La economía china se gripa

| Philip Roeland, Flickr
Comparte esta noticia:

Madrid. Mientras China e India siguen cada vez más inquietos, pero dubitativos para tomar decisiones en la guerra de Ucrania, con una Rusia a la desesperada, la economía del gigante asiático empieza a griparse por la incertidumbre del conflicto ucraniano, que ha originado que China deje de ser la locomotora económica de Asia por primera vez desde 1990 tras la rebaja que ha hecho de su economía el Banco Mundial (BM) al ubicarlo del 5 % al 2,8 % el crecimiento de la segunda economía del planeta, no sólo por sus duras políticas de confinamiento y estrategia de cero coronavirus, sino por ver cómo se encona el problema bélico que desató Vladimir Putin.

La guerra de Ucrania -tras el enorme daño de la COVID-19, todavía afectando por doquier sin control- sigue marcando las pautas de las directrices de un mundo cada vez menos global, pero con enormes repercusiones en todas las esferas de la comunidad mundial. Putin continúa en su mundo, con un viento cada vez más en su contra dentro de la opinión pública rusa, con Estados Unidos y Occidente sin dejarse intimidar, además de unas tropas ucranianas que siguen con una moral altísima pese a la brutalidad de los soldados rusos en la ciudad de Zaporiyia y la kafkiana anexión a Rusia de las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia.

China y su permisividad alienta a Putin, pero Pekín está incómoda con esta nueva anexión que acaba de hacer Moscú, incluso le debilita a en su imagen internacional pese a pedir en la ONU el respeto a la integridad territorial de Ucrania, pero los soldados rusos siguen cometiendo enormes barbaridades que no favorecen la ambigüedad de China ni de India, contrarios a unas sanciones que irán en aumento con consecuencias muy graves para Rusia. En suma, Pekín se enfada con Moscú por sus aventuras bélicas en Ucrania, pero sabe que si sigue todo como hasta ahora su economía también se verá arrastrada por esta guerra absurda.

La República Popular China es la mayor fábrica del mundo, llega a facturar casi 80.000 dólares al segundo y, cuando se resfría su economía, el resto del mundo sufre sus consecuencias con enormes altibajos en los mercados bursátiles. Si encima se le añade la guerra de Ucrania y el duro confinamiento que practica Pekín que paraliza gran parte del movimiento económico chino, cuyo modelo lo inunda todo, además de tener el poder de control sobre la deuda de medio mundo, en especial de EEUU.

La durísima política de «cero covid» en China ha restringido casi por completo la movilización de unos 400 millones de ciudadanos en al menos 45 ciudades del país en un claro intento frenético por frenar el avance de la pandemia en el gigante asiático. Y no olvidemos que esto representa el 40 % del PIB chino, es decir, el equivalente a unos 7.200 millones de dólares, tal como ya señaló antes del verano la conocida firma de Nomura Holdings.

No obstante, el primer ministro chino, Li Keqiang, aseguró que la economía del país se ha «estabilizado por lo general» tras el frenazo que provocaron las restricciones anti-covid en el segundo trimestre, pero ha indicado que el último cuarto del año será el más importante a la hora de evaluar 2022 en su conjunto, una realidad que también ha empañado el BM con sus observaciones inquietantes en el sector inmobiliario, donde las dificultades financieras han provocado deudas en los propios promotores, cuya industria acapara el 30 por ciento de la economía china.

China se verá adelantada por primera vez en tres décadas por países emergentes como India (que crecerá un 7 por ciento), Filipinas (6,5 por ciento), Vietnam (6,5 por ciento), Pakistán (6 por ciento), Malasia (6 por ciento) o Indonesia (5,4 por ciento), entre otras, según estimaciones del Banco Asiático de Desarrollo (BAD). Pero como señala el BM, Vietnam, con una previsión de crecimiento del PIB del 7,2 % en 2022 e Indonesia con el 5,1 % pueden ser el relevo de China, cuyo PIB para 2023 está en torno al 4,5 por ciento.

El desplome del mercado inmobiliario no es un asunto baladí, pues China necesita que su consumo interno sea cada vez más fuerte, pero la caída de viviendas deja también «tocada» las perspectivas de mantener un crecimiento constante como en tiempos pasados y, en opinión de los expertos, a lo mejor el gigante asiático va a tener que acostumbrarse a nuevas realidades económicas que pueden poner en cuestión los «muchísimos» proyectos que el país tiene dentro y fuera.

Está claro que, sin fondos, las iniciativas no aparecen y el sector de la vivienda es realmente vital para que el PIB de cualquier país esté sano, pero China también tiene un problema con el desempleo juvenil, además del envejecimiento de la población y la escasez de nacimientos, asuntos que preocupan mucho a la autoridades, que contemplan que todo ello podría reducir su PIB para este mismo año al 2 por ciento, o sea, la tasa más baja desde 1976, o, lo que es lo mismo, el menor avance de su economía en 50 años.

El mundo ha vivido en las tres últimas décadas pendiente de las ayudas chinas, que ha sido siempre el motor en pleno funcionamiento, pero ahora sus motores están gripándose cada vez más y con ello surge un estancamiento que no se pensaba iba a producirse, lo que puede originar que la prosperidad económica se tambalee, una situación preocupante para Pekín, que tiene todas sus esperanzas en limar problemas y sortear dificultades en un «exitoso» XX Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), el 16 de octubre próximo, en el que Xi Jinping comenzará un tercer mandato como presidente de la República Popular China.

El problema principal radica en que el mundo entero ha confiado y sigue confiando en una China muy fuerte económicamente que superará en breve a EEUU, pero estas bajadas de su PIB ponen en peligro su propia productividad en cuanto a su relación comercial con el mundo, además de verse afectada en su lucha tecnológica con EEUU, o sea, una desaceleración respecto a otras economías que salpicará a la «cubierta protectora» que mantiene Pekín con muchos países de la comunidad internacional, sobre todo en áreas como África o América Latina. Pero, sin embargo, sigue comprando deuda a EEUU pese a las tensiones con Taiwán y a otros muchos países, entre ellos España, y sin olvidar que China ha financiado más de 13.400 proyectos en 165 países por un valor de 843.000 millones de dólares.

No obstante, no coincido con análisis en el sentido de que China se queda sin fuerzas para llegar a un mundo desarrollado. Pekín tiene aún armas suficientes para recuperar su crecimiento, lo que pasa es que la crisis mundial está afectando a todos, de ahí que el gigante asiático siga con preocupación los vaivenes de Putin y reflexione sobre un conflicto bélico con Taiwán, pero lo que sí está claro, como señalaba antes, es que pese a que durante años China creció muy rápido, ahora tiene un serio problema con la baja natalidad, que unida al envejecimiento de la población se convierten en factores negativos para su pujante economía, pero afirmar que el gigante asiático se puede quedar sin gasolina antes de llegar a ser un país auténticamente desarrollado es una opinión que está lejos de producirse. Eso sí, es vital el consumo interno. El peligro de que el estancamiento económico llegue antes de tiempo lo sabremos en los próximos meses.

China quiere evitar a toda costa la fatiga y la posible inquietud en la sociedad. Su consumo es un motor económico fundamental para el crecimiento del país y de su propia estabilidad, una población que por ahora contempla sin fisuras la situación económica del país, que sigue controlado a la perfección por los mecanismos del PCCh, y cuyo XX Congreso se convertirá en un evento vital para que China se embarque en un nuevo periodo político y económico en aras de construir un país socialista más moderno, más del siglo XXI y con la esperanza de una «gran China» en 2049, centenario de la proclamación de la República Popular China.

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *