Taiwán, el nuevo escollo entre China y Estados Unidos (II)

Tsai-Ing-wen, presidenta de Taiwán

China sabe que EEUU se opone a la reunificación dado que ello fortalecería la posición de Pekín en esta situación con la isla, y al mismo tiempo Washington no quiere quedarse al margen de los asuntos del estrecho con Taiwán bajo su influencia, que le puede servir para frenar la hegemonía china en la zona.

En más de una ocasión la presidenta Tsai ha señalado que “Taiwán, a pesar de que sólo dispone de 23,5 millones de habitantes y 36.000 kilómetros cuadrados, no es un país pequeño a la merced de otros países, sino uno dotado de una fuerza económica y militar formidable”, cuyas reservas de divisas con 457.190 millones de dólares a finales de marzo de 2018 y en 2017 es uno de los primeros países del mundo.

Al mismo tiempo, Taiwán ya ha tomado medidas para proteger la industria taiwanesa de los semiconductores, una de las más importantes de Taiwán y en la que la isla tiene una clara ventaja sobre China.

Por ahora, además de la reciente ruptura de relaciones diplomáticas del El Salvador, otros países como la República Dominicana o Burkina Faso, que lo hicieron en mayo pasado, Panamá en junio de 2017, y Santo Tomé y Príncipe, en diciembre de 2016, están dificultando que la República de China consolide su posición internacional, pese a la nueva estrategia de política internacional de la presidenta Tsai Ing-wen.

Pekín, además de sustraerle aliados diplomáticos, también logró que la República de China (Taiwán) no fuera aceptada como país observador por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en mayo pasado, que se vio compensada con la visita a la isla del presidente de Haití, Jovenel Moise, y la de dos senadores estadounidenses que han reforzado la idiosincrasia taiwanesa sabiendo el nuevo escenario que se va a ir produciendo con la cada vez mayor presión de la República Popular China.

Taiwán cuenta ahora únicamente con 17 aliados diplomáticos, de los que nueve están en Latinoamérica y el Caribe, es decir, Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Haití, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, y Paraguay, luego otros seis se encuentran en Oceanía como son Islas Salomón, Tuvalu y las repúblicas de Kiribati, Nauru, Palau e Islas Marshall, mientras mantiene con un país africano, Suazilandia y ya sólo un europeo, el Vaticano.

Lo que más preocupa a Taiwán es que no cede la presión de Pekín, donde siempre manda el “dinero” y, además, sigue en contacto permanente con los aliados diplomáticos de Taipéi, pero pese a este “acoso” como lo ha considerado las autoridades taiwanesas, intensificarán todas las medidas posibles para contrarrestar la fuerte campaña china y sabiendo que Estados Unidos estará siempre de su lado.

Las amenazas militares de Pekín no se han cumplido y es difícil que se produzcan dado que Washington no se quedaría con los brazos cruzados, pero el hecho de obligar a Taiwán a aceptar su principio de “una sola China”, cuyo enfoque tiene su lectura política al ver como la democracia está no sólo arraigada sino muy consolidada en la isla origina una cierta incertidumbre que produce un cierto temor de salpicar estos principios políticos al país más poblado del mundo.

EEUU siempre ha apoyado a Taiwán, pero tras la ruptura de sus lazos diplomáticos con Burkina Faso y el establecimiento de los vínculos de este país africano con China, la Administración estadounidense señaló que la presión de Pekín sobre Taipéi sólo busca alterar el actual statu quo del estrecho de Formosa.

De momento, la presión diplomática es la amenaza más real que ejerce Pekín sobre Taipéi, pero un ataque militar o invasión es descartable por las numerosas e importantes consecuencias. Es obvio recordar cuando se hablaba de un hipotético ataque de Donald Trump a Corea del Norte entonces China decía que no lo permitiría, pues ahora ocurre al revés, si la República Popular de China lleva a cabo cualquier misión militar será también cuando EEUU no lo permitirá. Un nuevo conflicto que puede ir a más mientras en la península coreana todo va más en calma.

En septiembre pasado se celebró en la República de Nauru, un Estado de Micronesia, situado en el océano Pacífico central, el Foro de las Islas del Pacífico, con la asistencia de Taiwán, pero Pekín puso las dificultades posibles a Taipéi recordando que el principio de “una sola China” es el único válido y reconocido universalmente.

“Cualquier intento de aplicar una China y un Taiwán o dos Chinas fracasará”, señaló en su momento la portavocía del Ministerio de Asuntos Exteriores, quien aconsejó a Nauru y al resto de países de la región que no se opongan al principio “universalmente reconocido” de “una sola China”, según las fuentes del propio Foro.

No obstante, “Nauru aceptó que los representantes de la República Popular de China usaran sus pasaportes diplomáticos”, aunque durante la reunión Pekín puso de nuevo trabas a la delegación taiwanesa, por lo que sus representantes chinos se fueron antes de que terminara el Foro en forma de protesta”, según la propia organización, pero que muestra la nueva realidad existente entre las dos partes y en especial con la llegada al poder de Tsai Ing-wen.

El Foro de las Islas del Pacífico congrega a 18 países de la región, entre los que figuran seis que mantienen alianzas diplomáticas con Taiwán en detrimento de China, incluido Nauru, el país anfitrión, además de Kiribati, Islas Marshall, Nauru, Palau, Islas Salomón y Tuvalu que mantienen lazos diplomáticos con Taiwán y no reconocen el principio de “una sola China”.

Mientras Tsai Ing-wen ha señalado que la creciente presión diplomática china no ayuda a la mejora de los lazos” bilaterales “ni mejora la imagen internacional” de su país, el expresidente taiwanés Chen Shui-bian propuso, en septiembre pasado, convocar un referéndum sobre la independencia formal de China, como un medio democrático ante la creciente presión internacional, política y económica por parte de Pekín.

La presidenta Tsai sigue en su política de evitar el aislamiento y tras su quinto viaje en este año al exterior (Paraguay y Belice) y cuando recibió un trato de “alto nivel” de las autoridades estadounidenses en sus escalas en Los Ángeles y Houston, con quejas de Pekín, la isla sigue en su lucha por no perder a más aliados.

De hecho, en junio pasado EEUU inauguró una nueva “embajada de facto”, en ausencia de relaciones diplomáticas oficiales, en Taiwán, ante las dificultades con China y como medida de apoyo a Taipéi, que simboliza la importancia de sus lazos teniendo en cuenta actualmente que tanto Washington como Taipéi afrontan fuertes tensiones con China.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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