China y Corea del Sur refuerzan sus vínculos y piden a Corea del Norte diálogo

Comparte esta noticia:

Madrid. Mientras la geopolítica mundial se tambalea por iniciativa de Donald Trump, China y Corea del Sur refuerzan sus vínculos tras la reciente visita de esta semana del presidente surcoreano, Lee Jae-myung, a Pekín, una visita que ha servido para recordar a Corea del Norte la importancia de reanudar el diálogo entre ambas Coreas y explorar todas las medidas posibles para un mayor entendimiento hacia una paz definitiva en la península coreana, en la que aún sigue vigente un armisticio tras el final de la guerra (1950-1953), pero nunca se estampó un tratado de paz.

Tanto Xi Jinping como Lee Jae-myung desean una paz definitiva en la península coreana. Lee concluyó su encuentro con Xi con la esperanza de que el presidente chino pondrá todos los mecanismos necesarios para que Pyongyang flexibilice su actitud con su vecina del sur, cuyo presidente, desde que asumiera la jefatura del Estado en junio pasado, ha ido tendiendo puentes a Corea del Norte para abrir canales de propuestas de mejora hacia una paz que hasta ahora el régimen norcoreano no ha hecho caso alguno. Pero es obvio que la falta de «confianza» entre las dos partes, que siguen tratándose de manera «hostil» a pesar de que Seúl busca ahora un acercamiento, hace complicado el panorama político para superar los obstáculos reinantes.

Una cita que el líder norcoreano, Kim Jong-un, analiza fríamente, dado la mayor seguridad doméstica y foránea que vive el país, reforzado por sus vínculos con Rusia y bastante respaldado por la coyuntura internacional en el panorama geopolítico mundial que impone un autoritario Trump que favorece a Pyongyang, pero que prácticamente ignoró la visita de Lee a China. El líder Kim lo único que hizo fue el lanzamiento de misiles balísticos como una señal de recordatorio de que el régimen norcoreano está fuerte y seguro de sí mismo y lejos de una mínima reducción de su programa nuclear. No obstante, Lee pidió a Xi que desempeñe el papel de «mediador» frente a Corea del Norte, un país con el que sigue técnicamente en guerra a pesar del armisticio acordado en 1953.

Todo hace indicar que el mundo se lo van a merendar China, Rusia, pese a su guerra y desgaste con Ucrania, pero con enormes recursos para aguantar lo que sea necesario para lograr lo que quiere, y un Trump que emerge con fuerza como el presidente de Estados Unidos. Los tres países deciden a partir de ahora.

Corea del Norte aprovechará cualquier presión sobre su programa nuclear para ignorarla e incluso hasta verse más predispuesta a reactivar su capacidad nuclear como su mejor arma de defensa y protectora de su régimen. Pyongyang ha hecho hasta ahora lo que ha querido y seguirá haciéndolo. De hecho, los ensayos balísticos han coincidido en un momento de enorme tensión internacional tras el ataque militar de EEUU a Venezuela. Corea del Norte denunció a EEUU, su acérrimo enemigo, de grave violación de soberanía su ataque a Venezuela y posterior captura de Nicolás Maduro.

Donald Trump no se va a olvidar de Corea del Norte, aunque eso sí, el líder Kim Jong-un le cae bien pero el presidente estadounidense lleva tiempo obsesionado con el programa nuclear norcoreano y muy «tocado» cuando en su primera etapa en la Casa Blanca sus encuentros con Kim no dieron los resultados previstos hacia un lento desmantelamiento del programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones y de un «firme» ofrecimiento de seguridad para el país.

Lee habló con Xi sobre la prohibición, por parte de China, de los contenidos culturales surcoreanos y expresó su optimismo sobre un posible levantamiento que Pekín impuso en represalia por la decisión de Seúl, en 2016, de desplegar en su territorio el Sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD, según sus siglas en inglés) de EEUU. Y también se trató el asunto a las estructuras de acero instaladas por Pekín en aguas superpuestas del mar Amarillo. Desde 2018, China ha instalado estructuras de acero en la Zona Marítima Provisional (PMZ, según sus siglas en inglés) y sus alrededores, planteando cuestiones sobre las intenciones de China tras su instalación, en medio de las preocupaciones por la creciente asertividad territorial de Pekín en los mares de China Meridional y China Oriental.

En definitiva, para el presidente surcoreano, las relaciones con China son de gran importancia, dando una enorme notoriedad a los lazos económicos entre los dos países, pues China es el mayor socio comercial de Corea del Sur y el segundo mayor destino mundial de las inversiones surcoreanas. La nueva Presidencia del país quiere un mayor acercamiento con China pero sin perjudicar a EEUU y al mismo tiempo confía en Pekín su apoyo a la política surcoreana con Corea del Norte.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *