La cumbre del G20 en Bali: Putin y Zelenski, invitados al evento más esperado

Volodimir Zelenski y Vladimir Putin, en 2019. | Kremlin, Wikimedia
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Madrid. Se acerca la cumbre anual del G20, foro internacional compuesto por 20 países desarrollados y emergentes. La reunión de los veinte líderes se celebrará en la isla de Bali, en el archipiélago indonesio, los días 15 y 16 de noviembre. La cumbre de la organización, creada después de la crisis económica de 2008 para promover la cooperación y fomentar la solución colectiva de los desafíos mundiales, llega en un momento de discordia en la comunidad internacional debido a la prolongada guerra en Ucrania desde el 24 de febrero.

Los países occidentales han condenado al ostracismo al presidente ruso, Vladimir Putin. Sin embargo, grandes economías mundiales como China, la India o Indonesia han preferido mantener la neutralidad. De aquí las grandes expectativas de la reunión de este año: el presidente indonesio, Joko Widodo, anfitrión en 2022, durante su viaje a Kiev y Moscú invitó a los respectivos presidentes a asistir a la cumbre. Yakarta, considerablemente afectada económicamente por la guerra en Ucrania, pretende mediar entre los beligerantes para intentar encontrar una solución lo antes posible.

El G20 fue creado como un foro para el diálogo internacional, no una unión económica o política. Los 20 países miembros no pueden ser más diferentes en sus intereses políticos y necesidades económicas. Además del aislamiento internacional de Rusia, el G20 está llena de otros conflictos: China tiene una relación difícil con la India, mientras que Estados Unidos, Corea del Sur, Japón y Australia son muy escépticos en cuanto a las acciones de Pekín.

EEUU está frustrado por la política petrolífera de la OPEP liderada por Arabia Saudí, que promete rebajar la producción y propulsar así los precios de los carburantes más aún. No hay claros bandos como en la Guerra Fría, pero el desacuerdo entre los países miembros es obvio. Por eso mismo no podemos esperar grandes acuerdos, planes de acción o una estrategia colectiva. El mundo está dividido como no lo estaba hace mucho tiempo. Sin embargo, lo que sí se podría analizar es la retórica de los países (especialmente su evolución a lo largo de los años), la calidad del diálogo y los proyectos para el futuro.

La mayor controversia de la cumbre es sin duda la invitación a Putin. La mitad de los miembros (Alemania, Australia, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y la Unión Europea) apoyaron las sanciones contra Rusia. Otros (Arabia Saudí, Argentina, Brasil, Indonesia, México y Turquía) fueron más ambivalentes, aunque sí condenaron la invasión en el famoso voto en la Asamblea General de la ONU el 2 de marzo. China, la India y Sudáfrica se abstuvieron y durante los últimos meses intentaron aprovecharse de la situación, importando, por ejemplo, gas y petróleo ruso con grandes descuentos. Aun así, Narendra Modi (primer ministro indio) y Xi Jinping (presidente chino) lanzaron varias indirectas hacia el líder del Kremlin durante la reunión de los líderes de la Organización de Cooperación de Shanghái para mostrar su disgusto con la guerra y el impacto económico que conlleva.

En varias ruedas de prensa, al presidente estadounidense, Joe Biden, le preguntaron si pensaba reunirse con Putin. La última vez que se vieron en persona fue en verano de 2021 en Ginebra (Suiza), pocos meses antes de que empezase la escalada de la situación en la frontera ruso-ucraniana. El jefe de la Casa Blanca no descartó la posibilidad de un encuentro, diciendo que si Putin le propone negociar un tema concreto (como el encarcelamiento de la jugadora de baloncesto americana Brittney Griner, por ejemplo) estará abierto al diálogo.

Además de Putin, se espera que posiblemente atienda Volodimir Zelenski, presidente ucraniano. Aceptó la invitación de Widodo, pero dijo que todo dependerá de la situación en el país y de la composición de los participantes de la cumbre (aludiendo a la participación de Putin). Su participación no está aún confirmada: es probable que dé un discurso ‘online’, como hizo en la ONU y la cumbre de la OTAN en Madrid este año. Si no se atrevió a viajar a España en junio es difícil decir si viajará a Bali ahora.

Ahora, que el Kremlin usó uno de sus últimos ases en la manga y suspendió las negociaciones sobre el trigo ucraniano, los países en vías de desarrollo (tales como la anfitriona Indonesia o la India), extremadamente dependientes de las importaciones de grano, querrán que Kiev y Moscú acuerden algo al respecto. Es un paso muy osado por parte de Putin, ya que se arriesga a perder el relativo apoyo de estos países. Por otra parte, puede incitar un acuerdo más beneficioso con Occidente, cuya unidad puede verse bajo fuego en los meses venideros. Es uno de los pocos instrumentos de chantaje que le quedan al dirigente ruso.

Antes de que empezase la guerra, el evento más anticipado de la cumbre en Bali era el primer encuentro entre Xi Jinping y Joe Biden, después de casi dos años que Biden lleva en el poder. La política aislacionista de Donald Trump y la creciente rivalidad entre las dos mayores economías del mundo hizo que las relaciones entre Washington y Pekín se viesen mancilladas en los últimos años. La contienda se intensificó en agosto de este año, cuando la presidenta del Congreso Nancy Pelosi voló a Taiwán, desafiando así abiertamente a China y demostrándole a Taipéi la resolución de la Casa Blanca a defender su independencia.

Desde el 24 de febrero se han incrementado exponencialmente las comparaciones de Taiwán con Ucrania, presagiando la repetición del escenario ucraniano en la antigua isla de Formosa. Aunque improbable por ahora, es un hecho que tanto Xi como sus predecesores nunca se olvidaron de la disputa. Además, es probable que Biden intente una vez más convencer a Xi de que abandone a Putin e intente empujarlo hacia un acuerdo de paz.

La cumbre del G20, la decimoséptima, puede ser una de las más esperadas de este año. En tiempos difíciles el diálogo es esencial como nunca. Y el mundo, desgarrado por varias crisis consecutivas, mira a las grandes potencias con esperanza. Es su turno de actuar.

Iván Ortega Egórov

Estudiante de Relaciones Internacionales de la Universidad Carlos III, de Madrid

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