Corea del Norte lanza un segundo misil pero sólo el diálogo dará estabilidad en la zona

Corea del Norte acaba de lanzar un segundo misil para asentar su posición estratégica dentro y fuera del país, un misil balístico, según Tokio y Seúl, para reforzar sus defensas nacionales y, pese a que aleja a Pyongyang de reiniciar el diálogo sobre su desnuclearización y levantamiento paulatino de las sanciones que hay sobre el régimen norcoreano, el líder Kim Jong-un sabe que la supervivencia de su ‘statu quo’, que nadie va a modificar, no depende exclusivamente de su desarrollo nuclear, sino más bien de importantes proyectos económicos sembrando confianza y analizando la vitalidad del reinicio de las conversaciones entre las partes (Corea del Sur y EEUU) con el objetivo de levantar las sanciones que bloquean las reformas económicas del país.

Todo parece indicar que el lanzado ahora es similar a lo sucedido la semana pasada cuando Corea del Norte lanzó un misil hipersónico con «enorme éxito» en su prueba nuclear con el objetivo de ir perfeccionando este tipo de sistemas, aunque de todas formas, las armas tácticas que ha venido ensayando Pyongyang desde 2019, junto a otra que ya calificó como su primer misil hipersónico y que probó en septiembre del año pasado (el Hwasong-8), han sido difíciles de detectar con precisión para Seúl, Tokio o Washington al trazar trayectorias no balísticas que permiten sortear radares y escudos antimisiles.

Este misil es el segundo lanzamiento a modo de prueba que hace este año Corea del Norte y llega diez días después de que Kim Jong-un haya reiterado la necesidad de fortalecer las defensas, pero el país no va a ser atacado por nadie.

El objetivo de Corea del Norte radica en el levantamiento de las sanciones, pero para ello es vital el diálogo sobre desnuclearización entre norcoreanos y estadounidenses, que permanece estancado desde la fracasada cumbre de Hanói (febrero de 2019) y por ahora el líder norcoreano ha rechazado las invitaciones de la Administración del actual presidente estadounidense, Joe Biden, para tratar de reactivar estas negociaciones, pero Pyongyang argumenta que Washington mantiene una política «hostil» hacia su régimen. La estabilidad, normalidad, confianza y desarrollo económico pasan por reiniciar el diálogo suspendido.

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