La cumbre de la ASEAN escenifica sus intereses económicos y políticos con China y EEUU como referencias

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Madrid. La 19° cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), celebrada el pasado fin de semana en la capital de Laos (Vientián), ha escenificado la geopolítica de las relaciones internacionales, en la que Estados Unidos, China, Rusia, Japón e India, entre otros, han marcado parte de la agenda con asuntos de máxima actualidad como los conflictos en Oriente Medio, la guerra de Ucrania, las tensiones en el mar de China Meridional, Birmania o Taiwán, una realidad internacional que refleja posiciones y enfoques distintos según los intereses geoestratégicos y económicos de los países participantes.

Esta nueva cumbre de la ASEAN, que agrupa a 700 millones de habitantes (más que la Unión Europea), el 7% del PIB mundial y el 8,5% del crecimiento de la última década, tuvo en esta ocasión la presencia del primer ministro chino, Li Qiang; el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken; el primer ministro indio, Narendra Modi; su hómólogo japonés, Shigeru Ishiba; el primer ministro australiano, Anthony Albanese, y el ministro de Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, quienes con un buen tono diplomático no escabulleron sus puntos de vistas sobre los distintos escenarios de la política internacional.

De esta forma, el secretario de Estado estadounidense condenó en la citada cumbre el incremento de las acciones «cada vez más peligrosas e ilegales» llevadas a cabo por China en el mar de China Meridional y aseguró que mantendrá como una prioridad la estratégica región del Indo-Pacífico pese a los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, mientras en el asunto de Taiwán señaló que China no debe usar de ninguna manera acciones provocadoras y reiteró la necesidad de preservar el «statu quo» de Taiwán, que ninguna de las partes tome acciones que puedan socavarlo.

Pero, de momento, Pekín no va a llevar acciones militares contra Taipéi, pese a la continua «presión» con sus incursiones de aeronaves chinas como cazas de combate o maniobras militares, y drones que cruzan la línea divisoria del estrecho, pues a la República Popular China no le interesa un conflicto que por ahora le traería más problemas que soluciones. La «confianza», como dice Xi Jinping, es clave en dar con soluciones políticas. El 50 por ciento del tráfico de contenedores comerciales pasa por Taiwán diariamente y más del 70 por ciento de los semiconductores avanzados se fabrican en la isla taiwanesa. Lo económico prevalece a nivel global.

Por su parte, el ministro de ruso de Exteriores denunció que Occidente busca utilizar la ASEAN contra los intereses de Rusia y China: «Occidente quiere hacer de la ASEAN su principal socio y apuntar esta asociación en primer lugar contra los intereses de Rusia y China», y agregó que EEUU y sus aliados han decidido incluir la región Asia-Pacífico en la zona de intereses de la OTAN con la creación de alianzas político-militares de carácter cerrado y controladas por Washington, como las de EEUU, Japón y Corea; de Estados Unidos, Japón y Filipinas; y la de Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Japón, Lavrov recalcó en la cumbre de Laos su preocupación por la remilitarización de Japón.

El nuevo primer ministro nipón, Shigeru Ishiba, expresó a su homólogo chino, Li Qiang, la preocupación de Japón por la intensificación de las actividades militares de China alrededor del mar de China Oriental, y trasladó a Li su «seria preocupación» por «la intensificación de las actividades militares chinas en áreas que rodean a Japón» durante un encuentro celebrado en Vientián.

La Cancillería nipona aseguró que Ishiba «pidió explicaciones» a su homólogo chino sobre ciertas actividades del país vecino alrededor del archipiélago, entre ellas la instalación en julio de una boya en aguas de una zona económica exclusiva (ZEE) de Japón, la incursión de un avión de inteligencia del Ejército chino en su espacio aéreo en agosto y la navegación en septiembre de un portaaviones chino en la zona contigua a sus aguas territoriales al sudoeste del país. No obstante, Ishiba busca construir lazos con China pese a las tensiones regionales.

Al mismo tiempo, China reafirmó su compromiso de consolidar relaciones estables con la UE y durante una reunión con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, le trasladó la importancia de aumentar la confianza estratégica mutua y de fortalecer la cooperación en áreas de interés común. La UE ha sido en la última década el segundo inversor en la ASEAN, con 30.000 millones de dólares invertidos en 2023.

Además, China anunció una ampliación de su tratado de libre comercio con la ASEAN en la cumbre de líderes del bloque y socios externos como Estados Unidos, India, Japón y Rusia. Un bloque, integrado por Indonesia, Singapur, Malasia, Tailandia, Filipinas, Vietnam, Laos, Camboya, Brunéi y Birmania (Myanmar). China y la ASEAN tienen oportunidad de crecer juntos en medio de la recuperación más lenta de lo previsto de la economía global, señaló Li, pero sin olvidar que Pekín, que ya firmó su tratado de libre comercio con la ASEAN 2010, mantiene litigios soberanistas con países de la región como Filipinas y Vietnam en el mar de China Meridional, un asunto que tampoco pasó desapercibido.

Pero China también logró en Vientián un acuerdo con Australia que pone fin a los aranceles chinos impuestos a la langosta australiana, uno de los últimos productos que se vieron afectados por la guerra comercial entre ambas naciones y que entrará en vigor a finales del presente año.

Esta reciente cumbre de la ASEAN ha sido un marco del primer cara a cara entre el nuevo primer ministro de Japón y su homólogo chino, Li Qiang. O que el primer ministro indio haya acudido para demostrar su «inquietud» por los avances diplomáticos de China en las cercanías de su propia zona que va desde Nepal a las Maldivas y de Sri Lanka a Afganistán. Pero no obstante esta cita ha sido en parte, pese a discrepancias más políticas que económicas, ha sido de cierto éxito, y hay que recordar que China sigue siendo el principal socio comercial de la ASEAN, pero también ha servido para demostrar la política «inteligente» de Vietnam al saber perfectamente acercarse al unísono a Washington y a Pekín.

Indonesia ha sido un caso muy especial. De hecho, EEUU protestó por el ferrocarril de alta velocidad Yakarta-Bandung -ya en funcionamiento- de construcción china, pero Yakarta dijo que nunca les llegó una oferta alternativa de ninguna empresa estadounidense. Y lo mismo pasa últimamente con Malasia y Brunei, cada vez más cercanos a Pekín, pero la batalla de imagen a EEUU en la ASEAN parece ser que la ha ganado China en esta cumbre, sobre todo teniendo en cuenta que con la guerra en Oriente Medio en Gaza y Líbano, Estados Unidos pierde protagonismo al ser países con población alta de musulmanes.

La ASEAN, fundada en 1967, fue una creación de Estados Unidos. Un bloque al que también se incluye a ocho naciones socias: Australia, China, Corea del Sur, EEUU, Japón, India, Nueva Zelanda y Rusia. La próxima cita de estas características será el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en noviembre próximo en Lima (Perú), en la que de nuevo las dos primeras potencias del mundo volverán a escenificar sus posiciones económicas y políticas.

Además de la reciente cumbre de la ASEAN, la de los BRICS, en Kazán (Rusia), a finales de octubre, será otra prueba importante para analizar el termómetro político y económico y donde países como Malasia estudia si pide su adhesión a la organización.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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