China contra todos (II): las relaciones con África

Madrid. África también se ha convertido en otro problema para China. Tras casi dos décadas de créditos baratos y muy diversificados, el gigante asiático” ha superado ya al Banco Mundial (BM) como el mayor “prestamista” individual para África. Pekín y el Banco de Desarrollo de China prestaron más de 152.000 millones de dólares a los países africanos entre 2000 y 2018, según un informe del instituto CARI (Iniciativa de Investigación China-África, por sus siglas en inglés) y, según el BM, China representa el 17 por ciento de la deuda africana.

La siempre estable relación de África con China se ha visto dañada por la pandemia de coronavirus, una tensión no habitual en un continente donde la influencia china es cada vez mayor en detrimento de la tradicional hegemonía de Estados Unidos y Europa. Pero la crisis sanitaria ha obligado al continente africano a pensar en cómo destinar recursos a la protección de la salud de sus ciudadanos y a la vez minimizar el impacto económico de confinamientos para contener la expansión de la COVID-19.

Según el BM, las economías de África subsahariana se contraerán este año un 5,1 por ciento, una caída que pone a la región a las puertas de su primera recesión en un cuarto de siglo. “En África, buscamos la ayuda de los países desarrollados, incluida China”, señaló Abiy Ahmed, Premio Nobel de la Paz de 2019 y primer ministro de Etiopía. No obstante, el presidente chino, Xi Jinping, dijo en el marco del FOCAC (Foro de Cooperación China-África), que China cancelará la deuda de países africanos relevantes en forma de préstamos gubernamentales sin intereses que vencen a fines de 2020, aunque no precisó qué países.

También ha aumentado la preocupación de cómo crece la exportación africana de madera a China. Distintos informes revelan que África exporta el 75 por ciento de su madera al “gigante asiático” y señalan que empezó por Madagascar, Estado insular con una rica biodiversidad y hogar de toda la población mundial de lemures, pero cuando agotó las reservas, siguió la tala por Gambia, Benín, Costa de Marfil, Ghana y Nigeria.

Haïdar El Ali, uno de los ecologistas más influyentes de África occidental, exministro de Medio Ambiente de Senegal y actual director de la Agencia de la Reforestación de su país, ya pidió a China que prohibiera la importación de madera de los países sahelianos (el norte de Senegal, el sur de Mauritania, Malí, el norte de Burkina Faso, el extremo sur de Argelia, Níger, norte de Nigeria, franja central de Chad y de Sudán, Eritrea y parte norte de Etiopía), dado que, ha destacado El Ali, “no tenemos bosques, tenemos el desierto en el norte que se nos viene encima”, en una declaraciones que efectúo a la agencia EFE. 

Por ahora, la esperanza está en que el continente africano, además de recibir más de 80 millones de mascarillas chinas, así como 30 millones de test de detención y unos 10.000 ventiladores para combatir la pandemia, sea, como se ha comprometido el presidente chino cuando esté la vacuna contra la enfermedad, “el primero en beneficiarse”. 

La tensión con el continente africano vino también en abril cuando empezaron a difundirse en redes sociales vídeos de ciudadanos africanos maltratados en China, que luchaba para controlar el brote de coronavirus, pero las imágenes habían sido tomadas en realidad en la “Pequeña África”, la ciudad sureña de Guangzhou, donde viven miles de inmigrantes africanos que las autoridades identificaron como fuente de numerosos casos importados.

Todo ello provocó que la población china temiera entonces que estuvieran infectados todos los africanos en la ciudad, donde cundió el resentimiento y la desconfianza. Luego se vieron otras imágenes que mostraban a africanos en la calle tras ser desalojados de casas y hoteles por miedo al virus. En suma, para los africanos era todo “racismo en China”, una situación que originó protestas y desconfianza.

Pero China ha ejercido también su influencia en América Latina, con el envío de mascarillas, donaciones de equipos médicos, entre otras partidas para combatir la COVID-19, y en poco tiempo, la potencia asiática ha pasado de ser el origen y centro de la pandemia a resaltar sus éxitos y ofrecer la ayuda a terceros, que contrasta con las quejas del presidente de EEUU, Donald Trump, que considera esta presencia de China en África y países latinoamericanos como una nueva colonización china, pero tanto en Bolivia, como Ecuador, Argentina, Venezuela o Chile el apoyo chino fue bien recibido. Y nadie duda que América Latina sigue siendo una importante prioridad para China, con miles de millones de dólares de préstamos.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *