. Pero la enorme presión que hace la Estados Unidos de Trump a China por su represión en Hong Kong o sobre el encarcelamiento masivo de musulmanes uigures, habría que ver qué haría Biden en la Casa Blanca, teniendo en cuenta que los asuntos económicos entre los dos países necesitan que vuelvan a la normalidad para liquidar la guerra comercial que inició Donald Trump.

Las tensiones entre los dos países suben a diario, pues cuando no es Xinjiang son otros asuntos como la acusación de EEUU de actos de espionaje y de robos de información continuos por parte de China que representan la mayor amenaza a largo plazo para el futuro de Estados Unidos, según la Oficina Federal de Investigaciones estadounidense (FBI), pero Trump va a remover en su año electoral todo para lograr adeptos a su reelección. Pero en el fondo de todo subyace lo que mantienen los dos países en la guerra comercial de hace más de dos años, así como la guerra tecnológica o sobre el origen del coronavirus, y la lucha por mantener la hegemonía mundial que mantienen ambas potencias económicas.

En cuanto a Taiwán, EEUU también ha tenido roces con China, dado que Washington se opone a la vieja aspiración de la República Popular China de la reunificación con la isla, la cual sigue protegida por Estados Unidos, y en más de una ocasión Pekín ha manifestado sus amenazas de una intervención militar si Taipéi no acepta unirse como región autónoma, lo que por ahora las autoridades taiwanesas se niegan a aceptar el ultimátum chino. La victoria electoral de la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, ha reforzados su posición independentista rechazando el modelo hongkonés, “Un país, dos sistemas”.

También hay roces con Australia, cuyo Gobierno fue uno de los primeros que exigió la puesta en marcha de una investigación internacional sobre la gestión del coronavirus de la ciudad china de Wuhan, lo que molestó a Pekín y amenazó con represalias y sin olvidar que China es el principal socio comercial de Australia y fuente de un tercio de los turistas y estudiantes extranjeros que recibe.

Canadá también denunció Ley de Seguridad Nacional en Hong Kong, que unido al problema para liberar a la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, en libertad bajo fianza, acusada por Washington de fraude bancario para evadir las sanciones comerciales impuestas por Estados Unidos contra Irán, a cambio de la puesta en puesta en libertad de dos canadienses detenidos en China, forman otros de los distintos retos que el gigante asiático mantiene con parte de la comunidad internacional. Pero Hong Kong y su Ley de Seguridad han hecho mella a China ante la oposición de gran parte de la comunidad mundial.

En suma, pese a que la economía china parece estar superando el batacazo de la pandemia de la COVID-19 tras registrar en el segundo trimestre del año un crecimiento superior al esperado por los analistas, con un avance del 3,2 por ciento, el hecho es que las turbulencias entre los dos países se agravarán a lo largo del presente año y más si no hay una globalización homogénea y diálogos más efectivos para afrontar una enorme crisis financiera y ayudar a los países más frágiles. El coronavirus lo ha cambiado todo y la política tiene que ser global para enfrentarse al mayor desafío económico desde la Segunda Guerra Mundial.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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