El escándalo político en Corea del Sur anticipa la campaña electoral por las presidenciales

Madrid. Pese a la enorme presión de miles de surcoreanos que siguen pidiendo la dimisión de la presidenta Park-Geun-hye, envuelta en un escándalo político y tráfico de influencias por los manejos de una amiga íntima, Choi Soon-sil, no se contempla, de momento, que vaya a dimitir, pero sí ha comenzado, cuando aún falta un año para las elecciones presidenciales, la campaña electoral que podría salirle muy caro al actual partido gobernante, Saenuri, en el que unos 40 de sus diputados apoyan el enjuiciamiento político contra Park.

Esta amiga cercana a Park, sin cargo público, presuntamente modificó sus discursos, intervino de forma oculta en asuntos de Estado y captó fondos públicos de forma ilícita al utilizar su influencia para después apropiarse parte de ellos que ha provocado un hartazgo en la sociedad surcoreana al destaparse el caso popularmente conocido como “Choi Soon-sil Gate” y que ha llegado a movilizar en los últimos días hasta más de un millón de personas que piden la dimisión de la presidenta surcoreana, según distinta fuentes.

No obstante, pese a la “rebelión” de una parte de diputados del partido gobernante que apoyan juzgar a Park, todavía no se vislumbra una dimisión de la presidenta, implicada en el conocido caso de corrupción de la “Rasputina coreana”, dado que la oposición necesitaría en todo caso el apoyo del gubernamental Saenuri para que su moción tenga éxito, pues la propia impugnación necesita el voto favorable de 200 de los 300 escaños de la Asamblea Nacional (Parlamento), ya que la formación de centro-izquierda Minjoo (Partido Democrático), el Partido del Pueblo o centrista Kookmin y el minoritario Partido de la Justicia o Jeongee, de izquierdas, suman sólo 165 diputados.

La “Rasputina”, Choi Soon-sil, de 60 años y amiga íntima de Park, está acusada de intervenir en asuntos de Estado a pesar de no ostentar cargo público alguno y haber extorsionado a empresas para obtener cuantiosas sumas de dinero que se habría apropiado parcialmente, entre otros actos ilícitos.

Choi Soon-sil también ha sido acusada de usar su conexión con la presidenta Park para forzar a las principales empresas surcoreanas -entre ellas Samsung y Hyundai– a donar millones de dólares a dos organizaciones y luego canalizar parte de los fondos a sus propias compañías fantasma en Alemania.

Eso sí, si al final se produce el apoyo de al menos 40 de los diputados del Saenuri la moción contra la presidenta Park-Geun-hye podría salir adelante en diciembre y creando con ello una situación política “realmente especial”, que daría lugar a otros escenarios donde Corea del Sur viviría una situación excepcional en medio de distintos frentes, no sólo el de Corea del Norte sino también ante las protesta habidas previamente a este escándalo como es el despliegue de los antimisiles estadounidense THAAD que temen que las ondas electromagnéticas empleadas por el radar AN/TPY-2 que formará parte de estos escudos puedan causar cáncer, infertilidad y daños a los cultivos y que cuenta con la oposición de China y Rusia.

Por ahora, la presidenta Park, acosada por las peticiones de dimisión, que ha sido citada por la Fiscalía, al considerarla cómplice en uno de los mayores escándalos políticos de los últimos años en el país, ha rechazado ser interrogada y prepara su defensa en una situación que la convierte políticamente “en un callejón sin salida” y con la mirada puesta a “aguantar” como sea un año hasta las próximas elecciones presidenciales.

Tanto la dimisión del ministro de Justicia, Kim Hyun-woong, como del secretario de Presidencia de Corea del Sur de Asuntos Civiles, Choi Jai-kyeong, después de que los fiscales afirmaran que la jefa de Estado pudo ser cómplice del posiblemente de uno de los mayores casos de corrupción que se conocen en Corea del Sur, sólo ha servido, de momento, para ver qué nuevas estrategias prepara la Presidencia y así evitar la dimisión de Park, la cual sus trámites para su posible destitución podrían tardar hasta seis y ocho meses, lo que estaríamos a las puertas de lo que será ya no sólo el fin de Park como presidenta sino el principio del comienzo de la campaña para los nuevos comicios presidenciales, que se celebrarán en diciembre de 2017.

Todo indica que en el caso de que el Parlamento surcoreano diera el visto bueno a la moción contra la presidenta Park, luego sería necesarios los votos a favor de 6 de los 9 jueces del Constitucional para dar luz verde definitiva al que sería el primer proceso de destitución en Corea del Sur de un presidente del país desde su fundación en 1948.

No obstante, la tensión no desaparece en el panorama político surcoreano, cuya presidenta, Investigada por la justicia y tras perder la confianza de los ciudadanos y de su propio partido, la Park Geun-hye, ha anunciado que dimitirá antes de que acabe su mandato y dejó su cargo en manos del Parlamento y cuya popularidad en las encuestas ha caído hasta el 4 por ciento, la cifra más baja de un líder de Corea del Sur en la historia.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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