La oposición gana en Taiwán, mientras las protestas en China se disparan por el confinamiento

Vista nocturna de Taipéi, en Taiwán. | Chris, Flickr
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Madrid. El fin de semana ha traído tres importantes revuelos internacionales. Mientras en Taiwán el principal partido de la oposición, el Kuomintang (KMT), ha ganado los comicios locales conquistando la alcaldía en cuatro de las seis grandes ciudades del país -entre ellas, la capital, Taipéi-, que ha supuesto la dimisión como líder del gubernamental Partido Democrático Progresista (PDP), de la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, en China se vive una situación especial con las protestas contra las restricciones impuestas de «cero covid» que han salpicado a ciudades como Pekín, Shanghái o Nanjing tras la muerte de 10 personas en el incendio en un edificio aparentemente confinado en Urumqi, capital de Xinjiang (noroeste).

El enfado de la población china por el aumento de los confinamientos por la COVID-19 en todo el país se está traduciendo en unas protestas inéditas en el país, pero sobre todo en la región de Xinjiang, en el extremo occidental de China, y también en Pekín, mientras los contagios a nivel nacional están logrando otro récord importante.

En Urumqi, la multitud salió a la calle reclamando el fin del bloqueo y levantando los puños, después de un incendio mortal que el jueves pasado originó la rabia por el prolongado confinamiento del coronavirus, que también ha salpicado a Pekín, a 2.700 kilómetros de distancia, en donde residentes sometidos a los cierres organizaron protestas a pequeña escala o se enfrentaron a los funcionarios locales por las restricciones de movimiento impuestas, extendiéndose a Shanghái y Nanjing.

Confinamientos tan largos y con varios millones de personas sin poder pisar la calle unos 100 días, como ha ocurrido, entre otras partes del país, en Urumqi, donde muchos de sus casi 4 millones de residentes han estado sometidos a algunos de los encierros más largos del país, que ha afectado a otros rincones de China, con graves consecuencias económicas y con protestas bastante inusuales en la República Popular China.

Todo parece indicar que el incendio de Urumqi ha encendido las alarmas y la gente empieza a cansarse. Incluso un grupo de personas llegó a gritar: «Abajo el Partido Comunista, abajo Xi Jinping«, una realidad poco habitual que muestra la desaprobación sobre las políticas del líder del país y que contrasta con el éxito que ha obtenido en el reciente Congreso del Partido Comunista de China (PCCh).

Protestas inéditas, como las que ahora vemos todos los días en Irán. El gigante asiático, prácticamente aislado del resto del mundo desde principios de 2020, ha sufrido desde inicios del presente año numerosas oleadas de rebrotes atribuidas a la contagiosa variante ómicron, que ha puesto en jaque la estrategia nacional de tolerancia cero frente al coronavirus al provocar cifras de contagios superiores incluso a las del comienzo de la pandemia. Protestas que estallan en toda China desafiando la política de covid cero de Xi Jinping: «No a la dictadura, queremos democracia», algo sorprendente hasta ahora.

Por otra parte, en Taiwán, tras una larga campaña que ha llenado todo el país de carteles y mítines coloristas durante el último mes, las elecciones municipales de este fin de semana dieron un duro golpe al Gobierno soberanista de la isla, independiente ‘de facto’ pero reclamada por China.

Así, encabezado por la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, el Partido Democrático Progresista sufrió un serio descalabro a manos de la formación opositora Kuomintang, que ganó en trece de las veintiún ciudades y condados en liza, incluyendo cuatro de las seis mayores áreas metropolitanas de Taiwán.

El Kuomintang, que defiende el acercamiento con China, logró un triunfo que aplacará a Pekín ante la derrota del gubernamental PDP, partidario de la independencia de la isla. Además, también se celebraba el referéndum para rebajar de 20 a 18 años la edad legal para votar y presentar candidaturas a puestos políticos que no salió adelante, ya que necesitaba el voto favorable de más de la mitad de los 19,1 millones de votantes censados y solo obtuvo el apoyo de unos 5,6 millones.

Dos derrotas para el Gobierno taiwanés pero de momento no van a cambiar las cosas, aunque ello puede traer una cierta calma hasta las elecciones presidenciales de 2024. Pero el KMT se ha alzado con la victoria en 13 de los 21 puestos que había en juego para alcaldes o jefes de condado. Mientras que en las elecciones generales de 2020, el PDP arrasó en las urnas gracias a la línea dura contra Pekín que mantenía Tsai, que nunca ha ocultado su corte independentista, aunque siempre se ha opuesto a la vieja propuesta de integrarse en la fórmula de «Un país, dos sistemas».

Y sin olvidar que el KMT tradicionalmente siempre ha estado más a favor de tender lazos estrechos con Pekín y buscar una solución dialogada al estatus de la isla, pero, de forma mucho más suave, también defiende la independencia. El KMT siempre ha acusado a Tsai de buscar el conflicto con China. Ahora habrá que esperar y ver los inminentes acontecimientos.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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