Taiwán decide su futuro en las elecciones presidenciales con China y EEUU al acecho

Bandera de Taiwán. | Jason Ma, Flickr
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Madrid. Taiwán sigue siendo la isla que bloquea a la «Gran China». Las elecciones presidenciales de este fin de semana, a las que no puede presentarse a un tercer mandato la actual presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, del Partido Democrático Progresista (PDP), ha dejado vía libre a su vicepresidente, Lai Ching-te, favorito para imponerse a los opositores del Kuomintang (KMT, pro chino), Hou Yu-ih, y del Partido Popular de Taiwán (TPP), Ko Wen-je, lo que supondrá una victoria electoral nada cómoda para los intereses de la República Popular China, que al igual que Estados Unidos estará vigilante en todo lo que ocurra en la isla.

Los comicios presidenciales taiwaneses marcarán el inicio de un nuevo panorama político para un año conflictivo que no será inferior a las distintas situaciones geopolíticas vividas a lo largo de 2023. La guerra de Ucrania ahí sigue y ahora la de Israel y los palestinos en Oriente Medio, un conflicto que empezó en 1948. Pero la situación política de Taiwán está y estará tensionada por los intereses de Pekín y Washington, que chocan estratégica y políticamente en la solución de la isla.

Y claro, la presión de China sobre Taiwán no va a ceder para incorporarla a su anhelado sueño de que la «Gran China» sea realidad en 2049, fecha histórica del centenario de la fundación de la República Popular China, e incluso si puede lo hará antes, pero no será fácil y más cuando la invasión de Rusia a Ucrania, un país soberano, ha servido a Pekín para sacar conclusiones de las consecuencias que puede acarrear. Y obviamente, tampoco Taiwán y EEUU se quedarían con los brazo cruzados. No obstante, pese a la enorme tensión actual en el estrecho de Formosa una invasión china por ahora no se va a producir.

La República de China (denominación oficial de Taiwán) ha movilizado a los 19 millones de electores, de los casi 24 millones de habitantes habilitados para votar, y todo parece indicar que el gubernamental e independentista partido del PDP seguirá gobernando, como lo auguran distintos sondeos: lograrían el 35,25 % de apoyos, frente al 28,22 % de los aspirantes de la oposición, el KMT, y el 23,99 % del TPP, que además concurren por separado para disgusto de China y reduce sus posibilidades de un triunfo que abriría las puertas a Pekín.

Eso sí, el TPP, el más moderado de los dos partidos tradicionales, también rechaza la fórmula de reunificación bajo la «receta» del «un país, dos sistemas», que otorgó a Hong Kong y decepcionó a los taiwaneses por el control cada vez más notorio de China sobre la antigua colonia británica. Una autonomía política que fue recortándose según iba influyendo la República Popular China.

China seguirá con sus maniobras militares y diplomáticamente ahogando a Taiwán, que ya sólo mantiene relaciones con 13 países tras la ruptura del establecimiento entre Honduras en favor de Pekín el pasado 26 de marzo. Desde la llegada de Tsai Ing-wen a la Presidencia del país en 2016, la isla perdió 9 aliados: Santo Tomé y Príncipe (2016), Panamá (2017), República Dominicana, Burkina Faso, El Salvador (2018), Islas Salomón, Kiribati (2019), Nicaragua (2021) y Honduras (2023). Taipéi denunció que China hizo todo lo posible para que Paraguay rompiera sus lazos con Taipéi, lo que al final no consiguió.

El deterioro de las relaciones con Pekín fue tenso tras la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi, a la isla en el verano de 2022, y su acercamiento con Washington ha sido cada vez más estrecho, lo que supuso que las incursiones de aviones y barcos de guerra chinos en los límites geográficos de Taiwán fueran constantes. La mejora de las relaciones de Taiwán con Estados Unidos constituyó uno de los principales logros del mandato de Tsai.

Pero todo parece indicar que el gubernamental PDP seguirá gobernando la isla pese a las presiones de Pekín, y Lai Ching-te, actual vicepresidente, tomaría posesión de su cargo presidencial en mayo próximo cuando la presidenta Tsai Ing-wen lo abandone, tras ocho años que estuvieron marcados por los permanentes roces con China, la pérdida de aliados diplomáticos y el fortalecimiento de las relaciones con sus socios más importantes, especialmente con Estados Unidos, que quiere que siga el ‘statu quo’ actual.

Pekín ha intentado interferir en las elecciones presidenciales taiwanesas ejerciendo presión máxima por tierra, mar, aire y ciberespacio. Aprovecha que la isla es una democracia abierta y libre, con acceso a plataformas como TikTok o YouTube. Distintos expertos, según la cadena BBC, han calculado que unos 200 canales suben a diario vídeos con mensajes prochinos que calan entre los jóvenes taiwaneses y dan forma a su voto. Además, en su discurso de Año Nuevo, el presidente chino, Xi Jinping, insistió en que «la reunificación con la isla es inevitable» y que los «compatriotas» de ambos lados del Estrecho están llamados a compartir la gloria del «rejuvenecimiento nacional».

EEUU insiste a la isla en que debe mejorar su autodefensa -de cara a una posible agresión china- y le repite que tiene que convertirse en un auténtico «puercoespín» para frenar las ambiciones de Xi Jinping y conservar el equilibrio actual. Es obvio que Estados Unidos no sólo piensa en el devenir de la isla, sino también en el suyo propio, con un Indo-Pacífico que debe mantener a toda costa en calma mientras piensa cómo apagar los fuegos de Ucrania y Gaza. Las elecciones en Taiwán son vitales para sus ciudadanos y claves para el orden geopolítico mundial. Pekín y Washington seguirán en su pelea por el control de la isla y del Indo-Pacífico.

EEUU celebra elecciones presidenciales en noviembre próximo y el actual presidente, Joe Biden, quiere ganarlas con el actual ‘statu quo’ en Taiwán y rechaza la pretensión de China en medio de una tensión sin precedentes. La economía estadounidense crece, la inflación está controlada, hay pleno empleo y la Bolsa sube, y a pesar de la enorme polarización política, el inquilino de la Casa Blanca ha impulsado una normativa muy ambiciosa para atraer a las mejores empresas del mundo a Estados Unidos y competir con ventaja frente a China, mientras está imponiéndose a Pekín en la carrera por la Inteligencia Artificial (IA) y sigue teniendo las mejores universidades y centros de investigación, según distintos analistas.

Taiwán asumirá una nueva legislatura presidencial con una economía mejorada y bien apuntalada sobre los semiconductores y el buen hacer por el crecimiento de compañías líderes en el sector, como Taiwán Semiconductor Manufacturing Company (TSMC). El PIB taiwanés aumentará su ritmo de crecimiento hasta el 2,9 % en 2024, en comparación al de 2023 que avanzó en torno al 1,2 % debido, en especial, a una menor exportación de semiconductores y a que las empresas taiwanesas han centrado sus inversiones en el exterior.

Pekín considera a Taiwán una provincia rebelde desde que los nacionalistas del Kuomintang se replegaron en la isla en 1949 tras perder la guerra civil contra el ejército de Mao Zedong. Taiwán ya es uno de los mayores conflictos entre China y Estados Unidos, debido sobre todo a que Washington es el principal suministrador de armas de Taiwán y sería, según expertos, su mayor aliado militar en caso de un conflicto bélico con China, que pese a acorralarla por ahora no la va a invadir. China y la península coreana son todavía rincones del mundo en los que la división del país sigue vigente. El resultado de las elecciones presidenciales taiwanesas será vital para una solución pacífica entre la isla y la China continental.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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