Suga seguirá con la política de Abe en Japón para asegurarse el cargo

Madrid. Yoshihide Suga era el nombre que más sonaba para sustituir a Shinzo Abe como primer ministro de Japón después de que este último anunciara su dimisión por problemas de salud, por lo que no fue una sorpresa cuando el pasado 14 de septiembre fue elegido dentro de su partido y ratificado por la Dieta (Parlamento) dos días después.

Suga ha llegado a lo más alto del Gobierno bajo un panorama complicado en Japón debido fundamentalmente a la pandemia del coronavirus, el retraso de los Juegos Olímpicos y una economía que no ha terminado de despegar tras la “década perdida” de 1990.

A pesar de todo, parece que Suga va a seguir fundamentalmente la línea política de su predecesor, algo que él mismo se ha encargado de asegurar a los medios y también dentro de su partido, al menos hasta la llegada de las próximas elecciones de 2021.

Es el caso de la rama ideológica. Más allá de la pertenencia al Partido Liberal Demócrata, tanto Abe como Suga forman parte del grupo Nippon Kaigi, de revisionismo histórico y línea ultra-derechista.

Dentro del Nippon Kagei, por ejemplo, se asegura que las llamadas “mujeres de confort” de las cuales abusaron los soldados japoneses durante la ocupación de Corea (1910-1945) son una falacia, algo que ha causado no pocas fricciones con Corea del Sur durante el mandato de Abe.

Aún se desconoce qué políticas seguirá Suga respecto a Corea del Sur y China (con la que mantiene un conflicto sobre las islas Senkaku), pero su acercamiento al Nippon Kaigi no apunta a una senda menos confrontativa que la que siguiera Abe.

Sin embargo, Estados Unidos es otro cantar, ya que el propio Abe siempre se mostró cercano y abierto a dicha nación. Suga es además un declarado seguidor del exsecretario de Estado (de George W. Bush) Colin Powell, por lo que su acercamiento al republicano Donald Trump se vislumbra como la opción más previsible.

A nivel económico, las denominadas “Abenomics” han sido la política principal del ex primer ministro, basadas en la subida de impuestos, en el estímulo fiscal y en reformas estructurales que siguen los programas del Fondo Monetario Internacional (FMI) o del Banco Mundial.

Se prevé que, al menos en principio, Suga continúe con la línea gruesa de las “Abenomics” (el gobernador del Banco de Japón seguirá siendo Karuhiko Kuroda, quien ocupa el cargo desde 2013), si bien se ha mostrado favorable a la relajación de medidas restrictivas para la economía y el impulso al libre comercio.  

Aun así, Suga ha dado señales en el pasado que se han desmarcado, aunque sea de forma aparente, de lo establecido por Abe. Ha sido el caso de la bajada de restricciones para obtener el visado de entrada a Japón con el objetivo de potenciar el turismo y la mano de obra extranjera por la escasez de trabajadores en algunos sectores, algo que impulsó Suga.

Los orígenes de Suga también lo alejan de su antecesor y otros compañeros de partido, ya que procede de una familia con negocios agrícolas dentro de la prefectura de Akita, que era una de las más pobres de Japón. Fue el único de su promoción (de 130 alumnos) en asistir a la universidad.

Con fama de ser un arduo e incansable trabajador que trata de cerca con figuras prominentes dentro del panorama económico y empresarial japonés, así como un ávido lector, Suga parece llegar bajo la apariencia de una cercanía mayor a la que ofreciera Abe.

Es el caso, por ejemplo, de la presencia ante las cámaras, algo que parece controlar bien y que lo llevó a ser conocido entre los japoneses como “Reiwa Ojisan” (“Tío Reiwa”) al aparecer en televisión mostrando al mundo el nombre de la nueva era tras la llegada al trono del emperador Naruhito.

A pesar de esto, Suga ha tenido una relación más bien tensa con la prensa, al haberla tenido bastante controlada como jefe de gabinete durante los mandatos de Abe. Se sabe que lee las preguntas antes de las entrevistas y evita siempre las que son susceptibles para el Gobierno.

Preguntado por los casos de corrupción durante la legislatura de Abe, siempre ha dado evasivas por respuesta y ha insistido en la inexistencia de documentos que pudieran comprometer a su predecesor.

Lo que sí ha adelantado es su interés en reducir las trabas burocráticas y puestos que se superponen entre el Gobierno y las agencias gubernamentales, con la intención de ganar en una estrecha colaboración, reducir gastos y volver dicha política más transparente.

Lo más seguro es que Suga siga, en definitiva, la misma línea política que Abe y que surjan pocos cambios, ya que ha sido la forma de asegurarse su sucesión y de llegar a salvo al menos hasta las elecciones de septiembre de 2021. Será quizás a partir de entonces cuando el Gobierno japonés empiece a separarse, aunque sea un poco, de la línea trazada durante los últimos ocho años. 

Por último, EEUU y Japón mantendrán la línea marcada por Abe, y respaldada por Washington como respuesta a las crecientes operaciones militares de China en aguas del Pacífico, que han causado inquietud en Japón y otros países de la región. Y al mismo tiempo Yoshihide Suga reforzará el sistema disuasorio nacional para defenderse de las posibles amenazas de misiles que representan Corea del Norte y otros países.

Ana Alonso Giménez

Ana Alonso Giménez

Licenciada en Historia (especialidad en antropología), directora de Fantasy Cloud S.L y colaboradora en varios blogs que versan sobre Japón

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