Taiwán, el nuevo problema entre China y EEUU

Madrid. La República Popular de China no está dispuesta a darle carta blanca a la República de China (Taiwán), cuyas relaciones han ido empeorando desde que llegó a la presidencia taiwanesa, Tsai Ing-wen, en mayo de 2016, al ganar los comicios presidenciales con el independentista Partido Demócrata Progresista, donde la política de Taipéi incomoda a Pekín y puede originar tensiones con Estados Unidos, firme aliado de la isla de Formosa.

Ahora que parece que la península coreana va a vivir una especie de “luna de miel” con el encuentro entre las dos Coreas, además del líder norcoreano, Kim Jong-un, con Donald Trump, la situación política que se desarrolla en Taiwán no gusta a China y cada vez presiona más ya no solo a los pocos países que mantiene relaciones con la isla sino a organismos internaciones para cercar a Taipéi diplomáticamente, un panorama que tampoco gusta al presidente estadounidense, Donald Trump.

China ha querido mostrarle a la presidenta taiwanesa que las recientes maniobras militares con fuego real realizadas cerca de Taiwán enviaban “un mensaje claro” a la isla, mientras Tsa Ing Wen hacía su primer viaje a África (Suazilandia) esta pasada semana, uno de los dos aliados diplomáticos africanos de Taipéi, donde asistió a la celebración del 50 aniversario de las relaciones diplomáticas entre los dos países.

Durante 2017, las Fuerzas Armadas chinas han aumentado el número de ejercicios militares que han llevado a cabo en las cercanías de Taiwán, que han incluido sobrevolar la isla con bombardeos y otras aeronaves, pero desde Pekín se insiste que se frustrará todos los complots separatistas que pretendan conseguir la independencia de Taiwán, mientras que el Ejército taiwanés hará una simulación de cómo repeler a una fuerza invasora, cuando las propias  autoridades chinas siempre han defendido que la isla es parte de su territorio. Taiwán calificó de “intimidación y guerra psicológica las maniobras chinas”.

Pese a la situación actual entre ambas parte, es bastante improbable que China recurra a la vía militar en un plazo previsible, aunque el propio presidente chino, Xi Jinping, considera la cuestión taiwanesa como una de sus prioridades a largo plazo, y este asunto obviamente puede agravar las tensiones entre China y EEUU a un nivel considerable, mucho más que las propias disputas comerciales, indicó recientemente Alice Ekman, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).

Estados Unidos, pero sobre todo con presidentes republicanos, siempre ha sido muy favorable a impulsar el acercamiento a la isla, un país al que le venden armas desde 1979, cuando se firmó la Ley de Relaciones con Taiwán, que promueve esas ventas, las cuales en 2015 ascendieron a 1.800 millones de dólares, en 2017 a 1.400 millones.

Por todo ello y en especial cuando Washington desea seguir con su venta de armas en la zona, bien Japón o Corea del Sur, aunque si baja la tensión nuclear veremos qué hacemos con el armamento, pero es obvio que las recientes maniobras militares de China en el estrecho de Taiwán pueden interpretarse como una muestra más de que la isla es cada vez más referencia en las disputas comerciales entre las dos superpotencias.

Sin embargo, hay expertos que creen que esta “guerra comercial puede alejar la posibilidad de que China invada Taiwán porque están ocupados en resolver otros problemas”, tal como lo afirma Ian Easton, un analista estadounidense y autor del libro The Chinese invasión threat, que ha sido noticia en medios internacionales.

Taiwán producirá cientos de misiles Hsiung Feng IIE y Cloud Peak, de unos mil y dos mil kilómetros de alcance, para el 2019, con la ayuda de giróscopos láser de anillo (RLG, por sus siglas en inglés) estadounidenses, aseguró el medio digital en chino Shangbao y así Pekín estará bajo el alcance de estos misiles, cuyo programa de mejora se reanudó durante el mandato de la ahora presidenta Tsai Ing-wen, una realidad militar con la colaboración de EEUU.

China se opone “tajantemente” a la venta de armas de Estados Unidos a Taiwán, cuya presidenta Tsai Ing-wen ha afirmado que la isla no es “una ficha” en el juego entre países poderosos, en clara referencia a Estados Unidos y China, sino un jugador por derecho propio que dispone de un ejército con unos 300.000 soldados y un equipamiento militar que ha mantenido a China fuera de la isla, y es uno de los principales focos mundiales de alta tecnología, con un Producto Nacional Bruto de 573.216 millones de dólares, lo que supone una renta por persona de 24.337 dólares.

Tsai concluyó: “Taiwán, a pesar de que sólo dispone de 23,5 millones de habitantes y 36.000 kilómetros cuadrados, no es un país pequeño a la merced de otros países, sino uno dotado de una fuerza económica y militar formidable”, cuyas reservas de divisas con 457.190 millones de dólares a finales de marzo de 2018 y en 2017 es uno de los primeros países del mundo.

Precisamente un proyecto de ley que fomenta el intercambio de visitas de alto nivel entre Estados Unidos y Taiwán amenaza la estabilidad de la isla, así como las relaciones entre Pekín y Washington, pero el “gigante asiático” hace tiempo que no cede y ya intensificó su campaña por restringir el espacio internacional de Taipéi y fue precisamente en junio de 2017 cuando le arrebató a la isla Panamá, uno de los más importantes socios diplomáticos de Taiwán en Centroamérica.

Taiwán ve con preocupación creciente el acercamiento de China a algunos de sus aliados, entre ellos el Vaticano que parece acercarse cada vez más a Pekín, que además comparte foros económicos con El Salvador, República Dominicana y Haití a través de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac).

Taiwán tiene en la actualidad 20 aliados diplomáticos en el mundo, 11 de ellos en Latinoamérica y el Caribe, que constituye el principal bastión de la diplomacia isleña en competición con China.

Los aliados taiwaneses son la Santa Sede, en Europa; Burkina Faso y Suazilandia, en África; Kiribati, Tuvalu, Islas Marshall, Nauru, Palaos e Islas Salomón, en el Pacífico; y Paraguay, Nicaragua, Guatemala, Honduras, El Salvador, Belice, República Dominicana, Haití, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, en Latinoamérica y el Caribe.

La isla de Taiwán rompió políticamente con el resto de China desde el fin de la guerra civil en 1949 y posteriormente con el ingreso de China en la ONU en 1971 Taipéi dejó de pertenecer a las Naciones Unidas.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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