Taiwán: Lai obtiene fuera el apoyo que no gana dentro (III)

Madrid. Sin mayoría suficiente en el Yuan Legislativo, las derrotas políticas a menudo acompañan la acción de gobierno de Lai Ching-te. El intento de revertir la situación a través de los referéndums revocatorios se ha saldado con un estrepitoso fracaso. Esta dinámica, de difícil solución en lo que resta de legislatura, ha tenido el contrapunto en un relativo éxito de su política exterior.
Si bien Nauru cambió su reconocimiento diplomático de Taiwán a la República Popular China en enero de 2024, ya con la victoria electoral en la mano pero aún bajo mandato de Tsai Ing-wen, desde entonces, ningún aliado ha cambiado de bando. Al margen de ello, el principal éxito de Lai afecta al cultivo de las relaciones con los aliados no formales.
Si bien Lai considera que el apoyo estadounidense sigue siendo vital, Taipéi no puede permitirse depender completamente del compromiso de Washington. En cambio, apuesta por cultivar alianzas más profundas con otras democracias liberales que comparten el interés de prevenir la hegemonía de la República Popular China, proyectando articular una red de países capaz de coordinar la disuasión frente a lo que califica de «expansión militar y diplomática» del continente.
La estrategia diplomática opera en tres niveles: diálogos informales de seguridad y ejercicios que generen hábitos de cooperación con las democracias regionales; marcos jurídicos internacionales que enfatizen el derecho de la sociedad taiwanesa a diseñar su propio futuro libre de coerción; y asociaciones económicas ampliadas que hagan que el aislamiento o la conquista de Taiwán sean económicamente prohibitivos para la comunidad internacional.
En este contexto, la relación con Japón destaca especialmente. Tokio considera cada vez más que la seguridad de Taiwán es inseparable de su propia defensa nacional. Pero no solo. India, que enfrenta sus propias presiones fronterizas por parte de China, comparte un interés constante en mantener el Indopacífico alejado de una hipotética dominación del otro gigante asiático. Filipinas, en actitud de línea dura hacia China, ha mostrado su disposición a elevar los contactos y la cooperación con Taiwán. En septiembre, visitó Manila Lin Chia-lung, responsable de la política exterior taiwanesa. Australia y Europa también reconocen que el destino de Taiwán es una preocupación internacional.
En paralelo, progresivamente aumenta el tránsito de buques militares por el Estrecho de Taiwán, incluyendo ya a países como Canadá, Estados Unidos, Australia, Japón, Nueva Zelanda. Italia, visitada recientemente por el ministro de Exteriores, podría unirse en breve a esta comitiva.
La ex presidenta Tsai Ing-wen desempeña un papel destacado en esta estrategia. En septiembre visitó Japón, en la que fue su tercera visita al extranjero desde que dejó el cargo el año pasado. Además, ha visitado Chequia, Francia, Bélgica, Lituania, Dinamarca, Reino Unido….
Europa, escenario privilegiado de la diplomacia taiwanesa
Bajo el mandato de Lai, la acción exterior taiwanesa presta una especial atención a Europa. Las giras europeas, reforzadas con grandes campañas culturales, se desarrollan con creciente frecuencia y donde antes las protestas diplomáticas de Beijing conseguían neutralizar estas iniciativas, ahora no funcionan.
El año pasado, la inversión europea en Taiwán alcanzó los 73.400 millones de dólares estadounidenses, superando la suma total de EEUU y Japón. Todo ello subraya la excepcional importancia de Europa para Taipéi.
Taiwán impulsaría la cooperación con Europa en tres pilares principales: diplomacia basada en valores, diplomacia de alianzas y diplomacia económica. En Europa occidental, los países del G7, en particular el Reino Unido, Francia y Alemania, han sido la base de las relaciones entre Taiwán y Europa y han mostrado un mayor interés en los asuntos del Indopacífico. Francia y Alemania siguen siendo miembros esenciales de la Unión Europea (UE). El Reino Unido, aunque ya no es miembro de la UE, sigue siendo aliado de la OTAN. Cabe destacar que la Asociación Comercial Reforzada de 2023 entre Taiwán y el Reino Unido marcó su primer marco económico institucionalizado con cualquier país europeo, un modelo importante para una mayor participación.
Taiwán también está ampliando su presencia en Europa Central y Oriental, los países nórdicos y el sur de Europa. La Iniciativa de Resiliencia de Europa Central y Oriental 2.0 de Taiwán busca expandir el codesarrollo de ecosistemas de semiconductores con la República Checa, Lituania, Eslovaquia y, ahora también, Polonia.
La embajada de facto de Alemania en Taiwán está expandiendo su presencia diplomática mientras Berlín busca profundizar las relaciones con Taipéi. El ministro presidente del estado de Sajonia, en el este de Alemania, Michael Kretschmer, se ha convertido en el primer jefe de un estado federal alemán en visitar Taiwán, abriendo la espita de un proceso que, previsiblemente, irá a más en los próximos meses.
Divisiones internas
Estos avances en la proyección internacional de Taiwán, sin afectar a las cuestiones al uso de la participación en la ONU y su sistema, de difícil encaje con el gobierno de Lai Ching-te que nunca obtendría el beneplácito de Beijing, tienen el contrapunto en la persistencia de la fragmentación interna en la isla. Las divisiones políticas se extienden a cuestiones fundamentales sobre la identidad de la isla y su futura relación con China continental pero también a la presencia internacional. A medida que se profundiza la polarización política, la capacidad de Taiwán para forjar un consenso sobre decisiones críticas en este sentido se ve cada vez más limitada.
Un buen ejemplo de ello es el hecho de que el Yuan Legislativo no haya podido siquiera consensuar una declaración conjunta rechazando la interpretación de China respecto a la Resolución 2758 de la ONU. Paradójicamente, parlamentos de Europa y Estados Unidos ya aprobaron resoluciones oponiéndose al uso de la Resolución 2758 por parte de Beijing para aislar diplomáticamente a Taiwán.







