Taiwán tensa sus relaciones con Pekín, pero ambas partes tienen que entenderse

Tsai Ing-wen, presidenta de Taiwán
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Madrid. Taiwán quiere seguir siendo autónoma respecto a la China Continental y su presidenta, Tsai Ing-wen, sigue actuando de forma independiente en un momento en que Pekín estrecha cada vez más el “asedio” internacional a la isla, que se niega a aceptar que es parte de la República Popular de China, pero además la gobernante taiwanesa para mostrar su autonomía dirigió unas maniobras militares en el puerto norteño de Keelung y en julio próximo visitará a sus aliados diplomáticos en el Pacífico Sur.

Tsai Ing-wen visualizó personalmente unas maniobras la semana pasada en este puerto de Keelung, que se utiliza como una base de entrenamiento militar en el que participaron unos 1.700 efectivos, 16 navíos y 5 helicópteros, con simulaciones de rescates, combates y capturas, exhibiendo con ello el verdadero poderío marítimo de Taiwán.

Aunque el objetivo de estas maniobras era la preparación marítima para operaciones de rescate, ayuda humanitaria, la lucha contra el terrorismo y la piratería, Taipéi ha querido dejar constancia de su fuerza naval, la cual se vería en inferioridad ante el empuje de Pekín que en 2020 podría ejecutar una intervención en la isla que no se producirá, pero Taiwán, pese a sus 36.000 kilómetros cuadrados y unos 24 millones de habitantes, ocupa el  número 15 de la lista de la fuerza militar en el mundo.

Taiwán controla en el mar de China Meridional la isla Taiping, la mayor de las Spratly, que también se disputan China, Filipinas, Vietnam y Brunei y ahora tras la decisión de Pekín de construir su tercer portaaviones, Taipéi contempla construir ocho submarinos para fortalecer su actual flota, compuesta por cuatro submarinos avejentados de fabricación extranjera.

Taiwán no acepta la presión de China Continental que sido excluida recientemente de otra reunión de un organismo internacional, en este caso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dado que Pekín considera a la isla parte de su territorio y rechaza que sea un país independiente, tal como señaló la semana pasada el Partido Nuevo Poder taiwanés, surgido en 2014, en protesta por la política de Taipéi de acercamiento económico a China del anterior presidente Ma Ying-jeou y considerado como una formación antisistema y radicalmente independentista.

Los analistas consideran que la exclusión de Taiwán de reuniones internacionales es vista como un arma contra la actual presidenta de la isla, Tsai Ing-wen, que no acepta la exigencia pequinesa de reconocer que la isla sea parte de China.

Tampoco favorece las relaciones entre ambas partes tras la reciente detención del activista taiwanés Lee Ming-che en China, vista desde la isla como otro cambio en la política de Pekín, que está facilitando que aparezcan cada vez más partidarios de distanciarse de China, pero sin olvidar que el 74,5 por ciento de los encuestados en una encuesta en abril pasado calificaron a Taiwán de estado soberano e independiente, y el 79,9 por ciento se declaró a favor de mantener la actual situación de facto en las relaciones con China.

En medio de toda esta vorágine política, la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, visitará en julio a sus aliados diplomáticos de Taiwán, en el Pacífico Sur (Islas Salomón, las Islas Marshall, Palau, Nauru, Tuvalu y Kiribati) con el afán de reafirmar su posición y asegurarse el mantenimiento de las relaciones diplomáticas que mantiene la isla con las naciones de esa zona.

La primera gira de Tsai, tras su toma de posesión en mayo de 2016, la llevó en junio de ese año a Panamá y Paraguay y la segunda, en enero del presente este año, a Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador.

Taiwán mantiene relaciones diplomáticas con un total de 21 países en todo el mundo, de los que 12 están en Latinoamérica y el Caribe, uno en Europa (la Santa Sede), dos en África y seis en el Pacífico Sur.

Pero China, desde la toma de posesión de la nueva presidenta taiwanesa, ha intensificado el cerco diplomático a Taipéi, y ha arrebatado la vinculación diplomática a países como Santo Tomé y Príncipe, que mantenían sus relaciones diplomáticas con Taiwán, y al mismo tiempo ha impedido que participe en reuniones de la Organización de Aviación Internacional y de la Organización Mundial de la Salud.

Taiwán se quiere expandir por el Sudeste Asiático, pero sospecha que Pekín presionará a otros Estados para que no firmen acuerdos comerciales. Con el nuevo apoyo de Donald Trump, Taiwán busca su lugar en el mundo sin estar condicionado a China, pero su acercamiento a Japón es cada vez es más notorio, lo que implicaría al mismo tiempo más “incomodidad” a Pekín.

Tanto China como Taiwán han venido expresando su deseo de seguir desarrollando sus relaciones en el futuro bajo el “Consenso de 1992”, según el cual, cada uno de los dos lados del Estrecho admite la existencia de “una China”, pero dando su propia interpretación de lo que esto significa, pero desde la victoria de los independentistas del Partido Demócrata Progresista (PDP) la valoración que pueda hacerse sobre el llamado “Consenso de 1992” puede tener otras interpretaciones tras las buenas relaciones existentes entre las dos partes cuando gobernaba en la isla el Partido Kuomintang (KMT).

No obstante, pese a la tensión que pueda desarrollarse entre ambas partes, el Gobierno de Taiwán sigue intentando con Pekín a través de canales no oficiales para reanudar los lazos, paralizados desde la llegada al poder en la isla de la independentista Tsai Ying-wen, y pese al  proyecto de diseño y construcción de submarinos y buques de guerra por parte taiwanesa no habrá ningún conflicto bélico pese a la presión de China, tanto en el frente político, para lograr la unión y combatir la independencia de Taiwán, como en el militar, con el envío de barcos y aviones a las cercanías de la isla y al mar de China Meridional.

China y Taiwán vivieron un gran momento de acercamiento con la presidencia de Ma Ying-jeou, del KMT, entre 2008 y 2016, hasta el punto de que éste mantuvo un histórico encuentro en Singapur con su homólogo chino, Xi Jinping, a finales de 2015, el primero en más de 60 años de separación unilateral de la isla.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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