China deja clara su posición sobre la construcción de islas artificiales

Madrid. El nuevo “Libro blanco” sobre la estrategia militar china aclara que el “gigante asiático” trata de convertirse en una nueva potencia militar en aras de defender sus intereses marítimo en una definida apuesta por controlar sus aguas en sus disputas territoriales en el mar de China Meridional,  en un momento en que EEUU ha pedido a Pekín el fin de la construcción de islas artificiales en las zonas en conflicto, pero que ratifica la posición estratégica de China en esa área.

El nuevo Libro Blanco de Defensa Nacional 2015 es el noveno desde 1998, más estratégico en pro de una defensa para disuadir las posibles amenazas y defender los intereses del país,  dentro de un contexto mundial de grandes cambios que la propia China no debe frenar para su desarrollo, aunque en este caso se trata de un nuevo documento donde se pone a prueba la capacidad militar china. Un documento que puntualiza que “China no atacará a menos que sea atacado, pero sí contraatacará”.

China ha dejado claro en Singapur, con motivo de la XIII Cumbre de Seguridad de Asia, conocida como Diálogo de Shangri-La, que ha reunido a 28 países, con la participación de ministros de Defensa y altos mandos militares de Asia y Europa, para discutir sobre la seguridad y la cooperación regionales, que no va a ceder en sus reclamaciones territoriales y ha advertido que sus barcos tendrán la misión de la defensa de las aguas internacionales, tal como recoge el nuevo documento de la defensa nacional, en la que se resalta un mayor protagonismo a la Marina china.

China, que elevó a 127.000 millones de dólares su presupuesto de Defensa para 2015, el segundo mayor inversor mundial en defensa tras EEUU, reclama prácticamente en su totalidad, pese a ciertas disputas territoriales con vecinos como Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunei e incluso Taiwán, su soberanía sobre las islas Spratly, mientras que Hanoi y Pekín se disputan el control de las Paracel (Paracelso), ambos archipiélagos asentados sobre reservas de petróleo y gas natural.

Pero el control de todos estos islotes, diminutos y casi deshabitados, ricos en materias primas, cada vez tienen más aspirantes por adueñarse de estos rincones marítimos con vistas a ver quién se lleva parte del botín.

Pekín, con el objetivo de consumar sus aspiraciones marítimas, ha empezado la construcción de islas artificiales en islotes y atolones de las islas Spratly (llamadas Nansha por China), donde también ha levantado dos faros, pero que al mismo tiempo ha servido para que Vietnam y Filipinas denunciaran a finales de abril la presión china en los territorios en disputa en el mar de China Meridional, donde se han producido escaramuzas entre las embarcaciones de estos países.

Estados Unidos en este foro sobre Seguridad en Asia, celebrado esta semana en Singapur, pidió a China el fin inmediato de la construcción de islas artificiales en zonas de disputa. Washington no quiere perder influencia en la zona del Pacífico y su inquietud radica en que Pekín con esta estrategia aumenta una mayor militarización y puede originar algún conato de conflicto entre los distintos países implicados, señaló el secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter, en una zona clave para el tráfico marítimo mundial, por donde pasan cerca de 50.000 barcos al año y 15 millones de barriles de petróleo diarios.  

Estados Unidos ha desarrollado una nueva estrategia de defensa para el siglo XXI, donde planea tener el 60 por ciento de su flota naval en el Pacífico para 2020, con nuevas inversiones y mayores capacidades, lo que también ha servido a China como argumento para “defender su territorio”, pero el objetivo de Washington radica en que no desea que el “gigante asiático” se convierta en el “amo” de la zona.

Pekín desde hace tiempo critica el aumento de la presencia militar estadounidense en la región, pues no en vano Estados Unidos es el país con mayor presupuesto militar del mundo, sólo en 2013, invirtió cerca de 570.000 millones de euros, cinco veces más que China, que busca erigirse como potencia marítima en medio de las tensiones renovadas con EEUU a raíz de su expansión en aguas del mar de China Meridional.

Por su parte, Pekín recientemente advirtió del peligro que suponen las misiones de vigilancia estadounidenses para la seguridad de la región y protestó a Washington tras detectar un avión espía estadounidense sobrevolando las proximidades de las islas Spratly en el mar de China Meridional, una zona de alto valor estratégico que nadie quiere perder, incluso esta semana el diario chino People’s Daily se pronunció sobre el estallido de una posible guerra entre EEUU y China, si Washington no deja de pedir a Pekín el cese de la edificación de las islas, una posibilidad bastante remota teniendo en cuenta los enormes intereses que hay entre los dos países, pero que alimenta la tesis más nacionalista de una parte del tejido social chino.

En el foro anual de Singapur, China ya ha manifestado su intención de establecer una zona de defensa aérea sobre las islas artificiales que construye en el mar del sur de China (mar Meridional) “si nuestra seguridad en el mar o en el aire se ve amenazada”, dijo el almirante Sun Jianguo, jefe de la  delegación china  en ese encuentro sobre seguridad.

Ashton Carter señaló en este foro que China ha construido más de 800 hectáreas, más que todo el resto de países reclamantes juntos, y más que en toda la historia de la región, en la que EEUU no tiene reclamaciones territoriales en la zona, pero sí posee muchos intereses geoestratégicos con alianzas de defensa en especial con Japón, que disputa en el mar de China Oriental con Pekín las islas Diaoyu (en chino- mandarín) y Senkaku (en japonés).

China aseguró que las obras en las islas en disputa, lo que también han hecho Filipinas y Vietnam, aunque a menor escala, han sido para mejorar las funciones de esas islas y arrecifes, además de las condiciones de vida y trabajo del personal allí desplazado, con objetivos civiles  como la participación en operaciones de búsqueda y rescate, investigación científica o pesca, explicó Sun Jianguo.

China ha reiterado que su soberanía se extiende al 90 por ciento de esa región y lleva ya tiempo ampliando cinco islotes de la zona, ganando terreno al mar que le ha supuesto aumentar su superficie de 200 a 800 hectáreas en sólo un año, pero tanto EEUU como los países implicados temen que las nuevas instalaciones que construye China en esos islotes, entre ellas alguna pista de aterrizaje, puedan luego convertirse en bases militares para establecer una zona de exclusión aérea.

Todo parece indicar que China hará lo mismo cuando en diciembre de 2013 creó una Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ, por sus siglas en inglés) sobre el mar de China Oriental en sus disputas con Japón, que obligaba a la identificación de todos los aviones que pasen por esa zona y ahora Pekín se replantea algo similar sin descartar el establecimiento de una zona de defensa aérea sobre las islas artificiales que construye en territorio en disputa en el mar del Sur de China.

China ha tranquilizado a todos al indicar que está dispuesta a trabajar con todos los países con los que tiene conflictos territoriales y defendió en Singapur su actuación en el mar de China Meridional al rechazar las demandas de Estados Unidos y sus vecinos para detener la recuperación de tierras en varias islas en disputa con otros países de la zona.

Pero está claro que China no quiere desaprovechar la importancia que tiene en el mundo y en especial en Asia y los deseos de sus nuevos dirigentes de convertir al país como líder mundial pasan por ver cómo reaccionan sus vecinos y en especial EEUU.

 

Santiago Castillo, periodista, escritor, director de Asianortheast y experto en la zona

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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2 Respuestas

  1. 20 julio, 2015

    […] las invasiones niponas antes de la  SGM y ahora tiene disputas marítimas con China por las islas Senkaku/Diaoyu, bajo administración japonesa, pero que las reclama Pekín, y con Seúl por la […]

  2. 13 agosto, 2015

    […] pero acentuó las diferencias sobre un consenso para resolver los litigios territoriales en el mar de China Meridional y también fue visible las diferencias entre China y EEUU en torno a  cómo solucionar un conflicto […]

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