Casa Asia debate sobre India con Joan Baños, autor de ‘La ilusión de India’, y otros expertos

La Ilusión de India
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India está llamada a ser la primera potencia económica mundial. Presumiblemente, a la tercera economía de Asia aún le quedan décadas para alcanzar ese hito, pero algunas firmas de inversión como CLSA (originalmente Credit Lyonnais Securities Asia, cuyas empresas y mercados de capitales operan en Asia-Pacífico), ya anticipan que para 2052 superará a Estados Unidos con un Producto Interior Bruto de 45 billones de dólares.

India es hoy la economía de mayor crecimiento del mundo, impulsada por una gran fuerza laboral (edad promedio de 29 años) y su posición como el país más poblado del planeta, mientras su Producto Interior Bruto (PIB) es superior al 6,4 por ciento para 2026, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Un país que ya es el segundo socio comercial de España en Asia.

India se ha consolidado como una de las grandes potencias emergentes del siglo XXI, una de las economías más globales, miembro del G20 y de los Brics y obviamente un país con una proyección influyente en el equilibrio geopolítico internacional.

De esta forma, Casa Asia en Madrid debate junto al autor del libro ‘La ilusión de India’ del periodista del diario ‘La Vanguardia’ Jordi Joan Baños y otros expertos como Elisa Reche, directora de ElDiario.es en la comunidad de Murcia (España) y excorresponsal del diario Público en India y el Sudeste Asiático, y Paloma Almoguera, directora editorial para Asia Pacífico de la agencia Efe y delegada en Tailandia. O sea, una mesa redonda cuyos expertos explorarán qué imagen de India se transmite en los medios de comunicación en España, su peso global e incluso el lugar que ocupa en la agenda informativa.

Baños, excorresponsal en el país más poblado del mundo, y uno de los mejores conocedores en lengua española de esta nación de Asia Meridional, contribuirá con su libro para conocer de cerca a India y ver su realidad de esta región llamada, como dice Baños, a condicionar la geopolítica del futuro mundial. Un debate que coincide en la celebración del Año Dual España-India 2026, una iniciativa conjunta destinada a reforzar los vínculos bilaterales con motivo del 70 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas en 1956.

En el libro, editorial Diéresis, Baños plasma las impresiones y vivencias de su década en la India, un trabajo de referencia que aporta gran información del país y que sumerge en la vida cotidiana de India a través de un texto de género híbrido en el que el autor apunta que la India, a pesar de ser el país más populoso de la Tierra, tampoco va a estar en condiciones de ejercer de contrapeso a China o a Estados Unidos, por lo menos en varias décadas, quien explica en su libro que suponía casi una obligación, al haber sido el primer corresponsal de un diario en lengua española en la India.

El excorresponsal y escritor apunta sobre India que cada vez pesará más en el complejo cuadro geopolítico mundial pero que, en su opinión, no es ni será una superpotencia y lo justifica por la falta de peso como actor en su propio vecindario, donde se suceden los cambios fuera de su control en países como Bangladesh, Nepal, Afganistán, Birmania, Sri Lanka o Maldivas.

Joan Baños lleva más de dos décadas cubriendo el continente asiático, primero durante una década como corresponsal en Nueva Delhi, después en Estambul y actualmente en Bangkok, donde ejerce como corresponsal regional. Y matiza con este libro que «India ni quiere ni puede ser un contrapeso a China» y agrega que «cada vez pesará más, pero no es ni será una superpotencia», matizando que aquí «vive el mayor número de pobres, son tan formidables, que India está condenada a permanecer absorbida por sus propios problemas».

Es de justicia, dice Baños, que India sea un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, pero ellos mismos no lo ven como una plataforma para proyectar su modelo y su influencia -no son EEUU, ni China, ni lo que fue la antigua URSS– sino un reconocimiento jerárquico. Algo muy indio. De lo que se trata es de estar ahí.

Para Baños, los asesinatos de Indira Gandhi y luego de su hijo Rajiv Gandhi -el mismo año de la disolución de la URSS (1991)- contribuyeron a que un país no alineado decantado hacia Moscú se acercara a Washington. Sin embargo, el balance de los últimos 34 años es mucho menos brillante de lo que se lee en la prensa británica y estadounidense, que son partes interesadas. Solo por esta evidencia creo que ya vale la pena leer un libro como el mío, escrito desde la neutralidad.

No hay que olvidar que en aquel entonces, el nivel de desarrollo de China e India era el mismo, en cambio, ahora China es cinco veces más grande en todo, menos en territorio y población. En contra de lo que se desprende de las cifras macroeconómicas, el abismo entre China e India no ha hecho más que ensancharse y sigue haciéndolo, explica el autor de ‘La ilusión de India’.

Sea como sea, India aún puede enorgullecerse de varias cosas. Nunca ha estado en manos de los militares, por ejemplo, a diferencia de Pakistán y Bangladesh, que también formaban parte de la India Británica. La democracia ha sobrevivido en la Unión India y el país no solo ha mantenido su integridad, sino que incluso ha crecido con la anexión de Sikkim, un estado del norte de la India que limita con Bután, Tíbet y Nepal.

Otro aspecto importante que se recoge en el libro es la propia impugnación de estos 78 años de independencia es que, pese haber sido una pionera de la descolonización, su emancipación mental, cultural y lingüística es muy inferior a la de otras naciones asiáticas que llegaron más tarde. En parte por su asombrosa heterogeneidad. Aunque lo mismo podría decirse de Indonesia o de la misma China.

En cuanto a la evolución de las relaciones entre India y China, Baños explica que India ni quiere ni puede ser un contrapeso a China y mucho menos un baluarte militar contra China. A la clase política de Nueva Delhi, más lista que la de Bruselas o Washington, le puede interesar hacerlo creer, pero nunca lo llevará a cabo. Sin embargo, el discurso antichino sí que tiene poderosos altavoces.

En cuanto a la Unión Europea (UE) añade que se está difuminando como actor internacional, pero en India en realidad nunca llegó a existir. En India los países europeos que pesan son Rusia, el Reino UnidoFrancia y hasta cierto punto Alemania. Los demás, mucho menos. Dicho esto, creo que en España sobran inmigrantes pakistaníes no cualificados y no nos vendría nada mal contar con más inmigrantes indios cualificados, como hace EEUU que los selecciona en origen. Aunque también esto está entrando en crisis con el vendaval de Trump.

El autor dice que le gustaría creer que es un libro muy distraído para quien ya conoce India y muy ilustrativo para quien todavía no la conozca. Pero que inevitablemente incomodará en algún momento, por un motivo u otro, a aquellos que buscan la compañía de India: personal de ONG, turistas espirituales, buscadores de Eldorado y personal de ‘think tanks’ que regurgita sin pensar lo que lee en inglés.

En definitiva, resalta Baños en una reciente conversación con ASIAnortheast.com, que este libro, de hecho, es en parte, como he dicho, una reacción ante la visión de color de rosa sobre la India y la economía india que desde hace más de veinte años se ha venido difundiendo desde el Reino Unido y EEUU. No porque se ajustara a la realidad, sino porque servía de cortina de humo al verdadero acontecimiento del siglo, que es el ascenso de China. La élite india se ha prestado encantada al relato anglosajón, que ha disparado la cotización de sus mercados de valores -a pesar de que nadie es capaz de citar una empresa india fuera de India- pero en voz baja nadie se cree esas cifras.

Y matiza que la India no es China, pero seguramente es mucho más interesante. Encima, en India el cliente siempre tiene la razón y al turista se le trata a cuerpo de rey. Y querría señalar que entre indios y latinoamericanos discurre una simpatía natural, muy desaprovechada. El Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez dijo que después de tres días con Indira Gandhi le parecía que era de Aracataca, un municipio colombiano del departamento del Magdalena.

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