Corea del Norte consolida su régimen y la dinastía de los Kim con el asunto nuclear de fondo
Madrid. Kim Jong-un acaba de ser reelegido como secretario general del Partido de los Trabajadores, un cargo más simbólico y propagandístico que pragmático pero que le consolida cómo máxima autoridad de Corea del Norte. Un cargo que le catapulta como líder absoluto de un país que vive un momento «dulce» política y económicamente, que fortalece al régimen y que consolida a la dinastía de los Kim con la reciente designación de su hija, Kim Ju-ae, de 12 o 13 años, como sucesora de su padre, quien goza en las Fuerzas Armadas de suficiente respaldo para seguir haciendo lo que le plazca. Una realidad política que ahora quiere llevar a cabo con una enorme «transformación social y económica» que consolide a los Kim y fortalezca los cimientos de un régimen en el que prioriza su programa nuclear.
El «mariscal» Kim ya pronosticó a finales de enero pasado que en este IX Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte (WPK, según sus siglas en inglés), celebrado esta semana, el régimen impulsaría el programa nuclear, su mejor arma de supervivencia, que evidenció cuando el 27 de ese mismo mes lanzó al menos dos misiles balísticos hacia el mar de Japón (mar del Este), lo que supuso su segunda prueba armamentística del presente año, pero que no inquieta a China, al menos en esta ocasión Pekín no condenó el lanzamiento de Pyongyang, pero siempre preocupa a su vecina Corea del Sur y, obviamente, a Japón.
En esta segunda prueba de lanzamiento de misiles balísticos tuvo la importante presencia de Kim Ju-ae, la «respetada» hija en lugar de «amada» como era antes, dado que «respetada» es un adjetivo más reservado para las principales personalidades más veneradas del país, pero lo cierto que si en diciembre de 2023 ya asistió al lanzamiento del misil balístico intercontinental Hwasong-18, uno de los más avanzados del arsenal nuclear norcoreano, ahora ya en 2026 todo hace indicar que la futura heredera del régimen de la familia Kim tendrá un relevante protagonismo en la esfera política y social de Corea del Norte.
La Agencia Nacional de Inteligencia de Corea del Sur (NIS) resalta que en los distintos actos públicos en los que participa Kim Ju-ae, junto a su padre, está siendo tratada como la joven que ha comenzado a influir en las decisiones políticas del país y ya es la segunda figura más importante de Corea del Norte, al parecer en detrimento de la «dulce» Kim Yo-jong, de unos 38-40 años, la hermana menor del líder Kim Jong-un, que en su momento fue considerada como la heredera del su hermano y líder del país, Kim Jong-un.
Eso sí, peleas familiares para suceder a Kim no se contemplan y más en el país más hermético del mundo, aunque también hay analistas que dentro de las Fuerzas Armadas señalan que no hay una unanimidad total de que la joven Ju-ae ejerza el mismo poder que su padre, pero las discrepancias públicas no existen, pero hasta que alcanzase la mayoría de edad la hermana de Kim sería la que asumiese el poder, en caso de que lo dejará el actual líder o por fallecimiento, pero son conjeturas en un régimen herméticamente cerrado.
Kim Ju-ae ya acompañó a su padre en el primer viaje internacional en septiembre pasado a China para asistir al monumental desfile militar que se celebró en Pekín en la plaza de Tiananmén con motivo del 80 aniversario de la rendición de Japón en la Segunda Guerra sino-Japonesa (1937-1945) y el final de la Segunda Guerra Mundial. Una demostración de apoyo a la futura heredera de Kim Jong-un. Pero al mismo tiempo, para disipar dudas que siembren desconcierto en el régimen, este IX Congreso del Partido de los Trabajadores ascendió a Kim Yo-jong, la hermana y eterna heredera del líder, como responsable de uno de los departamentos del partido único que gobierna el país desde su fundación en 1948. No obstante, no hay debate de si una mujer, bien su hija o su hermana, puede liderar el régimen, dado que no hay varón para suceder al «mariscal».
El también presidente del Comité de Asuntos de Estado norcoreano mencionó una nueva etapa en el país priorizando el desarrollo nacional y abogó una «realidad llena de optimismo y confianza en el futuro» prometiendo mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos. «Llevaremos a cabo una lucha más activa, sin permitir ni un momento el estancamiento», dado que Kim no olvida el impacto «sangrante» que hacen las sanciones occidentales a todos los sectores económicos del país a causa de su programa nuclear.
Este IX Congreso, con unas 7.000 personas entre delegados y observadores, el anterior se celebró en 2021, ha establecido las líneas programáticas a seguir para presentes y futuras rutas políticas y económicas del país, pero en especial con la conclusión de fortalecer a su Ejército y sus capacidades de defensa del régimen con su cada vez más sofisticado desarrollo nuclear.
Kim Jong-un tiene una buena oportunidad de transmitir esa «confianza» al exterior que no existe, de ahí que tenga sus recelos en una hipotética entrevista con Donald Trump, un acercamiento que el presidente estadounidense pretende pero que el líder norcoreano no muestra demasiado interés, dado que el asunto nuclear está por medio y Kim no quiere oír nada de nada sobre su programa nuclear, mientras sus relaciones con Rusia siguen consolidándose con ese envío de soldados a la guerra de Ucrania pero económica y tecnológicamente beneficiándose de la ayuda rusa, a pesar de los soldados norcoreanos muertos en el conflicto ucraniano.
Y luego Kim sabe que China, que le proporciona el 90 por ciento del combustible que consume Corea del Norte, nunca va a fallarle, pero también sabe que cualquier cambio de ‘status quo’ debe llevar el visto bueno de Pekín. China quiere estabilidad. Es el principal socio comercial de Corea del Norte y la ciudad fronteriza de Dandong, en Liaoning, punto vital de intercambio comercial entre ambos países a través del rio Yalu. Pero eso sí, nadie va atacar a nadie ni nadie quiere cargarse el régimen de los Kim.
La ayuda rusa ha beneficiado a la economía norcoreana. La República Popular Democrática de Corea (RPDC) ha podido sufrir «más de 6.000 bajas» en operaciones ofensivas en la región rusa de Kursk, cerca de la frontera con Ucrania, pero la presencia de los soldados norcoreanos pueden hacer otras misiones como reconstruir las zonas devastadas por la guerra y claro gratis no será y Moscú seguirá pagando a Corea del Norte. La guerra de Ucrania está fortaleciendo al régimen norcoreano. Y por supuesto que las sublevaciones internas son difíciles, incluso pese al alto índice de fallecidos soldados norcoreanos en la guerra ucraniana, que le sirve al régimen de Kim Jong-un, entre otras muchas ayudas, el suministro, muy necesario, de más de un millón de barriles de petróleo, que llega como pago por la armas, más del 50 por ciento de la munición que utilizar Rusia en el frente, según Ucrania, y tropas que Corea del Norte ha enviado a Moscú para ayudar a Vladimir Putin.
Este importante congreso ha resaltado que la economía norcoreana supera la recesión y se van cumpliendo los planes quinquenales de crecimiento. El régimen quiere una transformación económica del país, pues su economía es más dinámica que antes. Y claro que Pyongyang está sacando beneficios de rusos y chinos y muchos de sus resultados los están -dicen los analistas- en una maquetación de una economía que favorezca al desarrollo del país. Las sanciones que pesan sobre el régimen son siempre un obstáculo, pero se están construyendo viviendas, proyectos turísticos e incluso en Pyongyang se están llevando a cabo infraestructuras que hasta ahora eran impensables como una mejora en la modernización de la maquinaria agrícola y en las zonas rurales. Una mejora en la economía del país daría una confianza global que podría conllevar otras iniciativas para lanzar al país a una mayor estabilidad y desarrollo, aunque Corea del Norte nunca va a renunciar a su programa nuclear, dado que ello sería una rendición.
No hay nadie en Corea del Norte que se atreva a discrepar. El régimen tiene controlado a la población. Pero pese a todo, cada vez hay más vehículos, y claro ha mejorado la vida de los norcoreanos bastante en los últimos 30 años, pues hay ropa, alimentos, trasportes, se vive mejor en todo los sitios, y en Pyongyang la élite es donde mejor vive y más los del régimen. Kim Jong-un ha liberado el mercado y fomentado el comercio, se vive mejor, pero nadie en este sistema es prácticamente imposible dar una opinión distinta al del poder.
En suma, si la guerra de Ucrania termina, entonces Rusia podría prestar menos atención a Corea del Norte, de ahí que también Pyongyang no se cierre a una posible reunión con Trump para que se hable del levantamiento de las sanciones y del programa nuclear. La dinastía de los Kim permanece, la historia sigue igual, el régimen se hace cada vez más fuerte y el Partido de los Trabajadores seguirá fiel a la ideología de kim Jong-un. Hay que jurar por la sucesión de la dinastía. Corea del Norte vive tal vez el momento político y económico más próspero desde la década de los años sesenta.







