La muerte de los expresidentes Roh y Chun cierra una etapa política clave en Corea del Sur

Los expresidentes surcoreanos Roh Tae-woo y Chun Doo-hwan. | U.S. National Archives

Madrid. La reciente muerte de los expresidentes Roh Tae-woo, de 88 años de edad, en octubre, y de Chun Doo-hwan, de 90 años, en noviembre, cierra una etapa política clave en la historia de Corea del Sur. Ambos mandatarios tuvieron tanto poder que determinaron el curso de unos acontecimientos en el devenir del país que luego supondrían cambios importantes con la llegada de la democracia y el encarcelamiento de los dos militares que tanta influencia ejercieron en la República de Corea.

El exdirigente surcoreano Chun Doo-hwan se erigió en un personaje de gran relevancia para el futuro del país. Chun pilotó el golpe de Estado que lo aupó al poder y ordenó la brutal represión contra el levantamiento en la ciudad de Gwangju (suroeste del país), acontecimientos que marcaron para siempre toda su Presidencia (1979-1988).

Chun Doo-hwan ingresó a los 20 años en la Academia Militar de Corea (KMA) y aquí fue donde desarrolló su vida militar y donde conoció al también expresidente Roh Tae-woo, entre otros militares, con quienes fundaría la asociación Hanahoe, que aglutinó principalmente a militares del sureste del país y acabaría jugando un papel importante en el futuro de Corea del Sur.

Precisamente Chun Doo-hwan lideró el grupo de Hanahoe que organizó el golpe de Estado poco después del asesinato del presidente Park Chung-hee en 1979 que lo acabaría colocando como jefe de Estado hasta 1988. Pero un año después de asumir la Presidencia del país, en 1980, ordenó reprimir brutalmente una rebelión popular en la ciudad de Gwangju (260 kilómetros al sur de Seúl) que dejó al menos unos 200 muertos y unos 1.800 heridos a raíz de las continuas protestas contra la ley marcial proclamada por el dictador Chun Doo-hwan que bloqueaba los intentos de favorecer a la democracia.

Las consecuencias fueron la posterior dimisión de Chun Doo-hwan, que designó a Roh Tae-woo su sucesor, pero las protestas pro democracia se extendieron por todo el país en la primavera de 1987 y la junta militar de Chun acabó aceptando la celebración de elecciones presidenciales democráticas seis meses después, unos comicios históricos que ganó el general Roh.

Chun Doo-hwan fue condenado a cadena perpetua pero recibió el perdón presidencial en 1997, aunque nunca se arrepintió de su protagonismo en represión de Gwangju, e incluso acabó recibiendo en 2020 una condena en suspenso de dos años de prisión por difamar a uno de los testigos de la matanza. Luego recurrió la sentencia y se personó por última vez ante la corte en el proceso de apelación en agosto del presente año, mostrando dificultades para respirar y entender lo que se le decía. Con su fallecimiento muere una de las etapas más siniestras de Corea del Sur.

Por su parte, el también militar Roh Tae-woo tuvo al mismo tiempo una participación activa en el golpe de Estado de 1979 y un importante protagonismo en la fuerte represión de las protestas prodemocracia en la ciudad de Gwangju. Después pasaría a ser el primer presidente de la democracia (1988-1993) cuando la junta militar consintió convocar elecciones en diciembre de 1987.

Chun, con la ayuda de Roh y otros miembros de Hanahoe, acabaría dando un golpe de Estado y erigiéndose en presidente del país después de que Park Chung-hee, que presidió Corea del Sur con mano de hierro desde principio de los sesenta, fuera asesinado en 1979.

Roh inauguró los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, intentó borrar su pasado en la junta militar de Chun y a lo largo de su estancia en el poder entabló relaciones con el bloque comunista, además de desencallar una mejora de los lazos con Corea del Norte. Sin olvidar que Roh fue ministro con Chun y fue también quien abrió la puerta a elecciones democráticas seis meses después de ascender a la Presidencia del país.

Durante su mandato, Roh visitó EEUU, la antigua Unión Soviética y en septiembre de 1991 las dos Coreas fueron admitidas en las Naciones Unidas completando su mandato en febrero de 1993. Corea del Sur durante su mandato estableció relaciones con Moscú en 1990 y con Pekín en 1992.

Ganó los comicios presidenciales a sus máximos rivales, el conservador Kim Yong-sam y el liberal Kim Dae-jung, que acabarían haciéndose también con la presidencia tras las elecciones de 1992 y 1997, respectivamente.

Y fue condenado a 17 años de prisión tras dejar la Presidencia del país por corrupción, por su participación en el golpe de Estado junto a Chun en 1979 y por los incidentes de la brutal represión contra las revueltas prodemocráticas en la ciudad de Gwangju, en mayo de 1980. Cuando las protestas se extendieron por todo el país, en 1987, Roh, que había sido ministro con Chun, ya había hecho una importante declaración política sobre los hechos acaecidos y que luego dieron paso a los primeros comicios democráticos del país.

En diciembre de 1997, Roh Tae-woo salió de la cárcel gracias a un perdón presidencial otorgado por el entonces y rival político, el presidente Kim Yong-sam.

Su hijo Roh Jae-heon expresó su última voluntad, en la que el expresidente pedía perdón «por sus errores y responsabilidad, especialmente en lo relacionado al daño causado en torno al movimiento democrático del 18 de mayo» en Gwangju.

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