Biden y sus dos años en la Casa Blanca con Ucrania y China como retos internacionales

El presidente estadounidense, Joe Biden. | U.S. Air Force Staff Sgt. Jack Sanders, Flickr
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Madrid. Joe Biden cumple la mitad de su mandato con dos asuntos que aún van a seguir activos en lo que le queda en la Presidencia. Ucrania es una de ellos, pues Estados Unidos no ha dudado en apoyar al máximo a Kiev en su lucha contra Vladimir Putin. Occidente no quiere que Rusia gane la guerra y, luego, está la permanente batalla hegemónica con China por liderar la economía mundial con enormes connotaciones políticas, entre ellas Taiwán, y sin aclarar si se presentará a la reelección dentro de dos años.

Biden, que acaba de cumplir 80 años, se ha visto salpicado por el caso de los papeles clasificados, que al mismo tiempo coincide con el control del Partido Republicano en la Cámara Baja. El presidente demócrata llegó al poder hace dos años marcado por la incertidumbre del traspaso de poderes más tenso de la historia reciente del país tras la salida del ínclito Donald Trump, que nunca reconoció su derrota electoral.

El inquilino de la Casa Blanca logró armonizar un desarrollo más cauteloso en la política internacional tras el totum revolutum que había originado su predecesor, pero cometiendo uno de sus mayores errores al retirar precipitadamente las tropas estadounidense de Afganistán en agosto de 2021. Su popularidad pasó del 49 al 43 %, sembrando con su precipitada decisión una caótica situación que aún sigue vigente en la realidad política de los talibanes, ante la indiferencia y el maltrato de la comunidad internacional por el régimen que padecen los afganos, en especial las mujeres.

Trump había creado una tensión internacional nunca vista en la política de EEUU. Joe Biden fue la esperanza para devolver al país cierta calma pero, sobre todo, estabilidad. Además, usó sus mejores armas diplomáticas para mantener y fortalecer a la OTAN, un organismo que iba deteriorándose con las políticas de Trump, y su apoyo la Alianza Atlántica ha hecho que esté más fuerte que nunca en una clara derrota de Putin por debilitarla.

Eso sí, Ucrania, tras su desastre en Afganistán, le ha servido a Biden para reconciliarse internacionalmente, dando apoyo militar y económico y que, unido a la Unión Europea (UE), han dado la mayor bofetada a Putin en esta guerra, que el presidente ruso originó y que pocos quieren que la gane.

Pero si Ucrania está y estará presente en estos dos años que aún le restan a Biden en la Casa Blanca, China también formará parte de su agenda internacional. Tanto Washington como Pekín saben que la economía tiene prioridad y más cuando el comercio bilateral chino-estadounidense va al alza e, incluso, pese a las profundas diferencias que ambas potencias mantienen sobre Taiwán, que por ahora el gigante asiático, por mucha maniobra militar en las cercanías de las aguas taiwanesas o por la incursiones de aviones chinos en la zona, no va a invadir la isla por las consecuencias brutales que ello supondría. La meta de China es tener a Taiwán en el centenario de la República Popular China en 2049. Veremos todo su desarrollo hasta entonces.

A nivel doméstico, Joe Biden ha logrado que la fuerte inflación remita y el desempleo haya bajado al 3,5 %, una cifra que no se veía desde hacía 53 años. Ahora, con una Cámara Baja controlada por los republicanos, tratará de consolidar lo realizado hasta ahora tras superar o al menos con más control el aún resistente coronavirus y las tormentosas políticas exteriores de Trump, que tanto daño hizo a la comunidad internacional. Y se espera que en esta segunda etapa de su mandato regule la venta de armas, poniendo fin a los rifles de asalto.

De momento, nada se sabe de si Biden optará a la reelección en 2024. Tendría 82 años y con un segundo mandato se pondría con 86, lo que pasaría a ser el presidente de mayor edad de la historia de EEUU, pero sin olvidar que su legado actual se ha visto contaminado fuertemente por los «papeles de Biden», una investigación sobre documentos secretos de los que se habría apropiado durante etapa como vicepresidente de Barack Obama, pudiendo influir en si al final se presenta o no a la reelección presidencial.

Y pase lo que pase, Ucrania y China formarán parte de la apretada agencia internacional en estos dos años de Biden en la Casa Blanca. Por un lado, Ucrania espera sus tanques para seguir en su lucha contra Rusia y, por otro, la reapertura de China supone un gran alivio para la economía mundial, dos asuntos nada baladís en este complejo mundo global en el que acaba de inaugurarse el Año del Conejo, de la positividad a tope, dicen los expertos, para un 2023 lleno de incertidumbres y con la esperanza de la recuperación económica mundial.

Putin no va a permitir salir derrotado de Ucrania, pero la OTAN tampoco va a permitir una derrota ucraniana. La guerra va camino de cumplir un año cuando el conflicto estaba programado a lo sumo para no más de una semana. China y EEUU seguirán en su pugna comercial tratando de no hacerse daño, porque a ninguno les interesa y menos a la comunidad internacional. Es obvio que cuanto antes termine la guerra, antes se normalizará el mundo global, y entonces habrá que ver si comenzamos, de hecho ya está en auge, otra guerra, la tecnológica, entre Pekín y Washington.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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