Rusia, China e India realizan maniobras militares conjuntas en medio de una incertidumbre mundial

Vladimir Putin, Narendra Modi y Xi Jinping, en 2019. | Ministerio de Asuntos Exteriores de India, Flickr
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Madrid. Mientras Mijaíl Gorbachov, el último dirigente de la antigua Unión Soviética (URSS), es recordado por miles de rusos como quien trajo la libertad, por contra es ninguneado por el presidente ruso, Vladimir Putin, y acusado de traidor en su país tras su fallecimiento esta semana, a los 91 años. Mientras es clamado en Occidente por haber puesto fin a la Guerra Fría, Rusia ha emprendido otro camino en su periplo de más inestabilidad y tensiones con sus maniobras militares con China, que hará que Moscú dependa cada vez más de Pekín en todos sus órdenes, y en unos ejercicios militares a los que también se ha unido India, que ha creado una enorme preocupación a Estados Unidos, su aliado en la zona.

Nadie duda que la guerra de Ucrania, el mayor fracaso de Putin en sus 22 años de poder, ha dejado muy tocada a Rusia, que siempre pensó que su invasión sería un paseo militar, y pese a sus enormes ganancias con el gas, la realidad es bien distinta a los hechos consumados. Si se impone el criterio del G-7 a un tope al precio del petróleo ruso para reducir los ingresos y la capacidad de Rusia de financiar la guerra, aunque las dificultades para Moscú serán mayores, más tensión generará menos soluciones, y Pekín sabe que la incertidumbre mundial económicamente no le favorece. ¿Cuándo dejará Occidente de depender del gas ruso? Asfixiar a Rusia no será fácil.

Viene un invierno duro, ya no sólo meteorológicamente sino en una situación que podría ir a peor si la guerra de Ucrania se alarga, pues Putin no está dispuesto a ceder un centímetro de lo conquistado y puede incluso ser más temible si empeoran las cosas en Ucrania. Estas maniobras militares son otro escaparate para una realidad que dentro de Moscú es bien distinta a lo que se ver fuera de Rusia, pero ahora está de moda llevar a cabo ejercicios militares para calmar los ánimos domésticos o para solventarlos, y la última de las crisis ha sido las llevadas a cabo por China en aguas de Taiwán.

Occidente, liderado por EEUU, no va a permitir que se establezca un nuevo orden mundial con la alianza entre Vladimir Putin y Xi Jinping, dado que ambos en sus intereses geopolíticos no pueden consolidar una nueva realidad estratégica condicionada a la fuerza militar. El daño global de la guerra de Ucrania es absoluto y lo mismo pasaría con una hipotética invasión china en Taiwán. Las recientes maniobras militares chinas sobre la isla han generado verdaderos problemas económicos y políticos, sembrando una enorme inestabilidad mundial.

Los ejercicios «Vostok 2022», que se llevan a cabo en varios lugares del Lejano Oriente de Rusia y en mar de Japón (mar del Este) hasta el 7 de septiembre próximo, tienen como objetivo mostrar al mundo sus efectivos militares capacitados para cualquier ataque mientras las tropas rusas siguen combatiendo en Ucrania.

El mayor apoyo que ha tenido Rusia de China ha sido su propia declaración asegurando que todo lo que ocurre en Ucrania es culpa de EEUU y de los avances de la OTAN en la Europa del Este, lo que ha hecho fortalecer los vínculos rusos y chinos, y más cuando Pekín y Moscú no se cansan de repetir que perciben amenazas similares y de ahí la cooperación en seguridad con estas maniobras militares.

Rusia persigue la idea de que el mundo no la vea aislada pese a la guerra de Ucrania. Por ello, además de China, también se ejercitan en estos «juegos de guerra» tropas de Azerbaiyán, Argelia, Armenia, Bielorrusia, India, Kazajistán, Kirguistán, Laos, Nicaragua, Siria y Tayikistán, siendo el Ejército de India el más llamativos en esta maniobra militares.

India mantiene sus alianzas con EEUU y a la vez sigue con sus diferencias con China, que ya han tenido varios enfrentamientos, pero Nueva Delhi valora más lo económico pues está comprando gas ruso bastante barato y al mismo no ha impuesto sanciones a Moscú y se ha abstenido de condenar la invasión rusa. Pero no hay que olvidar que India mantiene desde hace bastante tiempo vínculos de defensa con Moscú, pero también fuertes relaciones con Washington.

Tanto las maniobras chinas en Taiwán, como ahora las de Rusia y China conducen a reforzar el eje Tokio-Seúl como una gran garantía para EEUU, que además facilita la importancia de la seguridad nacional de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur en una reunión celebrada la pasada semana en Hawái (EEUU), en un momento de gran tensión entre Pekín y Washington por la situación en Taiwán, la cual también ha servido para que Japón haya presentado el mayor proyecto de presupuesto de defensa para el próximo año, con un gasto récord de 39.710 millones de euros para adquirir nuevas armas como drones de combate o misiles hipersónicos y de largo alcance.

En suma, es interesante destacar que China y Rusia se alían contra Occidente y EEUU, mientras la India, que pertenece al grupo de los BRICS (países emergentes de rápido crecimiento económico), junto a Brasil, Rusia, China y Sudáfrica o su también pertenencia al Diálogo Cuadrilateral de Seguridad (QUAD), nueva alianza militar compuesta por EEUU, Australia y Japón, actúa por su cuenta comprando gas barato, un país que en breve será el más poblado de la tierra. Gran parte del armamento actual de India es de origen ruso, aunque adquiere también armas de Israel y EEUU y obviamente sin pasar desapercibido el enfrentamiento entre las tropas indias y chinas en el lago Pangong Tso, en la región de Ladakh, en junio de 2020.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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