Consecuencias comerciales y políticas de las relaciones entre Corea del Sur y Cuba

Madrid. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Corea del Sur y Cuba, rotas desde 1959, no sólo tendrá un importante impacto económico para Seúl, sino que políticamente deja a Corea del Norte con la única opción de aceptar una realidad global que Pyongyang, decepcionada, tendrá que afrontar, pese a sus estrechos contactos con Rusia y en su empeño en seguir disparando misiles por doquier, sembrando más tensiones en la península coreana.
Tanto Corea del Sur como Cuba inician una nueva etapa en la que los dos países económicamente se van a beneficiar dejando a Corea del Norte decepcionada con La Habana por este acercamiento diplomático con Seúl, que obligará a Pyongyang a reflexionar en la geopolítica actual, repleta de tensiones, dado que en la globalización no entra su programa nuclear, sobre todo cuando un mundo global ofrece mejores oportunidades para lograr avances multilaterales, lo que ahora mismo sigue chocando con las políticas que ejerce el régimen de Kim Jong-un dentro y fuera del país.
La estrecha amistad de antaño entre el líder fundador de Corea del Norte, Kim Il-sung, y el expresidente de Cuba, Fidel Castro, sirvió para que Pyongyang pidiera el boicot a los Juegos Olímpicos de Seúl-88 al rechazar el Comité Olímpico Internacional (COI) la propuesta norcoreana de una edición conjunta y luego La Habana, junto a Etiopía, Nicaragua, Albania, boicotearon unos juegos olímpicos que a la postre fueron los más numerosos de la historia que dio paso al fin de la Guerra Fría, con la caída, un año después, del Muro de Berlín, pero que aún permanece en la península coreana, aunque eran otros tiempos, pero ahora el régimen cubano se verá más compensado al establecer relaciones diplomáticas con Seúl en todos los aspectos.
Fuentes gubernamentales surcoreanas valoran de Cuba los importantes recursos minerales, clave para la producción de vehículos eléctricos, como el cobalto y el níquel y, además, las empresas surcoreanas pueden aprovechar las vastas reservas de recursos naturales de la isla caribeña, pero Estados Unidos debe antes levantar el embargo económico y comercial impuesto sobre el país, y sin olvidar que Corea del Sur es uno de los cinco mayores fabricantes de baterías para vehículos eléctricos del mundo.
Pero al mismo tiempo, ante la escasez de electricidad de Cuba, Corea del Sur ofrecerá una importante cooperación en el sector energético, sobre todo cuando La Habana busca ampliar sus plantas eléctricas y el uso de energías renovables, además de sectores como la medicina y biotecnología son otras de las áreas donde Seúl ve una potencial cooperación económica y de investigación, así como el potencial turístico que a ambos países les interesa.
El establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Corea del Sur y Cuba, el pasado 14 de febrero de 2024, ya se venía fraguando desde hacía tiempo pese al descontento de Pyongyang. De hecho, Seúl votó a favor de La Habana, en noviembre pasado, en una resolución de las Naciones Unidad para pedir el fin del bloqueo económico de Estados Unidos a la isla, que viene ejerciendo desde 1962.
En otro orden de cosas, podríamos considerar que Cuba «le mete un gol a Corea del Norte», tal como han indicado distintos medios de ámbito internacional, pero la realidad es que Pyongyang se ve obligado a diseñar su política exterior, pues ahora mantiene excelentes relaciones con Rusia, a la que suministra armamento para su guerra en Ucrania, también han mejorado sus vínculos con China, y tiene una importante conexión nuclear con Irán, país que siempre se benefició nuclearmente de Pyongyang, dado que llevan varias décadas colaborando los dos países en su programa nuclear y de misiles.
El establecimiento de las relaciones diplomáticas entre surcoreanos y cubanos, entabladas en 1949, pero que se rompieron diez años después, con la llegada de Fidel Castro al poder y al triunfar la Revolución Cubana se estableció un régimen comunista que estrechó una gran amistad con el líder de Corea del Norte, Kim Il-sung, y desde entonces siempre fue un gran aliado del régimen norcoreano, otro bastión comunista en el mundo que hasta hoy no ha alcanzado la economía de mercado y se encuentra en estado técnico de guerra con Corea del Sur.
Pero lo que si es cierto que el nuevo orden mundial liderado por China, Rusia e Irán choca con el liderado por EEUU y Occidente, dos realidades geopolíticas diferentes, pero en la que tanto Cuba como Corea del Norte estarían más ubicadas en ese concepto global de chinos y rusos, y ahora Pyongyang con el paso dado por Seúl en establecer relaciones diplomáticas con La Habana debería servir al régimen norcoreano a plantearse mayores aperturas en la nueva etapa de la geopolítica internacional. Los misiles no arreglan sus problemas actuales, solo dan seguridad al régimen.
Corea del Norte siempre ha valorado la importancia de su embajada en La Habana como una base de sus operaciones en América Latina, de ahí que también haya presionado a la isla para que se abstuviera de establecer relaciones diplomáticas con su vecina del Sur, pero si las relaciones entre cubanos y norcoreanos eran prácticamente inexistentes a nivel económico y comercial, las que se avecinan entre Corea del Sur y Cuba a todos los niveles, como el económico, cultural, turístico, entre otros sectores, serán enormemente beneficiosas para ambas partes.
Corea del Sur tiene en la isla coches Hyundai y Kia en su limitado parque automovilístico, y los escasos establecimientos que venden electrodomésticos ofrecen marcas surcoreanas como Samsung y LG, si bien a precios fuera del alcance del cubano medio, pero ahí están los surcoreanos, además las empresas surcoreanas también acaparan buena parte de los puestos en las ferias comerciales cubanas, como la Feria Internacional de La Habana (FIHAV).
No obstante, ante la ausencia de una embajada surcoreana en la capital cubana la ha suplido con la oficina KOTRA, un organismo de comercio estatal, o sea, Seúl gana y también le mete un gol a Corea del Norte, pero además sabe muy bien Seúl que comercialmente no es una potencia que genere ingresos importantes para el Estado, pero si sabe que hay otros motivos para posicionarse allí de cara a un futuro, el cual también dependerá de ese levantamiento económico de EEUU, dado que la isla geográfica y estratégicamente está muy cerca.
En definitiva, un establecimiento de relaciones que a Cuba, al menos económicamente le vendrá muy bien, pues ante la escasez de productos básicos como alimentos, combustible y medicinas, con una alta inflación, apagones frecuentes, entre otras deficiencias, Corea del Sur puede ofrecer bastante más que su fiel aliado Corea del Norte, y al mismo tiempo también ha servido para que Seúl ya tenga relaciones diplomáticas con todos los países de la ONU, a excepción de Siria y la propia Corea del Norte.
La actual crisis económica que atraviesa el país ha obligado a la isla caribeña a solicitar ayuda a la ONU ante el empeoramiento de la escasez de alimentos básicos y ha instado al Programa Mundial de Alimentos a que, entre otros productos, suministre leche en polvo para atender a los menores de siete años.







