Corea del Norte endurece su actitud nuclear lanzando su cuarto misil en 2022

El líder norcoreano, Kim Jong-un. | www.kremlin.ru
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Madrid. Corea del Norte argumenta su derecho a la autodefensa, defiende el aumento de su capacidad de defensa nacional y endurece su propia actitud nuclear lanzando el cuarto misil en lo que va del presente año, una estrategia encaminada para mostrar su seguridad dentro y fuera del país y decirle a Estados Unidos que tiene que levantar las sanciones para volver al diálogo y a las conversaciones, mientras Washington estima que Pyongyang tiene que reducir su arsenal nuclear para rebajar la tensión en la península coreana y crear una atmósfera factible.

Corea del Norte acaba de lanzar un misil no identificado, el cuarto en este 2022, hacia aguas del mar de Japón (mar del Este), para enfatizar su prioridad en la defensa nacional y en la economía, la cual con las sanciones que pesan sobre el régimen hacen muy inviable llevar a cabo toda la proyección económica del país, pero lo que está claro que los cuatros misiles lanzados en este mes de enero suponen incrementar las tensiones y regresar a épocas anteriores, que nunca favoreció a la estabilidad de la península coreana.

China organiza los Juegos Olímpicos de Invierno (4 al 20 de febrero) y quiere calma en la región, además de ganarse la confianza de la comunidad internacional. Y luego, Corea del Sur celebra el próximo 9 de marzo unas importantes elecciones presidenciales que también serán vitales para las relaciones entre las dos Coreas, además de los contactos que puedan existir entre EEUU y Corea del Norte para desbloquear el actual estancamiento en el diálogo entre Pyongyang y Washington.

Lo que es evidente que el diálogo sigue siendo la mejor fórmula para rebajar la tensión en la península coreana y dar una solución factible y duradera a esta larga inestabilidad en la región, pero es obvio que ni el mantenimiento de las sanciones y del programa nuclear norcoreano van a solucionar una situación que solo tiene visos de solución a través del diálogo, la confianza y la implicación obviamente de su vecina de Corea del Sur.

Por un lado, EEUU presiona a Corea del Norte con sanciones a ciudadanos norcoreanos a los que acusa de proveer desde el extranjero materiales y tecnología para el programa de armas del régimen de Kim Jong-un y, por otro, Pyongyang responde con el lanzamiento de nuevos misiles que certifican su sofisticado desarrollo nuclear y su avanzada tecnología, pero ni las sanciones ni el programa nuclear van a resolver un problema eterno que vive la península coreana y claro ahora con Joe Biden en la Presidencia de Estados Unidos, proclive al diálogo con Kim Jong-un, sería positivo de retomar el diálogo sobre desnuclearización, estancado desde 2019, y con la consiguiente prioridad paulatina del levantamiento de las sanciones.

Corea del Norte disparó esta semana dos misiles balísticos de corto alcance, su cuarto lanzamiento del año, pocos días después de amenazar con endurecer su postura por la hostilidad de EEUU, que, según los análisis de la inteligencia surcoreana y estadounidense, los proyectiles volaron unos 380 kilómetros a una altitud máxima de 42 km antes de caer al mar, datos que coinciden con las estimaciones de las fuerzas armadas japonesas, que también vigilan la actividad armamentística norcoreana por la proximidad a su territorio.

Este lanzamiento, el cuarto en lo que va de año, se produce tres días después de que el régimen norcoreano lanzara dos misiles balísticos también de corto alcance desde un tren, en muestra del aparente empeño del régimen de diversificar sus plataformas de lanzamiento con la intención de dificultar la detección de sus misiles, por lo que eleva a seis los proyectiles testados por Pyongyang en 2022, tras los dos disparos del pasado día 14 y los de los días 5 y 11, de este mismo mes, y en los que se asegura que son misiles hipersónicos, en un despliegue de la sofisticación de su arsenal nuclear.

Y pese a que el Ejército surcoreano cree que el objetivo del régimen norcoreano con pruebas tan sucesivas podría ser confirmar y perfeccionar sus capacidades para lanzar misiles sucesivamente con más precisión, una “guerra nuclear” o un “ataque nuclear” prácticamente es imposible.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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