Una posible tercera cumbre entre Kim Jong-un y Donald Trump y el G20 acaparan la actualidad mundial

Casa Blanca.

Madrid. Pese a la insistencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que no se reunirá con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, en el marco de su viaje a Asia para la cumbre del G20 que se celebra este fin de semana en la ciudad japonesa de Osaka, las posibilidades de un mínimo contacto entre los dos dirigentes no se descartan aunque sea telefónicamente pero que pueden servir para los preparativos de una tercera cumbre.

Durante las últimas 72 horas las especulaciones sobre una cita entre Kim y Trump en la zona fronteriza de Panmunjom, que separa a las dos Coreas, han sido constantes, unas especulaciones que han sido alimentadas por el presidente surcoreano, Moon Jae-in, al afirmar que EEUU y Corea del Norte mantienen conversaciones para analizar la posibilidad de celebrar una nueva cumbre bilateral para resolver el tema de la desnuclearización.

Todo hace indicar que en el caso que ambos líderes se vean cuando Trump abandone la reunión del G20 en Osaka y visite Seúl, la discreción hasta el último momento será toral, pero aun así el encuentro no está descartado, sobre todo ante la necesidad de no sólo tratar la desnuclearización de la península coreana sino las sanciones que pesan sobre el régimen y cuyo levantamiento, aunque sea de forma gradual, es imprescindible para las reformas económicas de Corea del Norte.

En su primera cumbre histórica, celebrada en junio de 2018 en Singapur, Kim y Trump acordaron trabajar para la desnuclearización completa de la península coreana a cambio de la garantía de seguridad de EEUU, pero, sin embargo, en la segunda cita, en febrero en Hanói,  terminó sin ningún acuerdo, lo que ha originado el estancamiento actual de las negociaciones nucleares y un ligero aumento de las tensiones por el lanzamiento de prueba de misiles a corto plazo, llevado a cabo en mayo por Pyongyang, aunque con el objetivo de hacer ver a Washington su malestar por el bloqueo actual en los contactos entre los dos países.

Otro de los factores que pueden facilitar este tercer encuentro entre Kim y Trump radica en las declaraciones del presidente estadounidense al afirmar que el líder norcoreano le había felicitado por su cumpleaños y en un gesto que mantiene viva la posibilidad de retomar el diálogo entre los dos dirigentes, mientras que Kim mostró su satisfacción al recibir una misiva de presidente de Estados Unidos.

La visita del presidente chino, Xi Jinping, la semana pasada a Corea del Norte, ha fortalecido los vínculos entre los dos países, una visita que también sirve para que Xi acuda este fin de semana a Osaka a la cumbre del G20, ya con más argumentos sobre Pyongyang, donde hablará con Donald Trump del tema norcoreano y con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, que también será protagonista en el tema de la península coreana, partidario junto a Pekín del paulatino levantamiento de las sanciones al régimen de Pyongyang.

Un G20 que llega con bastantes asuntos en plena tensión, pues además de la incertidumbre sobre el tema nuclear norcoreano, la cumbre de Osaka tratará, pese a las amenazas de Trump de imponer más aranceles adicionales sobre las importaciones procedentes de China si no se llega a un acuerdo comercial, solucionar el conflicto entre Pekín y Washington sobre la actual guerra comercial entre ambos países cuyas repercusiones originan una innecesaria inestabilidad que en un mundo globalizado que pondrá a prueba los desajustes sobre la unidad de los países del G20.

El G20 también verá las reivindicaciones de los manifestantes hongkoneses, quienes ha instado a los participantes de la cumbre a analizar la difícil situación de la antigua colonia británica en su relación con China y que sus miembros apoyen la eliminación total del polémico proyecto de ley de extradición, un asunto que Pekín no va a permitir que sea tratado en esta cita económica.

La escalada de tensión en el golfo Pérsico con Irán por medio y con Trump en su permanente insistencia contra Teherán tendrá su momento de análisis ante la grave crisis iraní-estadounidense que está descolocando a los mercados con subidas del petróleo que hacía tiempo no se registraban.

Al mismo tiempo, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ya ha pronosticado que la cumbre del G20 será difícil debido a las “crecientes tensiones globales”, así como a la forma de  actuar urgentemente contra el cambio climático y de evitar las guerras comerciales.

Tusk le hizo ver a Shinzo Abe, primer ministro nipón y anfitrión de los líderes de los veinte países más industrializados y los emergentes del mundo, entre ellos España, que acude a Osaka con el jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, de la importancia de “superar las diferencias” entre países para resolver los desafíos actuales en un momento de crecientes tensiones internacionales como el enfrentamiento comercial entre EEUU y China o la crisis iraní.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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