Asia se mueve

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Madrid. Pese a que la canícula global está batiendo récords de altas temperaturas como en Japón, China, Corea del Sur y otros rincones del continente asiático y el Pacífico, además de Europa, el ritmo político en Asia no se detiene tras las maniobras militares conjuntas que realizan Rusia y China en el mar Amarillo o las que las Fuerzas Armadas de Taiwán llevan a cabo como de defensa conjunta, en un ejercicio militar inédito hasta ahora ante la creciente actividad militar y marítima de China en torno a la isla.

Mientras, Corea del Norte estabiliza y fortalece su régimen por sus vínculos con Moscú y Pekín. Kim Jong-un está convencido de que su país vive el mejor momento de su historia. Kim y Xi Jinping destacaron esta pasada semana la fortaleza de sus lazos bilaterales con motivo del 65 aniversario de su Tratado de Amistad, en la que el régimen norcoreano reconoce la relación con Pekín como asunto «irrompible». Pyongyang sigue redoblando sus esfuerzos para extender su programa nuclear, cuyo arsenal es el máximo escudo protector del régimen.

Luego Corea del Sur y Japón refuerzan su cooperación bilateral en materia de defensa, una cooperación que ha consolidado un histórico acercamiento estratégico impulsado por las «amenazas» de Corea del Norte, que no hará nada militarmente contra su vecina del Sur, y el desarrollo militar de China en el proceso y modernización del Ejército Popular de Liberación (EPL), pero sobre todo por la enorme y la creciente incertidumbre en la política exterior de Donald Trump en Asia y el Pacífico.

Corea del Sur y Japón son los aliados más importantes, estratégicos y estables de EEUU en Asia, donde se encuentran bases militares estadounidenses, pero tanto Seúl como Tokio estrechan su colaboración con la OTAN e incluso Seúl busca un acuerdo militar con la Alianza Atlántica, en el que el país asiático trata de explorar nuevos mercados de la industria bélica internacional, mientras Japón y el organismo militar atraviesan una consolidación histórica, motivado por la argumentación de que la seguridad del Euro-Atlántico y la del Indo-Pacífico son inseparables.

Pero al mismo tiempo que suceden estas sincronicidades políticas, el Banco Asiático de Desarrollo (BAD) rebajó esta semana pasada su previsión de crecimiento anual para el conjunto de las 43 economías en desarrollo de Asia y el Pacífico hasta el 4,9 % a causa de la guerra en Irán, un conflicto bélico que no concluye ante los vaivenes caóticos de un Donald Trump cada vez más imprevisible y con las consecuencias de los altos precios del petróleo, aunque el Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó hasta el 4,6 % su previsión de crecimiento para China en 2026, y con buenas perspectivas para otros países de Asia, entre ellos Japón y Corea del Sur, y manteniendo a India como una de las grandes economías de más rápido crecimiento.

Pero pese a que en Asia y el Pacífico, el calor extremo «altera» los factores de la estabilidad global, el itinerario político no se detiene. Japón e India firmaron importantes acuerdos sobre Inteligencia Artificial (IA), seguridad económica, resiliencia energética y codesarrollo de defensa para contrarrestar la expansión de China, tras la visita, el pasado 2 de julio, de la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, a Nueva Delhi, consolidando así una alianza estratégica de primer orden, que se amplió con otros acuerdos como el suministro tecnológico, energético y de minerales críticos frente a la influencia y presión de Pekín.

A su vez, el primer ministro de la India, Narendra Modi, realizó una importante gira, el pasado 6 de julio, que le llevó a Indonesia, Australia y Nueva Zelanda, un viaje que ha servido para reforzar la Política de Actuar hacia el Este («Act East» en inglés) de la India, una iniciativa de política exterior impulsada por Nueva Delhi.

La visita de Modi a estos tres países estuvo marcada en consolidar acuerdos comerciales, de defensa y seguridad marítima en la región del Indo-Pacífico, incluyendo la venta de misiles de crucero de fabricación india a Indonesia, donde también revisó la Asociación Estratégica Integral con nuevos acuerdos de defensa, comercio y seguridad en el estrecho de Malaca, clave para conectar el océano Índico y las rutas provenientes de India con el mar de China Meridional, además de la ratificación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Nueva Zelanda, una visita histórica al ser la primera de un jefe de Gobierno indio en 40 años, y luego en Australia el primer ministro indio participó en Melbourne en la Cumbre Anual India-Australia donde se trató sobre el Acuerdo de Cooperación Económica Integral (CECA).

Y sin olvidar que ya en mayo pasado EEUU, Japón, India y Australia celebraron una cumbre en Nueva Delhi sobre el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (Quad) para fomentar la cooperación geopolítica y marítima en el Indo-Pacífico, un foro estratégico bastante consolidado que inquieta a China, dado que Pekín lo percibe como una estrategia liderada por Estados Unidos para contener su ascenso militar, geopolítico y económico en la región del Indo-Pacífico.

Pero China tampoco se ha tomado vacaciones con estas altas temperaturas, pues el pasado 6 de julio lanzó un misil estratégico desde un submarino nuclear hacia aguas del Pacífico, en medio de las maniobras navales con Rusia. Y todo indica, como resaltó el diario hongkonés ‘South China Morning Post’, se trata de la primera prueba conocida de un misil lanzado desde un submarino chino desde 1982 y la primera conocida efectuada desde un sumergible de propulsión nuclear. Pero a pesar de que China ha pedido que «no se sobreinterpreten» sus acciones sobre este lanzamiento hacia el Pacífico, después de las fuertes críticas de Japón, Nueva Zelanda y Australia, además de Alemania, que manifestó su preocupación por el rearme de China y sus actividades militares en el Indo-Pacífico, Pekín aseguró que la prueba «cumple con las practica internacional».

China hace sus maniobras junto con Rusia, que envió una serie de buques para fortalecer las maniobras en el mar Amarillo, mientras Taiwán hace las suyas para vigilar las actividades navales de China, que ha considerado los ejercicios militares taiwaneses como una puesta «en escena e inútiles». Pero las altas temperaturas no detienen la guerra de Ucrania. Las bajas temperaturas de este pasado invierno tampoco, pero ya Vladimir Putin olfatea cada vez más el descontento ruso. E Irán ya le ha dicho a EEUU que no cederá «ni un ápice» sobre las aguas del estrecho de Ormuz pese a que Trump insiste que tiene el control de ese paso marítimo.

En definitiva, el Indo-Pacifico engendra mucho apetito político, pues es el actual epicentro de la confrontación global, y esa intensa rivalidad hegemónica crea un «hambre política» insaciable, es decir, una lucha constante por expandir la influencia, controlar rutas marítimas y dominar el orden económico mundial. El escenario Indo-Pacífico es el nuevo tablero geopolítico donde se define el futuro del orden global, junto a Taiwán, un rincón que puede desestabilizar los cimientos de la estabilidad mundial y que China quiere incorporar a la República Popular China, aunque de momento lejos de un conflicto bélico pero con el objetivo que sea antes del 2049, año en que se cumple primer centenario de la fundación del país.

Y para concluir en este tórrido verano, China nos recordó el pasado 10 de julio que el Gobierno chino tacha de «ilegal» el laudo del mar de China Meridional al cumplirse el décimo aniversario que dio la razón a Filipinas. En 2016, la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya votó a favor de Filipinas en una causa sobre varias zonas en disputa del mar de China Meridional, aunque Pekín «no acepta ni reconoce» esa decisión. Y tampoco los fuertes calores van a disipar ciertas tensiones entre China y Japón en las islas del mar de China Oriental. China y EEUU seguirán en su lucha hegemónica por liderar el mundo, al igual que China e India compiten por la hegemonía regional, pero sin olvidar obviamente que la Inteligencia Artificial redefine la supremacía tecnológica y el comercio marítimo y convierte la IA en el tablero de la geopolítica mundial donde se enfrentan las potencias en el siglo XXI.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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