Año 2023: China, Taiwán, las Coreas, Rusia, Ucrania, EEUU y la pandemia marcan la agenda (I)

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Madrid. Ucrania y Taiwán acapararon gran parte de la tensión internacional en 2022, un año en el que el escenario de la geopolítica mundial tuvo como principales protagonistas a Rusia, China y a Estados Unidos, pero al que no le faltó la tensión en la península coreana con una Corea del Norte que sólo en el año que termina llegó a lanzar unos 70 misiles, algunos con capacidad teórica para alcanzar suelo estadounidense, pero en 2023 estos mismos protagonistas, además de otros escenarios internacionales, marcarán gran parte de una globalización cada vez más debilitada que por ahora no contempla que chinos y norcoreanos ataquen a sus vecinos.

Nadie discute las ganas de Pekín por reconquistar Taiwán. Sus constantes acciones militares con maniobras y otras estrategias no van a ir más allá pese a la peligrosidad que todo ello supone, pero es obvio que hay una fecha tope que será en 2049, cuando se celebre el centenario de la proclamación de la República Popular China. Por su parte, Corea del Norte, mientras no se consiga una profunda confianza política interna, tenga asegurada su política social y económica, la cual volvió a contraerse en 2021, el régimen de Kim Jong-un seguirá con su estrategia nuclear de considerar «enemigos peligrosos» a EEUU y sus vecinos de Corea del Sur y Japón, a quienes considera proclives a invadirles, una noción totalmente quimérica.

China afronta una grave crisis por el «covid cero». Nos remontamos a principios de 2020, pero Europa y EEUU exigen controles a todos los chinos y Pekín dice que hay una enorme exageración occidental, pero la preocupación es alta cuando el país se ha visto por las protestas internas a levantar las restricciones, una inquietud que muestra que la vacuna china no ha sido un éxito y la inmunidad tampoco ha sido efectiva. Xi Jinping refuerza su tercer mandato viendo como el gigante asiático siembra dentro y fuera de sus fronteras mucha desconfianza y hasta cierto miedo a volver a tiempos pasados, a una explosión mundial de contagios por la reapertura de China.

La repercusión económica será catastrófica para todos. Desaparecen los controles y se levantan las restricciones y el caos está servido en un país que origina desconfianza con dudas en sus datos oficiales, con cifras de fallecidos muy bajas en comparación con los habidos por coronavirus en Europa y EEUU y, obviamente, una recesión solo será posible si China no controla su actual contagios de la pandemia, y entonces «todos terminaremos contagiados económicamente». El control de la pandemia en China ha sido un fracaso y el miedo está servido repercutiendo en su economía y a su vez en toda la economía mundial.

Pero si EEUU, Japón o Corea del Sur y otros países han adoptado prueba de PCR, Europa está cometiendo los mismos errores del pasado con una política poco combativa contra la nueva situación originada en China, lo cual se suma a la opacidad y poca transparencia del Gobierno chino sobre este virus, que muta fácilmente y empieza a estar descontrolado, siendo vital que no escape de su control, como ocurrió en el pasado. Aunque ya en Japón mueren 450 personas al día y en China unos 9.000 fallecimientos diarios, una situación alarmante.

Un 2023 con unos inicios preocupantes no sólo a nivel sanitario, sino económicos, con crecimientos del PIB bajos y con una guerra en Ucrania y distintos escenarios tóxicos que ya comienzan a vislumbrarse con chinos, rusos y estadounidenses como protagonistas, pero la realidad radica que la crisis global que se padece multiplica su vulnerabilidad, que conduce irremediablemente a un mayor empobrecimiento y ciertos populismo que ponen en riesgo lo que hasta ahora ha sido la era de la globalización con claros pasos hacia su extinción que conduciría a configurar un nuevo mundo que favorezca más al unilateralismo con dos bloques bien diferenciados: Rusia y China por un lado y, por otro, Occidente, liderado por EEUU con la OTAN y la Unión Europea como máximos protagonistas.

Rusos y chinos acaban de realizar sus ejercicios militares navales en aguas al este de China, EEUU y Corea del Sur intensifican sus propias manobras militares, Corea del Norte y China se quejan del rearme del Ejército japonés, Pyongyang coquetea con Moscú y, según distintas fuentes, con ayuda militar a Vladimir Putin, que pese a que las tropas rusas siguen destruyendo Ucrania con misiles de crucero desde aviones y barcos estratégicos, Moscú ya ha perdido una guerra que iba para una semana y ya ha superado los 300 días, una catástrofe brutal que seguirá activa al menos en este principio de 2023 con consecuencias muy desastrosas para el régimen autoritario ruso. Y, mientras tanto, India y China insisten a Putin una solución definitiva. La guerra ucraniana incomoda y perjudica a todos. Moscú resalta que ahora vive las mejores relaciones de la historia con Pekín.

Irán con sus drones «Shahed» sigue ayudando a Rusia, que junto a China, quieren también formalizar el «nuevo orden mundial», pero Teherán afronta una realidad política impensable para el clero iraní que gobierna a un país harto de la imposición religiosa que bloquea el desarrollo social y económico de una joven nación ya con más de 500 muertos en sus manifestaciones y fusilamientos, pero claro si cae el régimen teocrático iraní luego iría el de Afganistán mientras otros países, en especial los del golfo Pérsico, se vería más desprotegidos en seguir gobernando con métodos políticos religiosos que son la antítesis de lo que es una sociedad plural y democrática.

Y sin olvidar la rivalidad entre Araba Saudí e Irán, pues ahí está la guerra en Yemen. La rivalidad seguirá en 2023 si las protestas que sacuden Irán, principal respaldo de los rebeldes chiíes hutíes, continúan, así como si las negociaciones para restaurar el acuerdo nuclear con el país persa fracasan. Pero lo que está claro, en opinión de expertos, es que si la relación entre Irán y el Golfo, en especial Arabia Saudí, se vuelve tensa, y fracasa el acuerdo nuclear con la comunidad internacional y EEUU, y siguen las manifestaciones en Irán, Teherán buscará conflictos fuera para justificarlo, por lo que repercutirá en la situación para no acabar con un conflicto prácticamente olvidado por la comunidad internacional.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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