Los misiles lanzados por Corea del Norte y la relación entre Japón y Corea del Sur tensan la península coreana (y II)

Madrid. La tensión en la zona se ha recrudecido en las últimos días con estos incidentes aéreos rusos en medio de la crisis entre Corea del Sur y Japón, derivada de la decisión del Tribunal Supremo surcoreano de obligar a empresas japonesas a indemnizar a trabajadores forzados surcoreanos y de la decisión posterior de Japón de imponer restricciones en las exportaciones de material tecnológico para Corea del Sur.

De esta forma, la isla de Dokdo/Takeshima vuelve a originar otro foco de tensión entre Corea del Sur y Japón, cuando Seúl respondió esta semana con disparos de advertencia a lo que consideró una violación de su espacio aéreo por parte de un avión militar de vigilancia ruso, que también se unió con otros dos rusos y dos chinos que fueron divisados por Seúl, quien envió dos de sus aviones F-15 para interceptar las maniobras que hacían estos aparatos.

Fuentes oficiales surcoreanas afirmaron que la nave de vigilancia rusa invadió hasta dos veces su espacio aéreo al sobrevolar la disputada isla de Dokdo, de soberanía de Corea del Sur pero que también reclama Japón, un rincón en litigio de hace más de 300 años.

Moscú ha señalado que dos de sus bombarderos llevaban a cabo un simulacro sobre “aguas neutrales” y negó que ningún avión de defensa surcoreano hubiese lanzado ningún disparo de advertencia, pero Seúl estima lo contrario, de ahí sus advertencias, mientras que Japón también intervino en el asunto y presentó sus quejas a Rusia y a Corea del Sur, al considerar que ambos países penetraron en su espacio y, según Tokio, los bombarderos invadieron espacio aéreo nipón y no surcoreano.

Corea del Sur no es la primera vez que observa como ocasionalmente en los últimos años aviones de estas características, provenientes de Rusia y China, han entrado ocasionalmente en la zona, pero en esta ocasión coincidiendo con la crisis comercial entre Seúl y Tokio, las alarmas se han disparado y han puesto sobre el tapete la realidad de este litigio entre nipones y surcoreanos y al mismo tiempo también ha trascendido cierta preocupación de EEUU al contemplar maniobras conjuntas entre chinos y rusos que están logrando imponer su hegemonía en la zona mientras Washington y la política de Trump en el nordeste asiático es prácticamente inexistente, lo que llama la atención conjuntamente a japoneses y surcoreanos.

Rusia lleva tiempo fortaleciendo sus vínculos militares con China, una cooperación que cada vez es más intensa, en opinión de los expertos, y en esta ocasión sus maniobras son una muestra más para profundizar las relaciones entre chinos y rusos que sirven de acciones conjuntas y de estrategias comunes para la seguridad global, dice una nota del Ministerio de Defensa ruso.

La historia, conocida como Dokdo por surcoreanos y Takeshima por nipones, las primeras reclamaciones sobre esta tierra comenzaron en 1696, cuando Japón reconoció el territorio como coreano después de un altercado entre pescadores de ambos países.

Pero en 1905 Japón se anexionó la isla tras ocupar la península coreana, después de conseguir la victoria en la guerra entre Rusia y Japón, en un período de dominación que se extendió hasta 1945, cuando Japón se rindió en la II Guerra Mundial, y aunque Corea del Sur la tenga bajo su soberanía, Tokio la sigue reclamando como suya desde 1954, una región, de unos 0,18 kilómetros cuadrados, que ofrece un gran potencial de pesca y  gas.

Un conflicto bélico entre Corea del sur y Japón por estas islas es poco probable, dos aliados de EEUU en la zona, aunque la tensión pone sobre aviso a Washington, que muestra un interés a la baja y que contempla pocas expectativas de cualquier enfrentamiento, pero en su caso, Estados Unidos dónde estaría: ¿A favor de Japón o de Corea de Sur?

Corea del Sur ha desestimado la reclamación territorial renovada de Japón sobre los islotes de Dokdo y ha aprovechado, en medio de la “guerra comercial”, para pedir a Tokio que no saque a Seúl de su “lista blanca” de países con mínimas restricciones comerciales, una decisión causaría “una tremenda cantidad de problemas” y que, dice Seúl, supone una enorme gravedad que podría afectar la colaboración entre los dos países en materia de economía y seguridad.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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