INVASIÓN DE UCRANIA | China, el único país que puede frenar a Putin

Xi Jinping y Vladimir Putin. | Kremlin
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Madrid. Vladimir Putin, convencido de que la invasión a Ucrania iba ser un paseo militar, no evitará con su masacre lograr sus objetivos con un altísimo precio y tampoco esperaba una resistencia numantina de los ucranianos, ni al final, tras muchos titubeos, de una Unión Europea (UE) unitaria en las fuertes sanciones económicas con el envío de armas, la reacción de EEUU y la OTAN, las masivas protestas dentro y fuera de Rusia, un mundo encendido contra el invasor y con una China muy incómoda por sus consecuencias, y el único país que puede frenar al líder ruso.

Las sanciones sin precedentes a la economía rusa empobrecerán a todos, las subidas de precios y la inflación aterran al mundo, pero mucho más a los rusos, que ven cómo sus ahorros y cuentas bancarias sufren la esquizofrenia de un líder fuera de la realidad, mal aconsejado y brutalmente ofensivo contra un vecino que no le ha provocado ni le ha hecho nada. Una parte de la sociedad rusa no entiende esta guerra, se producen miles detenciones e incluso ciudadanos terminan en la comisaria sólo por el hecho de llevar un ramo de flores a la sede de la Embajada ucraniana en Moscú.

Unas sanciones que harán mucho daño a todos, en especial a los rusos. Unas sanciones sin acceso a la plataforma de pagos bancarios internacionales SWIFT, una realidad bélica que nadie esperaba y, según transcurre la guerra, Rusia está cada vez más aislada mientras masacra a un país inofensivo y viendo la reacción de aliados como China, que se abstiene en la ONU en su condena a la invasión, la cual, militar y políticamente, ha sido un auténtico fracaso pese a que Ucrania termine con todo el país en ruinas.

China está incómoda. China contempla la reacción del mundo contra Rusia. China observa la imagen terrorífica que la comunidad internacional se ha hecho de Vladimir Putin y China no quiere que esta contienda bélica se alargue y más cuando el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, le ha pedido su ayuda, pues el gigante asiático es el mayor importador de los productos agrícolas ucranianos y Kiev es un gran socio económico para los chinos. Pekín puede y deber frenar a Putin, decirle el sinsentido de esta barbaridad bélica.

Ha llegado su momento. China no puede adoptar una posición equidistante, tiene que dejar su neutralidad y de navegar en dos bandos. China, si quiere ser la primera potencia mundial, no puede quedarse en observar a su amigo Putin masacrando a un país soberano y, además, es importante resaltar que hasta ahora ni Occidente ni EEUU han observado indicio alguno de que China haya intentado violar las sanciones impuestas a Rusia. Está claro que estas realidades chinas inquietan a Moscú y también sabiendo cómo ha reaccionado el mundo, y aunque sean situaciones distintas, tampoco Pekín va a reconquistar, al menos por ahora, Taiwán.

Vladimir Putin subestimó a Occidente y a los ucranianos, una apreciación de la que los chinos han tomado nota y observan la monumental reacción mundial contra Rusia, un aspecto que Pekín no quiere para su presidente, Xi Jinping, ni para su país, en caso de una hipotética invasión a Taiwán, sobre todo cuando los chinos quieren mantener sus buenas relaciones comerciales con la UE, su entendimiento económico con EEUU y, en especial, con las ayudas económicas a cambio de materias primas que tiene distribuidas por medio mundo.

Pero tras el «victorioso y aplastante triunfo del Ejército ruso en Ucrania», la economía rusa se hunde y el único país que puede ayudarle es China, de ahí que Pekín explique a Putin que si sigue con su ofensiva bélica, las ya fuertes sanciones irán a más, será el estrangulamiento del país, y por muchas reservas de oro que tenga, esta guerra debilitará muchísimo a Rusia, cuyo líder calculó mal su estrategia para hacerse en 48 horas con toda Ucrania, cuyos ciudadanos y gran parte del mundo han rechazado de forma absoluta esta tragedia rusa, impensable en el siglo XXI.

La paupérrima situación en la que queda Rusia hará que al final dependa de China en un futuro cercano para enderezar una realidad que ningún ruso nunca se había imaginado. De momento, la invasión ya ha provocado la mayor ola de refugiados en 75 años y calculándose que serán unos cinco millones de ucranianos los que salgan del país en condiciones inhumanas. Putin sigue insistiendo que la victoria final está cerca, lo vende como si Ucrania hubiera hecho daño a su país, el cual se mantiene todo hermético y nadie puede levantar voz alguna dado que termina en la cárcel.

Desde 2014, con las sanciones internacionales que afectaron a Rusia por su adhesión de la península ucraniana de Crimea, Moscú vio la pasividad del mundo y la permisividad total de la UE y de la comunidad internacional, lo que sirvió para que Putin fuera diseñando más estrategias en su ánimo de reconquistar el imperio soviético, una acción bélica que no tuvo la misma reacción que ha tenido ahora con su bárbaro acto bélico de invadir a un vecino solo por el hecho de no aceptar lo que le imponga Moscú, pero aun así las sanciones hicieron mella a su economía, unas sanciones ahora, diferentes, muy fuertes e inéditas, que con la invasión de Ucrania dejan a Rusia fuera del ámbito mundial con gravísimas consecuencias para el progreso y el bienestar de los rusos y de sus empresas y empresarios dentro y fuera del país.

Claro que sólo falta que Rusia, para reducir en parte todas sus sanciones, como señalan algunos medios, acabe integrando el equivalente chino del SWIFT, es decir, el CIPS, el ecosistema de pagos de China que serviría a las entidades financieras rusas para continuar comerciando en el mercado internacional, pero entonces Pekín violaría las sanciones impuesta al régimen Putin, de ahí que el gigante asiático insista en una salida diplomática, por ahora imposible, salvo que Ucrania se arrodille aún más a los militares rusos que siguen bombardeando sin piedad a todo el país. Rusia se desploma económicamente y Ucrania cada vez tiene menos edificios en pie.

China es el país con más influencia en el conflicto entre Rusia y Ucrania. China no está cómodo con esta explosión que ha hecho su aliado ruso, y viendo la barbarie de las tropas de Putin en Ucrania y la reacción mundial contra la guerra, a Pekín no le queda otra que «mojarse» más y decidir.

China y Rusia son buenos socios estratégicos, pero Pekín sabe que mantener el equilibrio en esta guerra para no molestar a Putin y el pavor a una cascada de sanciones para su economía si decidiese, creo que no, apoyar una invasión que la mayor parte del mundo ha rechazado y condenado, le saldría muy caro al gigante asiático. Ahora tiene una gran ocasión de erigirse ante el mundo como la gran potencia que es y será en breve, y es cuando debe persuadir a Putin para que detenga esta barbarie y evitar que Ucrania se arrodille de forma humillante al Ejército ruso. China quiere que se respete la soberanía de Ucrania, aunque discrepe con la OTAN acusando a la alianza atlántica de mentalidad de Guerra Fría.

Putin sin darse cuenta ha reescrito las tragedias griegas, pues ni los mismos griegos encontraron la auténtica definición del término tragedia. El presidente ruso ha representado la más pura realidad de una época pasada, remontándonos al siglo XX, al atacar militarmente a Ucrania, un país soberano con sus casi 45 millones de habitantes sufriendo los vaivenes de un iluminado por hacer de su país el más grande sin importarle la vida de sus habitantes.

En suma, ha escrito a su manera el destino de todo un pueblo que vivía tranquilo hasta que los tanques irrumpieron la calma de una sociedad que todavía no es consciente del inmenso daño sufrido. Y además se ha equiparado a Esquilo, Sófocles y Eurípides, tres grandes representantes de la tragedia griega. Pero Putin ha logrado en su tragedia final una Europa más fortalecida, una OTAN más rearmada, la ruina absoluta y un gran país, como Rusia, donde habrá que ver cómo se lo toman los rusos al notar sus bolsillos cada vez más vacíos por culpa de un presidente ajeno a la realidad.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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