Vietnam desafía los aranceles de Estados Unidos con un crecimiento económico histórico

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Madrid. Ni las crecientes tensiones comerciales ni las medidas proteccionistas por parte de Estados Unidos frenan a la economía de Vietnam, que está dando una lección de resiliencia y capacidad de adaptación. Con un crecimiento del Producto Interior Bruto del 7,96 % interanual en el segundo trimestre -el mayor en dos años- y una expansión acumulada del 7,52 % en la primera mitad del año -su mejor evolución en 15 años-, el país ha sorprendido a analistas e inversores, manteniendo un ritmo que está cerca del objetivo oficial en torno al 8 % anual. Esta robusta expansión económica ha estado impulsada por el buen comportamiento de los sectores manufacturero, de servicios y la inversión pública.

Lo notable es que este destacado crecimiento se produce en un contexto en el que Washington y Hanói, tras unas tensas negociaciones, han alcanzado un acuerdo comercial por el que los productos vietnamitas estarán sujetos a un arancel del 20 %, mientras que las mercancías reexportadas desde terceros países a través de Vietnam tendrán un gravamen del 40 %, en particular desde China. A cambio, Vietnam puede importar productos de EEUU libres de aranceles.

Las preocupaciones sobre las perspectivas de «la fábrica del Sudeste Asiático» habían ido en aumento en el período previo al acuerdo comercial, especialmente dado que EEUU es el mayor mercado de exportación de Vietnam. En 2024, representó el 30 % de sus ventas externas, lo que elevó el déficit comercial de Estados Unidos con el país asiático a 123.000 millones de dólares, uno de los más altos a escala mundial. Esto implica que cualquier medida arancelaria de Washington tiene un impacto directo y potencialmente severo. La amenaza inicial del presidente estadounidense, Donald Trump, muy enfadado con esta desventaja comercial para su país, de imponer un arancel del 46 % a las exportaciones vietnamitas generó gran inquietud, no solo en Hanói sino también entre los inversores internacionales.

Vietnam también alberga varias empresas chinas, que, según los analistas, probablemente sean el principal objetivo del arancel del 40 % sobre los envíos procedentes de terceros países. China es el mayor socio comercial bidireccional de Vietnam y constituye una fuente clave de componentes y materiales para sus industrias manufactureras.

Aunque los aranceles establecidos por EEUU representan un aumento significativo de los costes para las empresas exportadoras vietnamitas, el nivel final es sensiblemente inferior al inicialmente propuesto. Esto, sumado a la diversificación de mercados y a la capacidad de adelantar envíos antes de la entrada en vigor de tarifas, ha amortiguado el golpe a corto plazo.

El desenlace de las conversaciones con Estados Unidos ha sido recibido como una victoria relativa en Hanói, ya que permitirá a Vietnam preservar su competitividad frente a países vecinos, algunos de los cuales enfrentan tarifas estadounidenses de entre el 32 % y el 49 %. Por tanto, se puede afirmar que el acuerdo es positivo, ya que evitó un escenario de aranceles casi prohibitivos que habría puesto en jaque el modelo exportador de Vietnam.

Sin embargo, no es un triunfo absoluto. Los aranceles del 20 % siguen siendo un coste relevante que, en algunos sectores como el textil, deberá absorberse parcialmente a través de reducción de márgenes o traspasando el impacto al consumidor final. También existe el riesgo de que el impulso exportador observado en el primer semestre -en parte por adelanto de envíos- se modere en la segunda mitad del año, como advierten analistas de Citi y DBS.

Vietnam ha pasado de ser un país eminentemente agrícola a convertirse en un centro manufacturero y de servicios diversificado, con una estructura económica en la que la industria y los servicios representan cada uno alrededor del 40 % del PIB. Su integración en las cadenas de valor globales, impulsada por inversiones extranjeras de gigantes como Samsung y Foxconn, ha sido clave para su expansión. En paralelo, el país ha apostado por sectores de alto valor añadido como los semiconductores, la inteligencia artificial, las energías renovables y la biotecnología.

El resultado es un crecimiento sostenido de las exportaciones -14,4 % interanual en el primer semestre- y un superávit comercial significativo, que en los primeros seis meses de 2025 alcanzó 7.600 millones de dólares. El turismo también se ha disparado, con un récord de 10,7 millones de visitantes en el primer semestre, un 20 % interanual más, reforzando el peso del sector servicios.

Y ello, como decimos, en una coyuntura adversa. La política arancelaria de Trump ha sacudido los cimientos de la estrategia exportadora de toda Asia emergente. Se trata de los niveles más altos de aranceles estadounidenses en un siglo, con impactos severos en países como Sri Lanka (44 % en textiles) o Madagascar (47 % en vainilla). Sin embargo, Vietnam se perfila como el líder de crecimiento en 2025. Mientras su PIB avanza a tasas cercanas al 8 %, economías vecinas como Tailandia, Malasia e Indonesia crecen a ritmos más modestos, generalmente entre el 4 % y el 5 %. Incluso frente a Filipinas, que mantiene un dinamismo notable, Vietnam destaca por combinar alto crecimiento con estabilidad macroeconómica y superávit comercial.

Su ventaja competitiva se asienta en una fuerza laboral joven y cualificada, costes laborales aún bajos en comparación con China y una red de acuerdos de libre comercio que le da acceso preferencial a grandes mercados como la Unión Europea, Japón y Corea del Sur.

El Gobierno vietnamita prevé un crecimiento del PIB de entre el 8,3 % y el 8,5 % en 2025, como base para alcanzar tasas de dos dígitos en el periodo 2026-2030. Para lograrlo, se propone renovar sus motores tradicionales: el consumo interno, las exportaciones y la inversión.

También será relevante para alcanzar esa meta los acuerdos comerciales con sus países vecinos. Recientemente, el secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, y el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, se reunieron en Seúl en una cumbre dirigida a proteger el comercio y la inversión bilaterales. Según cifras oficiales, el comercio de Vietnam con Corea del Sur alcanzó unos 86.800 millones de dólares en 2024 y unas 10.000 empresas surcoreanas ya operan en Vietnam. Ambos mandatarios se comprometieron a incrementar el comercio anual a 150.000 millones de dólares para 2030, intensificando así sus vínculos políticos y económicos, especialmente en materia de energía nuclear y en el desarrollo de trenes de alta velocidad.

Vietnam ha experimentado una rutilante transformación hasta erigirse en centro manufacturero global, dando alas a su clase media y reduciendo los niveles de pobreza, una trayectoria similar a la de China. El país aspira a convertirse en 2045 en la próxima «economía tigre» de Asia, un término utilizado para describir el exponencial ascenso económico de Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán en la década de 1990.

Lam declaró a finales del año pasado la llegada de «una nueva era de desarrollo», aunque la economía vietnamita tendrá que hacer frente al gran desafío de conciliar el crecimiento con reformas pendientes -como expandir las industrias privadas, fortalecer las protecciones sociales e invertir en tecnología y energía verde-, el envejecimiento de la población y, por supuesto, la espada de Damocles permanente de las amenazas arancelarias de Trump.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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